martes, 5 de marzo de 2013

FALLECE HUGO CHÁVEZ FRÍAS EN VENEZUELA



Como adivinando casi, en un artículo anterior hice un fotomontaje de los funerales de Chávez y de Fidel. Hoy se hace realidad un hecho que bien que sabemos estaba signado por la enfermedad del mandatario venezolano.
Sería extraño vivir esperando la muerte de alguien, eso sí que es extraño. Sería como despertar todos los días y hasta rezarle al Dios de los humanos para que por ejemplo muera Obama, Netanyahu, Bush, Piñera, sí que sería extraño.
En Venezuela se hizo realidad el “gran sueño” de los reaccionarios venezolanos y por qué no también de foráneos. Generalmente uno se está siempre a la espera del nacimiento de un nuevo ser, lo otro es extraño y peor aún dar muestras de estar acostumbrado a ello.
Lo mismo sucede en Miami donde la denominada gusanera cubana está a la espera del cadáver de Fidel Castro para 'devorarlo'.
Nadie es eterno en su forma temporal de vida. Hugo Chávez se enfrentó contra la rebeldía material de su forma y perdió pero no así la batalla pues no siento que haya muerto ya que él fue y es la expresión de las aspiraciones del pueblo venezolano que hoy le llora su ausencia y hasta lo reconocen las sonrisas de cualesquier índole.
No hay por qué estar nostálgicos. Chávez ha estado enseñando a sus fieles seguidores que hay que batallar en la enfermedad, en la crisis, en los momentos difíciles y ese es el mensaje que deberían de interiorizar pues la historia de Venezuela no termina con Chávez como lo dije alguna vez respecto de Fidel.
Nadie es perfecto, todos somos perfectibles y con errores. Lo de uno se va con uno mismo. Solemos hacer comentarios muchas veces bajo el anonimato seguros de la seguridad y el riesgo, de la venganza, del revanchismo, de la persecución. Sabemos lo fácil que es lanzar la piedra y esconder la mano. Yo agradezco a los que me enseñaron a no disimular posturas ni opiniones y no son precisamente mis allegados ni simpatizantes o algo por el estilo sino todo lo contrario. Se aprende de las personas menos pensadas, aquellos que se constituyen en los verdaderos motores de uno.
Grandes hombres vinculados al comunismo y a la izquierda en Latinoamérica se irán probablemente este año por lo de sus avanzadas edades (no excluyo a ningún personaje, absolutamente a ninguno). A nosotros nos queda sus legados de cambio y de transformación llámense estas revolucionarias o no.
En Venezuela a Nicolás Maduro se le ha encargado una gran responsabilidad del que muchos esperan esté a la altura de las circunstancias y a los seguidores del Chávez bolivariano la actitud y la disposición para continuar con la obra iniciada por Chávez. ¿Nos “decepcionarán”?
Desde aquí nuestras condolencias sinceras al pueblo venezolano y a sus familiares guardando por supuesto las distancias del caso bajo la premisa sincera esa de que “los enemigos de mis enemigos son mis amigos” sabiendo que en definitivas los enemigos no existen y los amigos quizá (es un chiste).
No siendo mi estilo, algunas veces quizá debo bajar el tono de mis críticas pues hoy no se corresponderían con los ausentes que ya no están presentes. Absurdo es criticar o alabar a los muertos. Más así, mis condolencias son más creíbles que los de Obama, que Ban Ki-Moon, que la de Juan Manuel Santos o las de Ollanta Humala Tasso.