domingo, 3 de marzo de 2013

PERU QUIERE PERO NO SE DECIDE COPIAR EL PUTREFACTO ESCENARIO MEXICANO MADE IN USA

El tema de la seguridad interna es el tema en boca de todos los medios. Pero para explicar eso hay que recordar que estamos frente a un escenario global de crisis internacional económico financiera.
Se pretende buscar las “causas” de la inseguridad ciudadana en los casos ampliamente conocidos de una Policía mal pagada que tiene que buscar fuentes de ingresos alternativos, la corrupción, el tráfico de drogas.
Lo que no se dice es el escenario macro que sirve de referencia a una criminalidad in crescendo en nuestro país donde según cifras del Comercio viene aumentando desmedidamente y por supuesto eso no es pura casualidad.
Más de una tienda política presente en el congreso está siendo direccionada en el sentido de forzar una situación de crisis interna para justificar algo que ya se dio desde hace mucho y que es la piedra angular de tanto alboroto en el gallinero peruano. Ello es la aprobación por parte de la Comisión de Defensa Nacional, Orden Interno, Desarrollo Alternativo y Lucha Contra las Drogas en el Congreso de la República, por unanimidad del dictamen de ley (aprobado el 30 de enero último) que autoriza el ingreso de personal militar estadounidense al territorio peruano (cinco destacamentos militares y un equipo para asuntos civiles).
Dicho dictamen advierte que las intervenciones de destacamentos norteamericanos no comprenden la instalación de bases militares en nuestro país sino trabajos de entrenamiento táctico del Comando Conjunto de las FFAA en general en las regiones de Huánuco, San Martín, Ucayali, Pasco, Loreto, Huancavelica, Junín, Cusco, Ayacucho y Lima.
Sus actividades debieron iniciarse el 08 de febrero hasta un año de permanencia en territorio peruano pero no sucede aún. La pregunta es ¿y por qué? Bajo la falsa premisa de la lucha contra el narcotráfico es que se toma ese argumento para su intervención.
Se nos pretende hacer creer fabricada y malintencionadamente de que las FFAA son incompetentes como para resolver sus problemas internos y del país en temas de seguridad, es decir, que Ollanta Humala ha aceptado morderse la mano y devorársela para justificar una intervención drástica y aguda sobre la policía nacional y las demás fuerzas armadas en general. A ese corrillo se están prestando todos los medios habidos y por haber que de no ser así evidenciaría que detrás del clima de zozobra que se está generando están tradicionales fuerzas reaccionarias que emergen hoy ante el reconocimiento tácito ya de que en el país el modelo neoliberal está en grave peligro y como menciona el mismo diario el Comercio entraría en una gran crisis en el país en un periodo de 15 años.
Se pretende desconocer que los graves problemas que aquejan a nuestro país son estructurales que no se resuelven con absurdas reingenierías de la policía nacional pretendiendo hacernos creer que con ello se solucionará el “problema” de la inseguridad en Lima y en el resto del país.
El gobierno peruano necesita, para que la intervención funcione, de una situación similar a la del estado mexicano donde en complicidad con el gobierno norteamericano han prostituido y degenerado a ese país /ya hay más de 60 mil muertos desde que comenzaron a operar en coordinación con las fuerzas de “seguridad” mexicanas) bajo el pretexto de la “lucha contra el narcotráfico”. Una mentira demasiado grande y tolerable al sentido común. Sin esas condiciones, la presencia de las tropas norteamericanas es insostenible en nuestro país.
La inseguridad ciudadana en lima específicamente es fácil de resolver. No se trata de una cuestión de valor ni de inteligencia sino de decisión y esa es pues es la que menos debe imperar en el gobierno ni en los voceros de la embajada norteamericana (eso a propósito de la presunta amenaza a los turistas norteamericanos en el Cusco).
Sobre la delincuencia se está hablando alegre e irresponsablemente en todos los diversos medios de nuestro país, una racionalidad a la que podría denominar como racionalidad “Villarán de la Parada”, es decir, escondamos toda la basura debajo del sofá y la sala quedará limpia.
Hasta Rospigliosi ha asumido la desfachatez de hablar con “autoridad” respecto al tema actual y como churre o chupe de la embajada norteamericana es comprensible.
Sabemos que el trasfondo central es el económico y la presencia de las fuerzas norteamericanas (aquellas que son amigos declarados y confesos de los delincuentes terroristas sirios comparables y superables con creces al Sendero de los 80 en el país en boca por aquel entonces de la prensa reaccionaria peruana) busca consolidar e instrumentar la situación de inseguridad nacional y bajo la presunta lucha contra el narcotráfico cuando el objetivo central es otro, es decir, combatir al Partido Comunista en armas en el VRAEM y en el Huallaga para buscar presionarlos a desplazarse y realizar acciones en áreas más allá de su influencia según criterios que provienen y emanan desde la embajada norteamericana en nuestro país e intentar ‘utilizarlos’ para aplastar cualesquier posiciones contrarias al desarrollo del modelo neoliberal en nuestro país. Es decir, están aquí para “subvertir” el “orden” (en un reciente ataque sorpresa combinado de todas las fuerzas armadas con el apoyo de tecnología satelital y de drones de los militares norteamericanos (los amigos de los delincuentes terroristas sirios) en el Vizcatán se dice que fue eliminado el camarada Raúl o Jorge Quispe Palomino).
Las confrontaciones mediáticas actuales entre los gobiernistas y la “oposición” son solo parte de la fiesta nacional carnavalesca que en cierto modo evidencia que la incompetencia gubernamental le ha alcanzado a Ollanta Humala y que ya no es exclusividad de la “oposición” en nuestro país dado que ambos defienden e instrumentan el modelo neoliberal peruano según sus propios lineamientos de carácter administrativo.
No es causal por ello que se insista nuevamente en la necesidad de ampliar la cobertura de explotación minera en el país que se han visto truncadas por las contradicciones entre las promesas electorales Humalistas y por las protestas anti mineras. A estas alturas del gobierno humalista, tales contradicciones devienen en un absurdo y en razón de ello es probable que Humala asuma decisiones más drásticas respecto a las protestas sociales. Una de ellas ya es pues permitir la presencia de estas fuerzas norteamericanas en nuestro país, algo de la que tanto despotricó en su condición de candidato presidencial “nacionalista”, “anti imperialista”, etc., etc., etcéteras. Todo un showman.
Creo que no solo podemos exportar minerales al extranjero, podríamos exportar también otros productos como maderas de la Selva peruana en muebles finos, ataúdes, etc., lo que no será posible si los países potencia no solucionan sus problemas económicos internos.
Como van las cosas, el gobierno seguirá mordiéndose las manos y todo indica que será en vano, toda una fiesta de carnavales intrascendente si no se llega a mexicanizar seriamente el Perú bajo el pretexto pueril de la lucha contra el narcotráfico y la inseguridad ciudadana.