martes, 16 de abril de 2013

LA PATALETA LEGÍTIMA DEL PERDEDOR CAPRILES EN VENEZUELA EN LAS ELECCIONES DEL DOMINGO 14 DE ABRIL 2013



Las cosas en el escenario global están cambiando más que vertiginosamente por las contradicciones generadas por las acciones del imperialismo judío sionista árabe pretendiendo todavía sostenerlas con la complicidad de los terroristas de Al Qaeda. Muchas de esas cosas están retornándoles como boomerang a la cara. En el caso de la Maratón de Boston, es extraordinario que Obama que diga que “es un acto terrorista atroz y cobarde” en abierta contradicción a lo que dice respecto a los muertos sirios provocados por atentados suicidas con coches bomba por delincuentes terroristas sirios mal llamados cómplicemente “rebeldes”. En vez de ello debería alegrarse como lo hace con las acciones de dichos “rebeldes” contra indefensos sirios que bien podrían decir por allí que no es una democracia pero sí una organización social y política que bien también podría llamarse democracia si hasta los delincuentes terroristas libios de Al Qaeda en el poder a instancia de la OTAN pro terrorista lo hacen también. Obama en los “rebeldes” libios les llama acciones legítimas, revolucionarias, primaverales y democráticas; en Boston a los mismos actos les llama terroristas, atroces y cobardes.

Las famosas “primaveras árabes” en su versión latina han terminado por fenecer tal como es el caso en Venezuela. Capriles en un acto de repliegue y subterránea aceptación de su derrota (que la rechaza catalogando de ‘ilegítimo’ a Maduro) por consejos de la OEA y de los representantes de la Embajada Norteamericana en Venezuela ha llamado a movilizaciones pacíficas y no violentas puesto que en este nuevo contexto favorecería al gobierno todavía chavista según también sus propias afirmaciones. EE.UU “no está en condiciones” de cubrir ahora un escenario como ese, frente al escenario actual.

El papel del perdedor Capriles se sujeta a sembrar dudas y atizado por un orgullo herido busca sostener su irresponsable actitud bajo el pretexto de una auditoria de los votos en esta última elección. Que es válido su pedido, a todas luces legítimo. Lo que pretende es retrasar la proclamación de Maduro como nuevo presidente electo por proceso democrático electoral dado que se convierte en un no militar (contrario a lo que fue Chávez) que llega a la presidencia y que le quita desde su raíz los argumentos de marras esbozados por la derecha venezolana para descalificar, deslegitimar al gobierno del que fue Hugo Chávez.

Maduro debe de resolver este pedido. También debe de actuar de acuerdo a ley y abrir, después de ello, un proceso judicial contra Capriles por haber provocado la muerte de siete venezolanos en las protestas recientes azuzadas por él aunque luego haya cambiado de discurso (no descartaría una probable captura por peligro de fuga). Tarde es su deslinde con la violencia (la embajada norteamericana le ha desilusionado en su frustrada primavera venezolana lamentablemente). Lo repito, Capriles es un embaucador que habla palabras bonitas como las hizo Ollanta Humala en nuestro país. Del mismo modo como se cuestiona el proceso electoral en torno a maduro, del mismo modo se puede ‘cuestionar’ el proceso en torno a Capriles por más que haya perdido.

Su repliegue denota que más que el apoyo de funcionarios policiales bolivarianos en el gobierno (como dice) tiene la asesoría y la tutela de EE.UU. vía su embajada en ese país (el muy cretino le dice a Maduro que no tiene los pantalones bien puestos, ¡qué carajo!).

Capriles hiede a derrota, suda derrota y peor todavía: frustración, ¡por unos cuantos miles de voticos nomás!, sí, pero esos cuanticos votos son los que definen la situación de muchas personas. Aquí lo vimos con Susana Villarán (la presunta ‘responsable’ por las muertes civiles de La Parada) que más que con los votos de Lourdes y el PPC (no los estoy minimizando bajo ninguna manera), los votos del MOVADEF en cierto modo también le permitieron permanecer pese a haber recibido éstos escupitajos y miasmas diversas por parte de esta señora. Solo recordemos los resultados de las elecciones que dieron como ganador al mitómano aprendiz Ollanta Humala en la segunda vuelta para no ir muy lejos.

Capriles tendrá que esperar quizá cuatro, cinco años o algo más para pretender nuevamente impresionar (por no decir embaucar) alegremente al electorado venezolano, como él dice a la Venezuela de 'todos los venezolanos', algo tan falso que ni Maduro puede sostener.