miércoles, 22 de mayo de 2013

ZAFARRANCHO EN EL ESCENARIO POLITICO NACIONAL DE PERÚ MAYO 2013



La pérdida duele. Se siente a fracasado.

No desde hace mucho, básicamente desde que murió uno de los fundadores del grupo Brescia del Banco Continental (la AFP Horizonte que dirigía fue absorbida a fines de abril por integra y Profuturo luego de no prosperar la iniciativa inicial de la SBS de querer imponer a los afiliados la nueva comisión) para darle una aproximación casi suspicaz, más aun coincidiendo con la muerte de Jorge Videla el dictador argentino en su celda ese mismo día, la derecha y sectores hasta ahora “independientes” que no sacaban sus garritas dado que el rumbo económico estaba en ‘on’ sin importar si era presidente un borracho como Toledo, un falso huacón como Ollanta o un panzón tetas de mujer como García lo dirigiera, ahora dadas las perspectivas ya concretas de la crisis es que han asumido la posición de acción directa contra el gobierno actual pues perciben que con este, todo lo conseguido puede correr el riesgo de venirse abajo. Otra situación que se cola es el caso de la indefinición respecto del indulto al enfermo de cáncer hasta ahora imaginario Fujimori Fujimori Alberto. De haber salido presidenta su hija no es necesaria alguna especulación de dicho indulto al delincuente de lujo del Perú.

Toma que te doy, eso, dame, toma eso, eeeepa, entra, ahá, así, eso, rájale, de rompe y raja, jarana criolla, mueve la olla, agita el pañuelo, eso, eso, éh, éh, éh. Una fiesta en el chichódromo llamado Perú, algo así como que he perdido los ruleros; vieja sangrona, tú también tienes barritos y bigotes, tú también te comías los mocos, rabo de paja. Como algún caricaturista haría referencia de las viejas pitucas. Y en éxtasis de la velada: “QUE VIVA LA REVOLUCION CAPRILESCA”, disculpen, “QUE VIVA LA REVOLUCIÓN CHAVISTA”, otro error, “QUE VIVA QUIEN SEA PERO QUE VIVA”.

Un escenario forzado que no solo se da dentro de nuestro país sino que de manera concertada, como si les hubiese sido herido de muerte o se les hubiera muerto la recién nacida y el grito de dolor….. or, se da también en casi toda Latinoamérica. Debería de servirle a Vargas Llosa de inspiración para escribir un nuevo libro titulado “cuando la reina de la primavera, lloró”.

Mas volviendo a la realidad, la nuestra por supuesto, no de las rabietas de la derecha que no solo se creyó ser el dueño del Perú sino que sigue creyéndolo. Ellos, digo, ellos, conocedores de los tejemanes de la economía nacional tienen temores suficientemente fundados. Solo quienes no tienen nada que perder están tranquilos, quien sabe sí mucho por ganar.

Durante los periodos de enriquecimiento de los diferentes grupos económicos que se enriquecieron a costa de nuestros recursos, esta derecha no dijo ni pío, al contrario se auparon y trataron también de aprovecharse de tales oportunidades que ofrecían dichas inversiones. A esas personas no los satanizaban ni los vilipendiaban (cierto, mientras no les descubrieran algo sucio o turbio), y pasar de clase media a millonarios, a clase privilegia les correspondía porque eran afines al sistema o porque eran blanquitos o porque no eran cholos o porque vestían bien o tenían el apellido español o en fin. Hoy que sectores digamos ajenos (hasta ahora) a esos quehaceres ‘tradicionales’ acceden a dichos ‘privilegios’ se ven en la mira de estos (pensar que estos hablaban y se jactaban de la exitosa clase emergente capitalista del mundo chicha) pues sienten que lo que tienen está en riesgo y que responden del mismo modo cuando se les cuestiona el dinero “mal habido” (como habría reclamado el cojo difunto Javier Diez Canseco).

Hoy ya no parece, sino que están quedando atrás las diferencias y el trato alturado, las apariencias, el sentido común (¡yo hablo como se me pegue mi regalada gana porque tenga plata para hacerlo y qué!), el reconocimiento de las victorias electorales de los demás sean o no de nuestro agrado. La derrota de Capriles no solo le ha dolido a éste sino a todos los reaccionarios en Latinoamérica que todavía sienten esa derrota como propia y no la quieren aceptar hablando cojudeces inventadas y forzadas como de dictadura venezolana y similares. Es obvio, si hay corrupción como en los casos de Argentina y de Venezuela no los voy a poner en tela de juicio pero no soy yo quien los va a resolver (al parecer Ollanta Humala está estancado porque no viabiliza esta corrupción tradicional como el que le gusta a García y a Toledo y le gustó al dadivoso padre de Keyko Fujimori); lo que no voy a hacer es repetir a quienes solo llevados coyunturalmente por la desesperación y la rabia sienten que quedan desprotegidos y en la incertidumbre frente a esta crisis global en ciernes y hablan cojudeces como de lucha contra la corrupción, revolución, y sacan a relucir sus inmundicias que bien esconden cuando están bien y son gente bien y hasta se dan el lujo de minimizar circunstancias como estas.

No nos sorprenda que el escenario nacional se siga raleando pues hay muchos (los pocos por elecciones) que están perdiendo o en riesgo a perderlo todo –imagínate a la pituca más recatada y light de tu barrio vendiendo salchipapas en una esquina por allí- y son los más (los menos por elecciones) que tienen mayores capacidades de decisión en nuestro país.

Duele “perderlo todo”, sabemos muy bien lo que significa, eso es parte de la experiencia doméstica personal y por ello comprendemos a Capriles en Venezuela, a EEUU en Siria y en el oriente. Creo que en cierto modo, no igual, sentimos algo de ‘identificación’ con situaciones como estas, algo sobre el que la reacción ha encontrado como caballito de batalla para captar ingenuos de cualesquier índole.

Como diría Atahualpa: usos son de la guerra, vencer o ser vencidos. Ollanta en sus sueños de pesadilla, despierta al oír su grito de: “despierten a Momón” y eso inevitablemente jala a Sendero Luminoso y también al Partido Comunista del Perú en armas. De esa ley de la lucha contra la delincuencia organizada (trabajo secreto de infiltración o como le llamen) quizá hablaremos en otro artículo pues necesita de una observación más calmo y no afiebrada pues nadie en este país se puede tragar el cuento de que las fuerzas armadas en nuestro país (o en cualesquier lugar del planeta) están para salvaguardar nuestra “seguridad” mucho menos de la delincuencia que el sistema produce y reproduce a su antojo.