lunes, 24 de junio de 2013

IGLESIA CATÓLICA PERUANA: SALE A DECIR QUE NADIE TIENE AUTORIDAD MORAL PARA CRITICAR LA CONVIVENCIA DEMOCRÁTICA ACTUAL JUNIO 2013




De un tiempo a esta parte ya no se habla de blindajes a personajes políticos (caso último de Toledo), sino, se habla ahora de blindajes a la democracia peruana y para ello la Iglesia peruana a través de sus diferentes voceros como los de la Conferencia Episcopal quienes en nombre de la paz, la tolerancia, la convivencia pacífica y el recato periodístico, es decir, llaman a la “cordura” a los medios periodísticos diversos para moderar, mesurar su lenguaje respecto a diversos acontecimientos nacionales, vale decir, los políticos, dado que las “honras” de la totalidad de políticos de este país está puesta en tela de juicio (la dictadura fujimontesinista hizo de modo similar con los partidos políticos tradicionales allá por los noventa).

Solo faltaría nomás que estos mismos personajes, haciendo un viaje en retrospectiva en la historia hasta el día en que su Cristo desalojó a los mercaderes del templo de Jerusalén y no de buenas maneras y estos representantes de la Fe salgan a criticarle con las razones expuestas líneas arriba. No en vano el personaje religioso Juan Luis Cipriani sale a hablar en representación de la moral y de los “valores” para manifestar su crítica frente a las decisiones gubernamentales para promover cambios de actitudes y valores, y no solo así enrostrarle a Humala que hay que predicar con el ejemplo sino que hay que manifestarla con nuestras actitudes.

La desfachatez, pero sinceridad al estilo de Cipriani, de este personaje religioso de entender el valor (los valores) como un acto de hecho y no de palabras contrasta con su actitud para quien los derechos humanos son una cojudez y la participación en el ejecutamiento de los prisioneros emerretistas de la embajada japonesa le hicieran hasta llorar.

Como todos en el país somos unos podridos y no hay absolutamente nadie con la autoridad para criticar estas tremendas fanfarronadas religiosas de llamados a la “cordura” por la democracia peruana y la convivencia así como de predicar con los hechos nos hace ver que casi la totalidad de peruanos se merecen tener como cardenal un individuo como Cipriani y sacerdotes como los de la Conferencia Episcopal, es decir, que como periodistas, en nuestro caso diremos blogueros, somos una reverenda porquería y un asco para la percepción y la inteligencia filosófica religiosa psicológica de quienes en el Perú defienden y enarbolan los principios católicos, apostólicos y romanos de la “Santa Sede”.

En honor de la fe y la religiosidad comunitaria debemos de meternos la lengua al culo en otras palabras, todo sea por la paz y la convivencia democrática, Amén. Eso sí, pero cuando ameriten hablar de otras honras, menos honrosas aunque poco honrosas, sí, hagamos tabla rasa, peor aún si son los delincuentes y los terroristas pues a ellos hay que medirlos con la misma vara. ¡A callar blasfemos!

Ahora hasta Alan García Pérez sale presentado como la panacea de soluciones a la crisis peruana comprendiendo que los demás como él han llegado a un nivel aún más bajo que el suyo (y que andan en irrelevancias) y quiere dar “cátedra” de comportamiento y cambio de actitudes, por no hablar de “valores” democráticos actuales.

Pero dado que no todos comulgamos con la Fe de los católicos ni su manera de razonar (ende su manera de actuar y de tomar decisiones), desde mi perspectiva, Juan Luis Cipriani (protector acérrimo de los bienes materiales de la Iglesia) está en el lugar más inapropiado e incongruente y le correspondería ser reemplazado como Cardenal de la Iglesia en el Perú. Pero como van las cosas, los peruanos católicos (como bien podrían ser los evangélicos) tienen un cardenal a la altura de sus expectativas y de sus necesidades, obviamente las generadas a dedo desde la “Santa Sede” en el Vaticano en Roma. Dado que Cipriani no es el cardenal de todos los peruanos sino solo de los católicos, las palabras de Cipriani, las súplicas y referencias de la Conferencia Episcopal solo les atañen a ellos. Sería una pendejada si Cipriani dijera aquellas palabras que acostumbran decir los pendejos presidentes del Perú, ese de, 'soy el presidente de todos los peruanos’. ‘Soy el cardenal de todos los peruanos’ no va, no pega.

El mensaje más apropiado pareciera ser: actuemos con cuidado, los (ateos) comunistas de mierda están al acecho, o sea más específico, los Senderistas del Huallaga y los comunistas del VRAEM, ¿?, dado que enemigos de su democracia entre ellos no los hay y el silencio mediático y la tibieza periodística actual lo confirman. Otra vez, amén frente al Palacio de Justicia.

Bueno, entre ellos se entienden. Como reza el dicho: el Dios los cría pero el Diablo los junta. Y no tengo porqué prestarme al juego de esta cínica súplica religiosa revestida con cuestiones de Fe y de presunta ‘autoridad’ moral ni menos soportarla. El hecho que tenga siete mujeres simultáneamente no tiene por qué enmudecer mis palabras ni apreciaciones del escenario nacional (e internacional), sino, ¡qué clase de Iglesia oportunista tenemos en el país!

La cuestión a la que se hace referencia en el blindaje a la ‘democracia’ peruana es más que evidente y clara. No es pues una cuestión de Fe, de moral ni de valores como se pretende argumentar mediáticamente sino de quienes aceptan que la corrupción es un mal necesario (una ‘necesidad’ según Vargas Llosa, nuestro premio Nobel a la franelería mediática democrática pro occidental) en esta democracia aunque digan ‘combatirla’.

Eso de decir que “no vayamos en busca de la verdad hasta que envenene” dice ya de por sí mucho más de lo que pudiéramos pensar de la pobreza mental de quienes son los representantes de la Iglesia Católica en el Perú pues es ya de por sí una abierta contradicción con aquello de que “solo la verdad nos hará libres”; es decir, yendo en retrospectiva histórica una abierta contradicción con el sacrificio del Cristo en la cruz. Desde un punto de vista cuasi paranoico y sin ahondar en temas de la historia negra de la Iglesia, ¿Será acaso una ‘amenaza’ velada?...