sábado, 27 de julio de 2013

ALÍ BABÁ Y LOS 40 LADRONES: ALAN GARCÍA PÉREZ SEGÚN NICOLÁS MADURO. ¿O EL GENIO DE LA LÁMPARA?



Una provocación es respondida con otra. El figuretti presidenciable García denominó al Capriles como “Presidente electo de Venezuela”, sin embargo, uno (disculpando el término) no sabe hasta ahora qué mierda hace el individuo Capriles andando como un triste huevón por Latinoamérica.

¿Por qué no llaman a una “primavera venezolana”, aquella que les gusta a los patrones de García?, ¿les falta cojones o qué?, ¿qué hacen como maricas deambulando por allí si es que realmente tienen la justicia y la verdad en sus manos?, ¿a quién quieren sorprender?

El laboratorio escenario matriz egipcio ya fue activado por la OTAN a través de los mismos militares golpistas (lacayos del imperialismo judío sionista árabe, aunque con otra careta) y no entiendo todavía por qué en Siria y en Venezuela no se ponen de acuerdo en ejecutar ya su plancito democrático revolucionario tal y como lo hicieron con eso del chongo de las primaveras árabes. ¡No sean cangrejos pues!

El García dice que los insultos de Nicolás Maduro son un ‘elogio’.

Ali Babá no fue precisamente un ladrón en el estricto sentido de la palabra pero sí fue quien se hizo feliz y rico a costa del dinero hurtado, robado por los ladrones árabes y eso sí aparentemente calza pero no tan exacto puesto que García si bien promueve el robo (al puro estilo de Vargas Llosa con eso de la corrupción es una necesidad para la democracia sean estas vía las inversiones de capital o no) pero no es tan cojudo como Toledo ni menos como Ollanta como para ponerse en evidencia y mantener el liderazgo. Él deja que los ricos se hagan más ricos y él sigue ¿pobre? Bueno, quizá estemos manifestando muestra envidia por el exitoso ciudadano peruano de primera categoría y también seríamos injustos si repitiéramos dicho calificativo solo porque sí asumiendo que Maduro no hiciera eso con los inversionistas en Venezuela.

Como ciudadanos peruanos de cuarta categoría si le dijésemos Ali Babá y los 40 (chaveta 40) ladrones a Alan Gabriel García Pérez entonces sí que resultaría un insulto. Bueno aunque si bien algo calza, no tenemos por qué hacerlo puesto que la corrupción durante su gobierno fue más que evidente. El capitán no se hunde con su barco (grumetes, oficiales de turno y hasta las ratas sí) dado el principio rector de que “el APRA nunca muere”.

¡Todos a chuparle las tetas al libio árabe García, mismos maricas, yeeee..!