lunes, 12 de agosto de 2013

CASO COMANDOS CHAVÍN DE HUÁNTAR VERSUS LOS DEL MRTA



El artículo presente reproduce y comenta la opinión de el diario internacional días antes de la difusión del audio de Cateriano, Jiménez, Martín y jueza que luego concretizaría la farsa de fallo con peritos y todo para eximir de responsabilidades en la línea de mando a Hermosa, Fujimori y Montesinos a nombre del Estado peruano. El argumento de Estado no se corresponde con la realidad. Recordemos nomás las matanzas y masacres a nivel nacional cometidas contra población civil (niños, mujeres y ancianos al equivalente del accionar de Sendero Luminoso) que bajo la premisa de ser individuos de pensamiento contrario a los dirigentes de las Fuerzas Armadas y los gobiernos de turno no les alcanzaba la protección de “Estado” y eso en la práctica fue un hecho contundente de la Guerra Interna en el Perú.

Si bien la opinión de Arce Borja tiene algo de carga emocional, decir que los comandos de Chavín de Huántar tienen el carácter de asesinos criminales no se corresponde con esa circunstancia específica. Sería algo así como generalizar casi tendenciosamente la misma acción religiosa política estafadora concupiscente sectaria del denominado cardenal de nombre Cipriani ante los demás miembros de la iglesia en el Perú. Además en una situación de guerra interna por su formación militar no tienen por qué pensar de otro modo que no sea bajo la de una línea de mando.

Los comandos no tienen por qué tomar decisiones ni militares ni políticas sino es bajo una línea de mando político y militar desde la premisa de la defensa del Estado (aquel que no involucra a la población de los de las masacres arriba mencionadas). El hecho objetivo e innegable de lo actuado por el “Estado” (Fujimori y Montesinos son parte del Estado) bajo el argumento de la defensa del “Estado” de “unificar criterios” como han aludido públicamente los ministros mencionados en el audio nos dan una idea de que en el país todavía existe un conflicto armado (que no necesariamente tiene que ver con los conflictos sociales vigentes) entre los que pertenecen al Estado y los que no pertenecen a ella a los que se les ha denominado convenientemente o no como “terroristas”.

Mentir ‘científica’ y convenidamente al más alto nivel sobre que no hubo ejecuciones extrajudiciales no les alcanza a los comandos allí presentes en abril de 1997 pero sí en el hecho de ser testigos oculares de las acciones que conllevaron a las ejecuciones extrajudiciales y eso se quiso evitar forzadamente no tanto para encubrir a los responsables de la línea de mando sino a quienes defienden al Estado y no a los que no pertenecen a ese Estado.

Bajo lo actuado y por el espíritu de cuerpo, lo actuado se corresponde con las palabras premonitorias de Ollanta Humala de que “nadie de los involucrados en Chavín de Huántar irá a prisión”. Cabría esperar acciones similares para circunstancias similares y por qué no en otros hechos de menor trascendencia.

Bajo la misma premisa de defensa de dicho Estado en el contexto de la Guerra Interna contra el terrorismo, es absolutamente válido todo lo actuado (es correcta la opinión de los involucrados en el audio al decir que no hay nada ilegal en dicha reunión). Sería una aberración que se continúe con este juicio sea en los fueros del “Poder Judicial” peruano o en los fueros de la CIDH o cualesquier otro. Todo lo que se haga a partir de ahora es más del show de juicios en el país en el contexto de la guerra interna.

Los familiares de los denominados terroristas de la toma de la embajada japonesa ejecutados extrajudicialmente harían bien en manifestarse públicamente en que no exigirán más investigaciones para no seguir humillando la memoria de sus familiares si algo de decencia les queda pues exigir una reparación monetaria, que es lo único que podrán lograr, solo mancharía dicha memoria pues la acción militar de los emerretistas, al margen de lo que se pueda pensar y argumentar a favor o en contra, también fue una acción militar ‘limpia’ pero muy ingenua que al final de los hechos no pasó del chantaje, el impresionismo y la torpe o burda amenaza. Es absurdo exigirle justicia a quien no se las quiere dar. Para variar, no sería el único acto impune legal en la historia de nuestro país ni en otros por venir, señores familiares, ¡para qué más escándalos innecesarios!, dejen las cosas como están.

COMANDO CHAVIN DE HUANTAR. ¿HEROES O SANGUINARIOS CRIMINALES?
Por: Luis Arce Borja.
Jueves 1ro de agosto de 2013

El poder judicial peruano, una de las instituciones más corruptas del Perú acaba de ratificar la “inocencia” de los militares del comando Chavín de Huántar. Este comando fue organizado por Vladimiro Montesinos y Alberto Fujimori. La decisión del poder judicial se tomó dos días después del farragoso discurso (28 de julio) del comandante Ollanta Humala. Junto con perdonar a los militares criminales el Ministerio de Defensa saludó la acción y dijo que ello “rinde homenaje a los comandos héroes Coronel EP Juan Valer y Capitán EP Raúl Jiménez”.
Según la sentencia tomada por unanimidad del tribunal especial, la operación de rescate de 72 rehenes de la residencia del embajador del Japón, en abril de 1997, no puede considerarse delito de lesa humanidad. Se dijo que en todo caso habría que saludar “el profesionalismo de los comandos y el respeto a los derechos humanos en su accionar”. Por su parte el Ministerio de Defensa saludó la Ejecutoria Suprema formalizada por la Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema de Justicia y ratificó su respeto al orden legal vigente.
Esta medida no ha resultado ninguna sorpresa. Por un lado refleja la militarización creciente del Perú y de otro lado, la sujeción del poder judicial a las órdenes de los cuarteles militares. La presidencia de Ollanta Humala en el 2011, ha facilitado las tareas de los jueces corruptos para perdonar y premiar a miembros de las fuerzas armadas y policiales involucrados en crímenes de guerra. Hace algún tiempo escribiendo sobre este mismo tema, anoté que los integrantes del comando Chavín de Huántar en cualquier parte del mundo estarían en prisión. Sin embargo están libres y el gobierno de Ollanta Humala los defiende y los considera “héroes” de la nación. Desde el inicio de su gobierno Humala dijo que el “Estado va a responder por los comandos, los vamos a defender…garantizamos que ningún comando va a ir preso”. Agregando además, que la acción militar en la embajada japonesa en 1997, “fue una de las más brillantes acciones militares” y que “ellos dieron la cuota de servicio”. Por ello agregó el Estado buscará al mejor procurador, especialista en estos temas para que respalde al Perú, porque “en realidad no se está enjuiciando a los comandos, sino al Estado”.
Chavín de Huántar fue la operación que pusieron en marcha Vladimiro Montesinos y Alberto Fujimori para tomar por asalto la embajada japonesa en Lima que había sido capturada por un grupo del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) en diciembre de 1996. La operación de rescate se ejecutó en abril de 1997 cuando ya los miembros del MRTA habían decidido negociar y liberar todo los rehenes. Gracias a la colaboración del actual cardenal Luis Cipriani, de la iglesia Católica, los militares sorprendieron a los guerrilleros y pudieron vencerlos con facilidad.
En dicha operación, los 140 militares (integrantes del comando Chavín de Huántar), después de vencer la frágil resistencia de los subversivos, apresaron vivos y sin lesiones a tres sobrevivientes y miembros del MRTA. Herma Luz Meléndez Cueva, Eduardo Cruz Sánchez y Salomón Peceros Pedraza fueron los guerrilleros que sobrevivieron al ataca militar. Pero, instantes después y en el mismo lugar del combate fueron asesinados a sangre fría. En medio de la sangre fresca y humo de las bombas, Alberto Fujimori ingresó con un equipo de fotógrafos y cameraman de la televisión para posar con los cadáveres ensangrentados de los guerrilleros asesinados. Un fiscal peruano dijo que se había establecido “con certeza que durante el enfrentamiento entre miembros de la patrulla militar de intervención y los miembros del MRTA, estos últimos fueron capturados con vida para luego ser ejecutados extrajudicialmente”.
La actual decisión del poder Judicial frente a criminales de guerra muestra que en el Perú las leyes nacionales e internacionales sobre los derechos humanos, no cuentan para nada. Premiar con la inocencia a los militares de Chavín de Huántar es una ofensa para el derecho y la democracia. De esta manera se protege el crimen organizado desde el Estado y se defiende militares asesinos. Como en años anteriores los militares son intocables. Las leyes no existen para ellos, y defenderlos como lo hace actualmente el gobierno y los jueces sátrapas es preparar las condiciones para que en el futuro más inmediato las fuerzas armadas y las fuerzas policiales sigan cometiendo crímenes y violando los derechos humanos en el Perú.
El comando “Chavín de Huántar” convertido en el símbolo “heroico” del ejército, es una expresión reciente de la crisis moral y política en Perú. Matar guerrilleros prisioneros y sin defensa no es ningún un acto heroico. Es una cobardía muy propia a la naturaleza de los militares peruanos, que durante toda su historia jamás han ganado una guerra.