martes, 29 de octubre de 2013

LA RELIGIÓN EN EL CONTEXTO GLOBAL ACTUAL Y CASO PERUANO: EL DIOS, EL TONTO ÚTIL DE LOS HUMANOS INTELIGENTES, EL MISMO DE LAS PRIMERAS COMUNIDADES PRIMITIVAS.



La religión como instrumento de poder ha tenido también una evolución desde el desarrollo del pensamiento bioquímico-emocional del homínido en su contexto natural-social y ampliado más con la aparición y desarrollo posterior del lenguaje (el habla) o del uso de las palabras como recursos primarios para entender a la naturaleza y a sus fenómenos incluyendo al pensamiento derivado del uso de estos recursos lingüísticos.

La religión (a través de la idea o concepto del Dios, aunque a muchos les cueste aceptarlo ignorantemente) es un instrumento filosófico poderoso (dado que el pensamiento tiene una naturaleza material y no “espiritual” como errónea y tergiversadamente se ha venido trasmitiendo a través de los siglos o las generaciones pasadas vía la religión y sus preceptos) de los grupos de poder mundial o global para mantener al hombre, cautivo, sino esclavo, no del Dios, sino de los intereses ajenos y encubiertos que se engloban detrás de éste ( de nuestra experiencia reciente, detrás del imperialismo judío sionista árabe está Al Qaeda y detrás de este está la religión, ello puesto en evidencia desde el 11S).

Se genera el miedo, el temor infundado e insostenible al Dios (incluyendo el castigo divino) para evitar que pienses más allá de donde se te está permitido pensar. En términos simples, es el mismo Infierno disfrazado de Cielo para que creas vivir en libertad y creer que adoras al Dios, es decir, cada uno de nosotros a un Dios específico, característicos a cada uno de nosotros, acordes a nuestra altura ética y moral. Casi como decir que hay más de 5 mil millones de dioses del mismo Dios habitando en cada una de nuestras cabezas. Ninguno igual, más que solo en teoría, hipotético. Dirán: ¡Dios es uno solo, único!

En este contexto, daría lo mismo que una cucaracha de alcantarilla sea el Papa o el rabino judío, el principal musulmán o el sagrado jefe hindú o el budista celestial, es por eso que hasta la Biblia judía te advierte de “no comer de los frutos del árbol de la ciencia”. Nada es casual. Prosigue la época de los dioses farsantes y de sus denominados “representantes” en la Tierra (conceptos ni siquiera medievales sino propios de las primeras comunidades primitivas).

Decir que la religión es el opio del pueblo (la droga) pienso que dice muy poco, una apreciación ligera o bastante sencilla o simplista para explicar de manera genérica algo que no se puede explicar pero sí percibir y demostrar empíricamente; sostener eso en términos psicológicos empíricos sí que es admisible (a nuestros días, la razón del Dios y la religión es sustentable científicamente como una explicación del desarrollo y evolución del pensamiento natural-social bioquímico-conceptual del animal cultural llamado hombre) pero no en términos políticos. Conceptos fáciles (facilistas) y casi vacíos que todavía persisten y se transmiten todavía entre los materialistas de nuestra época.

El trasfondo principal de los conflictos actuales de aparente carácter religioso como los que se suceden en Egipto, Siria, Irak, etcétera, entre musulmanes, cristianos, entre otros, no provienen de la religión como causa filosófica principal de organización social. Provienen de los intereses subalternos y subterráneos del capital financiero global mundial principalmente judío sionista árabe estructurados después de la segunda guerra mundial y que ahora están en crisis global tratando de reestructurarse e instrumentan y movilizan la religión de los individuos para lograr propósitos diversos y que funcionan debido a que estos individuos están programados religiosa y parametradamente para ser utilizados como conejillos sea a nivel individual o social. Para el nivel intelectual cognitivo de estas ‘masas’ eso es inevitable que suceda al igual que sus conflictos a causa de ello (pues estos concluirán según su parametrada estructura mental que siempre tendrán ‘la razón’).

Actualmente el Opus Dei en el Perú está asumiendo similar conducta religiosa y política censurable pero explicable y ‘comprensible’. El Clero promueve una doctrina individualista y particular religiosa del Dios y no de un carácter social dado las implicancias políticas que ha tenido ese enfoque el siglo XX pasado como promotor de revueltas y subversiones de carácter izquierdista que pusieron “en riesgo” la sobrevivencia de la Iglesia, la religión y a la idea o concepto mismo del Dios (un reconocimiento tácito de lo endeble que son los dioses). En razón de ello, pendeja y no casualmente a instancias de la ignorancia de los peruanos, el Clero se atreve a criticar el crecimiento desmedido de la violencia en nuestro país catalogándola en estas circunstancias como de “Gran Inseguridad Ciudadana”, la misma que ellos están contribuyendo a desarrollar escudándose en un falsa religiosidad de marras y en una hipócrita y cínica condena a la violencia urbana de ‘inseguridad’ generadas a instancias del sistema capitalista con la cual conviven y se defienden recíprocamente. El mal menor ¿no será peor?