jueves, 28 de noviembre de 2013

ENCUBRIENDO AL ¿ESTADISTA? OLLANTA HUMALA TASSO. LA OLLA DE OLLANTA.



La tele llorona del caso Óscar López Meneses no tendrá nunca de acabar más aún si es en nombre de la pacificación nacional del que Ollanta Humala Tasso quiere ser su gran mentor, es decir, la de figurar como el ‘pacificador’ en los libros de historia del Perú.

Un año y 8 meses “sin que se dieran cuenta” de que se protegía al operador del delincuente terrorista Vladimiro Montesinos Torres y en las narices de Ollanta Humala. Nada es casual.

Por estos días, la prensa y los medios policiales pretenden hacernos creer que el comandante PNP Alfredo Marín Salazar (el jefe del Estado Mayor de la Sub Unidad de Acciones Tácticas -SUAT-) luego de haber confesado que adulteró (inicialmente dijo que no) el cuaderno de control del servicio de seguridad que se prestaba a la casa de Óscar López Meneses (como si esa fuera la evidencia, la prueba, de que Palacio de Gobierno no sabía de dicha protección) es el único responsable de este escándalo pues eso percibe la opinión pública y que eso ‘resuelve’ este enredo.

Marín (según él algo nada fuera de lo ‘común’) afirma que hizo esas tachaduras el 19 de junio de este año 2013 (y no el 2012) y se pasa por alto, casi adrede, el hecho de que la protección ya venía desde el mes de marzo del año pasado 2012.

Las tachaduras no son el hecho trascendental como para ‘desvincular’ al gobierno y a Ollanta Humala en este caso, las investigaciones no se están haciendo con la seriedad ni la imparcialidad respectiva (una comisión de este Chongreso no garantiza absolutamente nada, excepto la impunidad como el que venían buscando para Fujimori y sus secuaces en prisión). El gobierno, “los poderes del Estado” y sus fuerzas armadas y policiales están actuando como jueces y partes  en este caso, corrillo al que al parecer se están subiendo algunos periodistas de renombre, ojalá nos equivoquemos. Aquí no cometeremos el error de la periodista Cecilia Valenzuela (quien fue catalogada como ‘irresponsable’ por Óscar López Meneses al divulgar esta protección) de Willax TV al hacer un posterior llamado apresurado (casi de ‘arrepentimiento’) al pedir que este caso pase al olvido y dejemos de hablar de este en razón a las consecuencias derivadas que ponen en tela de juicio la validez de la constitucionalidad aplicativa de las leyes, de la concertación orquestada de todos los poderes del Estado (para la impunidad de sus delitos) y del carácter ‘democrático’ del gobierno que las sustenta y representa; que le da trabajo también.

Esperamos que algunos reputados periodistas no se presten a las jugadas tendenciosas del poder solo por el hecho de evitar a toda costa los escándalos que involucran a Seguridad del Estado dado que solo son personas (lo mismo que el cargo de presidente) y pueden cambiarse, así de simple. Desde mi poca experiencia como bloguero, si bien uno puede equivocarse en algunos nombres, uno no puede equivocarse en fechas y publicar datos sin tener la certeza o la seguridad de los mismos, errores que pueden conducir a desviaciones tendenciosas en la opinión pública.

La esposa de Ollanta Humala, Nadine Heredia, actuando como vocera de éste, ha dicho que la comisión que debe investigar este caso debe considerarse desde 1990 pues involucra dicho personaje OLM a todos los gobiernos sucedidos desde aquel entonces. Cierto, es coherente el pedido de dicha señora pero oportunista en razón a que no solo deberá quemarse con este escándalo el gobierno actual sino todos los anteriores. Es decir, insinúa con total razón que todos están metidos en la misma olla de Ollanta y que no deben hacerse a los cojudos con este escándalo mediático.

Es decir, hablando en castellano resumido, no se producirá investigación imparcial ni seria y todo (absolutamente todo) quedará en dimes y diretes (no es causal que Alan García haya dicho que este gobierno ‘es una pérdida de tiempo’ refiriéndose a temas de ‘desarrollo’ aderezando aún más el circo gubernamental). Al menos esta señora no habla las huevadas que habla el congresista Abugattas con respecto a un ‘golpe de Estado’ y que solo refleja en su percepción personal dicha sensación y no sin razones apelando a su consciencia y decencia política que el poder se lo ha metido por el culo; de quien es chistosa, por no decir cínica, su afirmación respecto del caso OLM de “que se investigue el caso de Óscar López Meneses... y que se llegue a fondo”.

Es terrible cuan bajo han llegado todos (gobiernistas y no gobiernistas) los que se han prestado a la criollada del “plan de búsqueda de impunidad de todas las acciones del Estado en la guerra interna” como para en nombre de la democracia restaurada y la ‘paz’ lograda (del que Alberto Fujimori se declara el mentor y pide a posteriori una estatua frente a Palacio de gobierno cuando debe estar preso ya en la Base Naval del Callao o en Piedras Gordas y no en un cuartel de la PNP), de los costos involucrados en este (olvidando a rajatabla lo sucedido durante la dictadura cívico-militar Fujimontesinista), de una pírrica y absolutamente falsa ‘victoria contra el terrorismo’, cuando de lo que debería de hablarse es de una mediática ‘victoria contra el comunismo peruano’ y no contra la ‘izquierda peruana’ pues hablar de izquierdas en este país es hablar de cualesquier huevada.

Lo más asombroso para mí es que la ‘izquierda oficial’ peruana no dice ni ‘ésta boca es mía’ subiéndose al carro gobiernista y ‘democrático’ o servir como furgón de cola pues para no entrar en conciliábulos ni cercanías ni posturas con los remanentes en armas del partido Comunista del Perú o ser catalogados de terroristas o ‘anti sistema’ (como a los del Movadef). Sabia y sana decisión para ellos. En nombre de ellos tendremos que tragarnos las inspiraciones democráticas de estos en aras de la estabilidad y la institucionalidad democrática en el país. Como para trapear el piso (del que ni las afirmaciones de Henry Peace sobre la de no dejar pasar estas acciones del fujimontesinismo no tienen ni razón de ser en concreto pues no se trata solo de decir mediáticamente sino de hacer permanentemente; yo creí que al igual o menos que el cojo Javier Diez Canseco, que ya se había muerto, vociferando en su lecho de muerte contra los senderistas de mierda por el hecho de haber cagado a la izquierda en el Perú).

Todo sea por la felicidad de los demócratas de nuestro país. ¡Y después la recua de este país me cataloga mediáticamente de infiel, inmoral y cochino y hasta pretende darme muerte por esa razón!

No en contradicción con lo que manifiesto aquí, algunos ingenuos huancavelicanos pero convencidos reaccionarios Fujimontesinishumalistas han salido ahora a “hacerme frente” tildándome públicamente de “soplón” en su ingenua percepción de que podrían ‘ejercer’ alguna acción mental mediática represiva o algo por el estilo (como si tuviera algún compromiso con la basura que denunció convenientemente Ollanta Humala). Ese cliché no es nuevo para mí, ya lo hicieron quienes aceptaban, aprobaban o validaban las ejecuciones extrajudiciales en nombre del Estado (caso de los estudiantes de la Cantuta por ejemplo), luego aquellos que estuvieron del lado (como antagonistas también funcionales) de los mercenarios delincuentes terroristas de Al Qaeda que se prestaron al juego terrorista funcional al imperialismo judío sionista árabe que en otros medios (incluyendo públicos) denuncié inmediatamente después del 11S (que sectores de la izquierda hasta me tildaron de ‘loco’ por aquel entonces y que lo hicieron del mismo modo con otros personajes en la web que nos vimos involucrados directa o indirectamente en esos escenarios).

Es innegable, verdaderamente cierto que lo que decimos (o hacemos, no solo aquí) no ha de ser del agrado de muchas personas o individuos, sean estos servidores, funcionarios o no del Estado. Ya lo dije hace algún tiempo, si quieren meterme un tiro en la cabeza, háganlo, así de simple. Es fácil disparar, solo tienen que apretar el gatillo y ¡puummm! Lo que hacemos no es propio de los cobardes, tampoco de los valientes. Quien ha asumido conscientemente la ‘cosa’ pública se tiene que exponer a que lo enjuicien, lo sancionen, lo manoseen, le metan el dedo, lo eructen, lo vomiten o lo liquiden. Esa es la gran ventaja de quienes permanecen tranquilos en sus casas (indiferentes a que si se los chupan o no) o deambulan por las calles como papeles usados movidos por el viento.