miércoles, 27 de noviembre de 2013

LA N.S.A. ESPIÓ LOS HÁBITOS SEXUALES EN INTERNET DE PERSONALIDADES MUSULMANAS



 Aquí el artículo en Actualidad RT noticias sobre el caso: http://actualidad.rt.com/video/actualidad/view/112568-nsa-espio-habitos-sexuales-musulmanes

Quizá sea una exageración emplear el término de ‘personalidades’ (aunque ya sabemos comprobadamente que hasta los miembros más reputados de la Iglesia visitan dichas páginas pornográficas, tal como se puso de manifiesto en el pontificado de Benedicto XVI), pero la relatora de noticias dice lo siguiente (bajo el título de “Espiral de espionaje”):

La NSA monitoreó las acciones en internet de personas que presuntamente hacían propaganda de corte radical. Según los medios que se basan en los documentos secretos revelados por Edward Snowden, la agencia de seguridad incluso registró sus visitas a páginas de pornografía con el fin de desacreditarles posteriormente. En concreto, se trata de seis sospechosos de promover ideas extremistas en la red, uno de ellos sería un ciudadano estadounidense o un residente en este país. A cada uno los detectaron y asignaron con lo que se califica de vulnerabilidad en los documentos. Algunos de estos rasgos descritos son por ejemplo visitas a páginas web con pornografía. Ninguno de estos seis individuos está acusado oficialmente de colaborar con terroristas aunque los archivos identifican a unos como partidarios de la idea de que el gobierno norteamericano estuvo involucrado en los atentados del 11 de setiembre del 2001”.

No es extraño que los organismos de Seguridad de los Estados en general implementen este tipo de acciones para controlar, quebrar o ‘eliminar’ a sus adversarios potenciales. Eso se corresponde con la política de la doble conducta moral (caso del típico doble rasero norteamericano sionista) puesto que dichas ‘ventajas de la información’ son utilizadas no siempre con fines humanitarios sino todo lo contrario, bajo la premisa de que ladrón que roba a ladrón tiene mil años de perdón y que por ello se justifica cualesquier acción contra estos aunque ello involucre la eliminación física o la utilización de estos como conejillos de indias para planes diversos incluyendo los del Terrorismo de Estado. Son los usos de la moral como recurso para la guerra en general.

Aquí en el Perú todavía se sigue utilizando ese argumento como parte de la “guerra fría” derivada de la guerra interna con los seguidores de Abimael Guzmán, tanto por agentes policiales y militares así como por la población en general tenga o no la autoridad moral para hacerlo (general o totalmente sin tenerla pero que la justifican dentro del contexto de la guerra). Ello no solo contra los combatientes y simpatizantes de la guerrilla maoísta sino también entre quienes se disputan cuotas del poder del Estado (caso de los poto audios de Lourdes Flores, el chuponeo fujimontesinista por contrato promovido por Óscar López Meneses y compañía oficialista  de turno gubernamental, etc.).

Son las formas de escudriñar, escarbar, en los probables sentimientos de culpa de los individuos y aprovecharse de sus contradicciones mentales (neurosis paranoides) a consecuencia de ello (pudiendo o no exponer la seguridad de quienes las realizan) y potencialmente en contra de aquellos en razón a su estructura mental parametrada modelada por las religiones y la sociedad en su conjunto.

Como si al elemento humano no le fuese a gustar el sexo y sus sensaciones (habría que extirparles a los sacerdotes sus genitales para que ello no ocurra), pero que definen determinados perfiles psicológicos para caracterizar a dichos individuos (más aún dentro del contexto de las acciones preventivas en la “lucha contraterrorista”).

Por ejemplo, si revisaran o rastrearan las páginas web en internet a las que tengo acceso con mi computadora, detallarían las incontables páginas pornográficas a los que accedo pública o privadamente. Faltarían archivadores y espacio para almacenar dichas informaciones.

Como diría la Paisana Jacinta “¡la cochinada que tienes en tu cabeza…!”; quién como ella, fiel hasta la muerte a su Wuasaberto, así pues ya tiene garantizado un lugar especial en el Cielo, y yo, en el infierno de los religiosos y cucufatos de este país.

¿Será que las mujeres musulmanas durante el acto sexual al gemir de placer gritan “¡Alá, Alá!”?, ¿no será ¡alí, alí! como diminutivo sensual de allí?, o ¡Allah akbar, Allah akbar! (traducido: "¡Dios es grande, Dios es grande!"), "sí mamacita, sí". ¡Oh my god, oh, my god!, “¡Dios, Dios!”; ¿con los judíos no será ¡Yahvé, Yahvé!?, “no mamacita, todavía no la veo”. Pobre de aquellos cretinos a los que les pusieron el nombre de ‘Jesús’, ¿sus mujeres en el clímax repetirán: ¡Jesús, Jesús!?

Al fin de cuentas, si bien si hasta al Cristo puede pasársele o ‘hacerse al cojudo’ en algunos casos probables de desviaciones o perversiones sexuales, a la NSA por supuesto que no.