martes, 26 de noviembre de 2013

NO A LA SUSTITUCIÓN DE JESUCRISTO SEGÚN EL PAPA FRANCISCO O LA SUSTITUCIÓN DE LOS DIOSES EN GENERAL. LOS APUS DEL ANTIGUO PERÚ NO FUERON DIOSES




No se le puede negar al denominado Papa de Roma Francisco su afán reivindicador de la Iglesia y la función evangelizadora de los miembros de la Iglesia a quienes él les pide salgan de sus claustros a las calles y se enfrenten a riesgo de su integridad física abandonando la comodidad a la que se han visto desde hace mucho tiempo.

Ciertamente que el contexto más blando que le ha tocado recibir respecto a la de Benedicto XVI le permite hacer quecos y vericuetos en el nuevo contexto multipolar y la necesidad de acomodar a la Iglesia en el nuevo escenario mundial.

Acaba de decir que “Dios no se reemplaza” puesto que “causa daños” (dicho esto en la clausura del año de la Fe), que “Dios es el centro de todo y su sustitución causa daños”. “Jesús es el centro de la creación y sustituirlo por otra cosa, provoca daños para el ambiente y el hombre”. Obviamente después de mostrar al mundo los presuntos restos mortales de San Pedro del que se acepta ciegamente como verídicos en razón a una “cuestión de Fe”.

A estas alturas del desarrollo de las ciencias en general a escala global, las “cuestiones de Fe” ya no son suficientes para sostener, moldear y modular el pensamiento humano en un sentido humanista, social, de justicia, de valores humanos o lo que fuese en términos de la religiosidad que hasta ahora se creían “inmutables por los siglos de los siglos”. Una aseveración coyuntural del siglo XX que no avizoraba los cambios a sucederse con respecto al desarrollo social y humano a las que deberán actualizarse si no quieren quedarse obsoletos y caducos.

Lamentablemente, la religión y la creación humana del dios ya no son suficientes para explicar ni resolver las contradicciones generadas en su propio seno (para ni mencionar al sistema capitalista que les dio cobijo ante la arremetida ‘comunista’ del siglo XX). El hecho de haber monopolizado durante muchos siglos el ideal religioso y divino filosófico, en estos días está perdiendo peso y valor real concreto. Si bien los grupos de poder político y social posteriores a las primeras comunidades primitivas generaron y perfeccionaron progresivamente el sustento filosófico para anclar sus intereses materialistas (en estos tiempos del capital) a la divinidad del Dios (sea este Jesús o cualesquier otro), el haber hecho eso solo se corresponde con la racionalidad del pensamiento filosófico científico de aquellas épocas, es decir, hasta fines del siglo XX. En estos tiempos es insostenible mantener esa unidad contradictoria ya y que puede recalar a niveles de antagonismo.

Resulta curioso a nuestros días (no para los tiempos pasados de gloria de la Fe) que la Iluminación, la verdad, la sanación, el control moral social, a causa de la Fe religiosa, hayan radicado a través de esos tiempos pasados (y todavía vigentes en grandes sectores de la población) en la mantención de la ignorancia del común de las gentes, la mentira (aunque piadosas), el miedo y el engaño (como el del manto de Turín, las palabras del Dios judío a Moisés en el monte Sinaí, etc.), la hipocresía y el cinismo (la doble conducta moral). Épocas de oscurantismo que han servido para hacer florecer filosóficamente a la religiosidad y a la idea del  Dios o de los dioses en general.

Decir que ‘el Dios no se reemplaza’ no es un término preciso. Afirmar a nuestros tiempos que ‘es el centro de la creación’ tampoco lo es. Sustituirlo es cambiarlo por otro y no se corresponde con la actual tendencia (aunque todavía muy endeble y pobre) de prescindir de esta idea (no así de los preceptos morales) por su rigidez propia a la de organizaciones feudales (aquella de los “señores feudales”); salvo que como crítica severa al modelo global imperante, Francisco comprende bien el peligro que encierra la coyuntura actual a la Fe, aquella que los del Opus Dei y demás sectores religiosos paradójicamente todavía vienen contribuyendo alegremente a fortalecer, a sostener.

La concepción de la religión y la Fe como recursos para la conquista y el sometimiento ya no son viables ni sostenibles a la actualidad. Con el transcurso de los años tampoco lo será.

La religión católica impuesta en el antiguo Perú a través de la conquista española, la religión (evangelización) como vanguardia, avanzada de la conquista, ha tenido sus éxitos innegables y tangibles que ni la emancipación de 1821 la pudo borrar.

Los antiguos señores feudales pre Incas e incas antes de la llegada-intromisión de los españoles, dueños de inmensas extensiones de territorios, aquellos que eran ‘adorados’ como Apus (incluso se les paseaba públicamente en andas en procesión como señores principales y no como ‘Dioses’, incluso aquellos que Pachacútec tomó como ‘momias prisioneros’ y los españoles en un primer momento devolvieron o restituyeron temporalmente por compromisos a sus aliados); mediante la extirpación religiosa de idolatrías con claros ribetes políticos económicos, se les expropió a través de ello sus propiedades con el pretexto histórico y mal pensado (a mi modo de ver hasta hoy) por muchos proclives historiadores y antropólogos hasta nuestros tiempos en la necesidad de hacer creer a través de sus pensamientos filosóficos de que los antiguos peruanos eran “politeístas”, que adoraban a “varios dioses” (a la piedra, a los cerros o distorsionadamente denominados como “apus”, al jaguar, al águila, etc., etc.), que eran bárbaros y salvajes endemoniados, practicaban el canibalismo y toda retahíla de adjetivos exacerbantes que justificasen su ‘evangelización’ forzada, su ‘cristianización’ como recurso para remodelar la propiedad de la Tierra a consecuencia de la conquista entre los españoles y sus aliados (quiteños, chancas y posteriormente sectores incas debilitados y sometidos).

Para esas épocas, la Fe y la religión católica han sido correspondientes con la conquista y sus necesidades políticas, militares y económicas. La instrumentación ‘perversa’ de la idea de aquel Dios y su posterior enraizamiento en la racionalidad de los pobladores del nuevo Perú era inevitable y casi ‘necesaria’ de esa manera digámoslo así.

No es casual que pecando de miopía e ingenuidad ‘científica’ George Walker Bush con la anuencia solapada de la Iglesia católica y el conciliábulo con las demás iglesias del mundo entre ellas la judía y la musulmana, hayan pretendido instrumentar una suerte de “guerra moderna de los cruzados” tal como hizo mención Bush en el apogeo del intervencionismo (de “lucha contra el terrorismo”) pretendiendo que todo quede sujeto a sus necesidades y decisiones mediáticas, incluidas los argumentos de la religión o los de la Fe. Un producto de la manipulación de la mente humana dado su todavía estructura mental de esclavo feudal.

Ciertamente que muchos estuvieron de acuerdo. Nosotros no, es decir, la de justificar asesinatos y genocidios en nombre de la religión o de la idea o concepto de un Dios cada vez más degenerado y decadente, en aras de proteger lo que fuese.

Es en estas circunstancias de paz y no de guerra que las Iglesias en general tienen ahora los mayores desafíos, puesto que en tiempos de guerra, el sometimiento mental religioso de las gentes es más factible, es decir, como en Libia, como en Siria, estamos volviendo a tiempos retrógrados del pensamiento humano, aquellos que les son óptimos a reducidos grupos de poder (casi monárquicos), al pensamiento liberal y neoliberal, al capitalismo y al imperialismo (judío específicamente si nos basamos en el modelo unipolar norteamericano global del siglo XX todavía en intentos de reconstitución persistente).

Aunque no lo quieran o algunos no lo quieran creer, la vía futura no es la “sustitución del Dios” por otro o por otra cosa. Esa no es la visión más oportuna y congruente con el desarrollo social y el desarrollo del pensamiento humano (cada vez más crítico y racionalista). El Dios del siglo XX tendrá que quedar allí y los pensadores y filósofos religiosos de hoy deberán de dejarse de huevadas y de perder el tiempo en mantener filosofías religiosas que para otras épocas fueron ‘necesarias’ o pertinentes, acordes con el desarrollo y la programación de las estructuras mentales según los intereses del poder o de los grupos de poder económico y político imperantes que instrumentaron la religión y la Fe a sus necesidades.

Desde esa perspectiva, me parece congruente el deseo (un buen deseo) de Francisco de que Jesucristo salga de su encierro en la Iglesia y eso comienza por el reconocimiento de los demás, de todos aquellos que no son iguales como ellos ni piensan igual. Un gran desafío para quienes han vivido aupados en el poder; o según ellos, es implemente un acto de ingenuidad hermosa y angelical del denominado Papa Francisco. No sé si lamentablemente o no, pero, hay programas en la televisión que no nos cansamos de ver repetidamente una y otra vez. Ben Hur, la crucifixión de Jesús, el chavo del 8, el chapulín colorado, al pendejo(a) de mi ‘enemigo(a)’.

Romper esas ataduras o esos esquemas políticos y religiosos generados y consolidados durante muchos siglos atrás no será tarea fácil para estos individuos pues ello podría involucrar la destrucción de la Iglesia como un instrumento de poder político (aunque se niegue aquello), aunque no necesariamente de la Fe religiosa la que científicamente se puede adaptar a la sociedad o des-adaptar cuando sea necesaria (tal y como vino o viene sucediendo actualmente de manera empírica y filosóficamente subjetiva). El sueño de los ateos de acabarlo con todo no es más que una pajeada mental que solo se concibe en sus ridículas pero inspiradas cabezas y es recíprocamente correspondiente del mismo modo con los que sostienen la Fe y la religión, y también no deja de lado a los diferentes tipos de agnósticos que no aceptan ni rechazan ninguna idea posible (incluyendo la del Dios) solo porque simplemente sus cerebros no van más allá de su bóveda craneana o porque ‘perciben’, ‘sienten’ ‘científicamente’ que no se puede descartar absolutamente nada en el escenario de probabilidades del Universo.

La globalización de la Fe, la religión y la idea del Dios en las actuales circunstancias con los esquemas de siglos pasados es simplemente un exabrupto que solo la represión (con el castigo divino, sino la guerra), el engaño, la mentira piadosa pueden sostener. Es decir, habrá el Dios para rato, no se entristezca.

Su Dios los guarde a ustedes.

Atentamente: el bloguero. Sin ninguna religión (no en su acepción estrictamente política, puesto que en última instancia la religión es simplemente una forma sofisticada y especial de la política), sin ningún Dios cualesquiera de los humanos, sin su Diablo; solo con ustedes y sus creencias a mi alrededor.