martes, 17 de diciembre de 2013

COMPUTADORAS DEL NIVEL PRIMARIO ECHOS UNAS PORQUERÍAS CAVERNÍCOLAS VERSUS LAS POTENCIALES COMPUTADORAS HUMANAS



De un tiempo a esta parte, la poca disponibilidad de recursos económicos han promovido que las computadoras de las instituciones educativas de los tres niveles estén casi obsoletas puesto que el hardware y el software que poseen no están actualizados y la consecuencia inmediata es que cualesquier plan elaborado, sesión de aprendizaje preparado se quede en una buena intensión, es decir, un fiasco frente a los estudiantes.

Las computadoras parecen reliquias pre históricas a los que no se les puede exigir más de la cuenta pues jadean, ‘espiran’, ya no soplan, ‘no jalan’.

Si bien es motivo para quejarse de la ausencia de gestión de parte de las direcciones quienes en muchos casos solo miran el reloj esperando a que pase el tiempo y suene la campana de salida o alguien tome la iniciativa de salir más temprano; en otros, otros factores van en contra de un buen mantenimiento y actualizaciones, excepto la protección con antivirus baratos o piratas que se compran a 3 ó 6 soles para una semana o una quincena nada más.

Es bien cierto que el manejo inadecuado o inapropiado de los recursos que ingresan a las arcas de las instituciones educativas no se registran en libros de caja, se destinan al lucro personal, otros ni se enteran los demás miembros de la familia escolar, sin mencionar actos de corrupción conciliada entre directores y plana docentes e incluyendo a los siempre ‘participativos’ padres de familia y de los representantes locales que se traduce en una administración dedocrática del que todos o casi todos pretenden sacar provecho económico y por eso de la ‘unidad institucional’, la ‘convivencia democrática’, la ‘familia escolar’ se tienen que ‘dejar pasar’ circunstancias que desdicen de los principios y valores de los que se jactan en dichas instituciones educativas y sirven de argumentos estériles para hablarles a los niños de la  “educación en valores”. Debemos comprender que el término “valores” se refiere a los valores a que lo interpretan como valor monetario, de lucro y similares.

Cierto que cada año en todas las instituciones educativas se hace un balance sobre los pros y los contras ocurridos en las instituciones y se le acostumbra responsabilizar a los directores de casi todos los problemas al interior de los mismos. Poco se recala en aquellos en que son compartidos entre éste y los docentes por eso de la necesidad de la connivencia, de la socialización de vicios más que de virtudes (ese pretexto salvavidas de observar los errores ajenos para justificar los suyos propios) y las monsergas ya cachacientas de “cambiar” termina convirtiéndose en demagogia de forajidos que utilizan hasta la moral para justificar sus decisiones y acciones, cháchara hueca con el que se finalizan los años y se inician los mismos.

Solemos observar de primera mano las deficiencias actitudinales de los funcionarios de los órganos intermedios y del gobierno central, pero no tenemos la misma facilidad para hacerlo en cuanto corresponde a nosotros mismos. Eso se llama auto crítica, algo tan ausente en la gran mayoría de instituciones educativas de nuestro país. Deficiencias que muy bien saben explotar interesados personajes de la sociedad para alterar el buen funcionamiento de las instituciones educativas en la medida de conseguir determinado fin o intereses generalmente de índole económico o de manipulación de situaciones dentro o fuera de las instituciones educativas. Lo peor de ello es que a sabiendas de estos efectos, muchos individuos recalan en estas circunstancias como mecanismos o recursos válidos para amoldarlos a sus necesidades y capacidades (sean estas potenciales o decadentes) para lograr incluso el ‘control, manipulación institucional’ como expresión dizque de ‘inteligencia’ (que muchas veces coyunturalmente devienen en posteriores denuncias por usurpación de funciones o cuestiones similares, porque se dice, “todos buscamos algo”).

A estas alturas de la vida escolar magisterial al cumplir ya los 10 años de actividad magisterial (5 años según la nueva ley), recién tengo el convencimiento pleno (dejando de lado un tanto el aspecto político ideológico) de por qué mi persona le ha sido inoportuna y desagradable a muchos en este sector de la educación con eso de “por eso nadie lo quiere” dando a entender a que no soy consciente ni solidario con sus carencias, sus limitaciones (sean económicas o de otra índole) y que no sé convivir en ‘democracia’, algo como que yo soy disfuncional en ‘me llevo esta compu y tú te llevas esa otra’ y ‘ni te atrevas a criticar porque tú también eres un ladrón’ (así me hayan ‘obsequiado’ tres latitas de atún de Qali Warma del que dicho sea de paso sería una gran ofensa a la nutrición de los niños que no se la entregasen toda o peor aún la usaran para venderlos para lucro propio, y como dije, luego ofrezcan una charla magistral a los estudiantes sobre ‘educación en valores’ y otras pendejadas más).

Toda institución educativa cosecha lo que sus directores y plana docente siembran, es algo ‘fácil’ y elemental de deducir. Los padres de familia y demás miembros de la familia escolar solo son los vagones que arrastran estos detrás suyo, mismo tren macho, y no es al revés como se quisiera pensar. De ser al revés es que algo está yendo mal, muy mal.

Comencé por hablar de las computadoras pero terminé yéndome por la tangente. Podría decir lo mismo si dijera que muchas de las acciones de los directores y docentes arriba mencionadas se producen en razón a un análisis simple de “costo beneficio” presionados por la insatisfacción de sus necesidades familiares, elevada carga familiar, enfermedades, edad, querer tener más con el menor esfuerzo, faltos de vocación, escaso profesionalismo,  etc., algo del que las computadoras no se ‘quejan’ y a los que se les puede actualizar y /o reemplazar, y todo parece indicar que nos hayamos convertido casi “sin querer queriendo” (por no decir por propia voluntad) en las ‘computadoras’ humanas, del que el gobierno no se puede quejar de que “no hay recursos” o cosas por el estilo salvo que sean objetivos ajenos a la educación los que direccionen sus decisiones y no sean más que uno más de los entes pendejísticos de la educación en nuestro país.

Esta época es la de las computadoras humanas ‘inteligentes’ del gusto de los personajes educativos de este país, muy bien actualizadas y capacitadas, estos garantizarán la educación de nuestros hijos; siempre que no se produzca la “rebelión de las computadoras” y que con leyes y todo decidan actuar a ‘voluntad propia’.
Tanta maravilla educativa en ciernes de estos consecutivos gobiernos neoliberales (para corregir estas deficiencias educativas) estamos por verla aún. 2014 será un próximo y diferente año.