jueves, 31 de octubre de 2013

EL TALMUD (TORAH) Y OTROS DOCUMENTOS ESCRITOS DE LOS JUDÍOS COMO FUENTE DE LA BIBLIA CRISTIANA Y CATÓLICA. EL DESAFÍO DE UN NUEVO CONTEXTO SOCIAL GLOBAL.



(Talmud o Torah del judaísmo)

El autor del blog presente, conoce diré, algo o bastante del contenido y el mensaje expuesto en la Biblia en el Nuevo y en el Antiguo Testamento que define, programa (neuro lingüísticamente de modo similar a la de las computadoras) y determina la estructura mental (bioquímico-conceptual) y la racionalidad del pensamiento de los católicos y cristianos.

De esa racionalidad estamos configurados neuronal y sinápticamente, influenciados todavía pues ésta ha sido la que se nos ha “metido en la cabeza” desde la niñez más por las costumbres vivenciales y empíricas de nuestros padres, profesores y demás que por un criterio netamente científico.

Sabemos históricamente que Jesús el Cristo tomó como base cognitiva de su pensamiento o propuesta religiosa al Talmud y a todos los demás conceptos vigentes y existentes en la racionalidad judía de aquella época.

Sabemos que los judíos de entonces en general esperaban, desde su propia racionalidad organizacional, a un Mesías que los liberara de la opresión de los imperios conquistadores, caso específico de Roma, que les devolviera el antiguo esplendor dorado de Israel. En términos de su racionalidad comprensible, no era pues la “ridícula” y “subversiva” versión de Jesús la que ellos esperaban ni la que calaba en sus estructuras mentales programadas por sus costumbres religiosas. Racionalmente,  para los judíos de la época, este tipo pues estaba loco y trasgredía todos los preceptos cognitivos mentales (insumos para el pensamiento judío) hasta ese momento existentes en la comunidad judía.

Desconozco todavía el contenido del Talmud judío en razón a no disponer del mismo para tener una idea de su estructura mental, por ende de su pensamiento. Solo por la acción directa y a la toma de decisiones de los judíos, en base a sus hechos y a los efectos políticos derivados sobre mi persona (durante la intervención de los asesores israelíes y norteamericanos en la Guerra Interna en nuestro país) he podido “darle la razón” en cierto modo al contenido vertido en el blog siguiente: http://rafapal.blogspot.com/search?q=talmud al que se le cataloga de antisemita o anti judío y por los comentarios allí vertidos de ser propias de nazis.

Ciertamente y con algo de razón, por ejemplo, el blog judío: http://elrejunteil.wordpress.com/2007/01/18/desterrando-mitos-talmud-2/ responde a dichas “tendenciosas” afirmaciones argumentando que las traducciones del Talmud y de otros textos sagrados judíos están maliciosamente realizadas y con ánimos de desprestigio perverso y antisemita.

Obviamente, en este contexto del internet, donde las informaciones no son completamente creíbles, verificables o probables pues  en este medio se prestan a los maniqueísmos propios de la inteligencia humana, de quienes la suministran o administran, supervisan (no hay libertad absoluta) y la de los que la utilizan; no podemos en base a ello formarnos una opinión válida ni mucho menos científica de dicho documento cultural judío.

No me animan intereses protervos ni racistas ni neo nazis ni mucho menos neo nazis judíos (lo hemos visto en los atentados terroristas con coche bomba en EE.UU. en un hospital de mayoría laboral y de pacientes latinos, en la masacre en Noruega). Entre los judíos a este sector de los radicales (‘combatientes’) les denominan como los sionistas pues son estos los que ‘garantizan’ (con su ‘inteligencia’) su prevalencia y su seguridad.

Por tus actos te conoceré reza el dicho. Desde mi punto de vista, ante la carencia fidedigna de este documento judío (del Talmud entre otros) solo me queda el de analizarlo desde los actos judíos, de sus acciones pues estas reflejan mucha de su racionalidad.

Lo hago en razón de una confrontación frente al capitalismo salvaje e imperialista que arrasa sin prejuicios de ninguna índole con todo (con coches bomba, asesinos a sueldo, suicidas mercenarios, misiles o lo que haya por allí) y nos instrumentan como a los conejillos de indias en razón a un prejuicio de ‘superioridad’ (básicamente militar) que ‘ofende’ y destruye las aspiraciones propias de los demás animales humanos. Justificable por cierto en razón a los contextos propios de una guerra (la que el lector puede considerar donde sea). Pero lo ‘condenable’ básicamente de dichas acciones no es pues lo militar sino el basamento ideológico racional que utilizan como herramienta de dicha guerra, es decir, la del “Dios superior”, argumentos morales esgrimidos para ablandar o aniquilar al enemigo de guerra. De allí nuestro interés no por conocer al “verdadero Dios” (sean muchos o uno solo), sino, qué significa éste en el orden natural de las cosas, cuáles son los usos diversos que le damos, cómo surge y evoluciona la idea creada (invento) del ‘Dios’ en nuestro pensamiento y ni siquiera nos motiva la búsqueda de un “Dios superior” afín a nuestra racionalidad e intereses como seres animales humanos (tal y como lo hicieron los profetas judíos -como Moisés- del que nos enseñan a través de la religión católica).

Esa es pues la orientación del blog presente en razón a explicar cómo es que evoluciona histórica y socialmente la idea del Dios (de cómo hemos inventado al Dios desde nuestros orígenes evolutivos), sus usos religiosos, psicológicos, políticos y militares a favor o en contra de la especie humana (por ejemplo los usos de la moral religiosa judío y cristiana en la guerra interna en el Perú o la Fe musulmana por parte de Al Qaeda); un instrumento de sanación o de eliminación mental y/o física del ser humano. Saber de por qué ocurren las contradicciones y conflictos del pensamiento (neurosis en el individuo) tomando como bases cognitivas mentales a los preceptos religiosos que encarna la idea del Dios. Nada oportuno quizá para muchos (no me refiero a los que producimos desasosiego y tristeza y que están felices de disfrutar de su Dios y de su Cielo) pues pretenden seguir jugando a pastores de rebaños, a pastores de ovejas (creo yo, hasta lobos disfrazados no de ovejas sino excelentemente de pastores; en nuestros términos: de pastores de la Fe) con carta abierta a sacrificarlos incluso en nombre de su perverso Dios a la altura de su propia racionalidad.

Ya convencido del valor real, concreto y científico de la religión y de la construcción evolutiva (todavía. Quién sabe ya acabada acorde a la naturaleza humana actual) de la idea del Dios, no diré que es un error tremendo el hecho de inmiscuir las cuestiones religiosas en las guerras, pero es que sin la instrumentación de éstas, las guerras pasadas (propias hasta finales del siglo XX e inicios de este siglo XXI) habrían degenerado perversamente (caso de la lucha contra terrorista implementada por el “cruzado” judío neo nazi George Bush después del 11S) y le habrían dado la máxima libertad de acción al que tiene las ventajas militares y económicas (y no tanto ideológicas) en un contexto global de asimilación al capital.

La mente humana está pervertida por las contradicciones entre su práctica social y política y sus cuestiones de organización religiosa, de moral o de Fe. Tenemos la necesidad de aclarar esto y de configurar un “nuevo orden social” que ni siquiera está definido a grandes rasgos en nuestras cabezas y que no se corresponde con los intereses propios a las de los que persisten en sostener las religiones como forma de organización social y el sostenimiento de preceptos religiosos escritos que no han cambiado desde hace siglos en nuestro planeta y se les pretende mantener inmutables en razón de su asumido carácter ‘divino’ (ya ajeno a nuestras actuales circunstancias a riesgo de ser catalogados de farsantes humanos lo que el tiempo a la larga demostrará y registrará inevitablemente en los ‘libros’ de historia futura).

Se nos insiste mucho a los profesores a través de las capacitaciones del Ministerio de Educación de que debemos asumir una actitud de cambio; es decir, que no debemos seguir con la misma racionalidad formada en el siglo pasado y para estar acordes con el modelo neoliberal impuesto por los grupos de poder en nuestro país. Creo yo que consecuentes con sus afirmaciones, los que sostienen a las religiones, en general, deberían de hacer lo mismo y no persistir terca y sectariamente en su incongruente racionalidad para estar acorde a los cambios actuales a escala global.

Entonces surge la pregunta: ¿qué es lo que debemos hacer? Lamentablemente aquí el autor del blog no lo va a resolver. No diré que no es mi tarea o que no me pagan ‘ni me reconocen’ por hacerlo, sino, que desde mi punto de vista, es tarea de cada uno de nosotros en el contexto social específico y no tarea de un ‘líder’ ni siquiera de cualesquier ‘Dios’. Desde aquí hacia adelante, en razón a la estructura mental bioquímico-conceptual de los individuos de las diversas sociedades (dado la naturaleza material del pensamiento), no veo perspectivas halagadoras al respecto. El hombre, sin excepciones ni exclusiones de ninguna índole, es simplemente un animal más en la naturaleza (salvando lo conceptual que es lo único que nos diferencia de los demás animales) y como tal se comporta; con la barriga llena es capaz de dar democracia, libertad, paz y amor a todo el mundo y sin ello es capaz hasta de comérselo vivo y con zapato y todo. Empecemos por allí.
Detrás del conflicto ‘religioso’ actual generado (diremos ‘involuntariamente’) en Egipto después del golpe militar contra el Morsi (los ataques y amenazas contra cristianos coptos entre otras organizaciones religiosas por ejemplo) está realmente la esencia del carácter político de los mismos. Son solo pretextos aprendidos y experimentados a través de la historia para aprovecharse de la coyuntura generada en este caso a instancias del poder del capital. Un contexto nada fácil del intervencionismo imperialista judío sionista norteamericano europeo árabe (a través de la OTAN, ONU) para tener el ‘control’ general de Egipto (poco importa a quienes se mate o entre quienes se maten). Ojalá que el terrorismo funcional de sus inventados amigos de Al Qaeda no les termine por reventar en sus propias caras, o indistintamente al objetivo, quizá ese sea el propósito subterráneo  (la pérdida ‘voluntaria’ de la administración del terrorismo) en el actual contexto de crisis global del imperio del capital y en el nuevo contexto global en ciernes. Quién sabe si hasta China en sus propios términos se haya subido al coche de papi Bush; eso se los dejamos a los defensores de las teorías conspiracionistas del otro lado y probablemente a sus ufólogos judíos que bien podrían operarse de los ojos y hacérselos ‘jaladitos’ para ver mejor.

“Dónde se esconden, tus ojos chinitos, cariño bonito, por donde andarás…” en palabras de la música del Zambo Cavero.

martes, 29 de octubre de 2013

LA RELIGIÓN EN EL CONTEXTO GLOBAL ACTUAL Y CASO PERUANO: EL DIOS, EL TONTO ÚTIL DE LOS HUMANOS INTELIGENTES, EL MISMO DE LAS PRIMERAS COMUNIDADES PRIMITIVAS.



La religión como instrumento de poder ha tenido también una evolución desde el desarrollo del pensamiento bioquímico-emocional del homínido en su contexto natural-social y ampliado más con la aparición y desarrollo posterior del lenguaje (el habla) o del uso de las palabras como recursos primarios para entender a la naturaleza y a sus fenómenos incluyendo al pensamiento derivado del uso de estos recursos lingüísticos.

La religión (a través de la idea o concepto del Dios, aunque a muchos les cueste aceptarlo ignorantemente) es un instrumento filosófico poderoso (dado que el pensamiento tiene una naturaleza material y no “espiritual” como errónea y tergiversadamente se ha venido trasmitiendo a través de los siglos o las generaciones pasadas vía la religión y sus preceptos) de los grupos de poder mundial o global para mantener al hombre, cautivo, sino esclavo, no del Dios, sino de los intereses ajenos y encubiertos que se engloban detrás de éste ( de nuestra experiencia reciente, detrás del imperialismo judío sionista árabe está Al Qaeda y detrás de este está la religión, ello puesto en evidencia desde el 11S).

Se genera el miedo, el temor infundado e insostenible al Dios (incluyendo el castigo divino) para evitar que pienses más allá de donde se te está permitido pensar. En términos simples, es el mismo Infierno disfrazado de Cielo para que creas vivir en libertad y creer que adoras al Dios, es decir, cada uno de nosotros a un Dios específico, característicos a cada uno de nosotros, acordes a nuestra altura ética y moral. Casi como decir que hay más de 5 mil millones de dioses del mismo Dios habitando en cada una de nuestras cabezas. Ninguno igual, más que solo en teoría, hipotético. Dirán: ¡Dios es uno solo, único!

En este contexto, daría lo mismo que una cucaracha de alcantarilla sea el Papa o el rabino judío, el principal musulmán o el sagrado jefe hindú o el budista celestial, es por eso que hasta la Biblia judía te advierte de “no comer de los frutos del árbol de la ciencia”. Nada es casual. Prosigue la época de los dioses farsantes y de sus denominados “representantes” en la Tierra (conceptos ni siquiera medievales sino propios de las primeras comunidades primitivas).

Decir que la religión es el opio del pueblo (la droga) pienso que dice muy poco, una apreciación ligera o bastante sencilla o simplista para explicar de manera genérica algo que no se puede explicar pero sí percibir y demostrar empíricamente; sostener eso en términos psicológicos empíricos sí que es admisible (a nuestros días, la razón del Dios y la religión es sustentable científicamente como una explicación del desarrollo y evolución del pensamiento natural-social bioquímico-conceptual del animal cultural llamado hombre) pero no en términos políticos. Conceptos fáciles (facilistas) y casi vacíos que todavía persisten y se transmiten todavía entre los materialistas de nuestra época.

El trasfondo principal de los conflictos actuales de aparente carácter religioso como los que se suceden en Egipto, Siria, Irak, etcétera, entre musulmanes, cristianos, entre otros, no provienen de la religión como causa filosófica principal de organización social. Provienen de los intereses subalternos y subterráneos del capital financiero global mundial principalmente judío sionista árabe estructurados después de la segunda guerra mundial y que ahora están en crisis global tratando de reestructurarse e instrumentan y movilizan la religión de los individuos para lograr propósitos diversos y que funcionan debido a que estos individuos están programados religiosa y parametradamente para ser utilizados como conejillos sea a nivel individual o social. Para el nivel intelectual cognitivo de estas ‘masas’ eso es inevitable que suceda al igual que sus conflictos a causa de ello (pues estos concluirán según su parametrada estructura mental que siempre tendrán ‘la razón’).

Actualmente el Opus Dei en el Perú está asumiendo similar conducta religiosa y política censurable pero explicable y ‘comprensible’. El Clero promueve una doctrina individualista y particular religiosa del Dios y no de un carácter social dado las implicancias políticas que ha tenido ese enfoque el siglo XX pasado como promotor de revueltas y subversiones de carácter izquierdista que pusieron “en riesgo” la sobrevivencia de la Iglesia, la religión y a la idea o concepto mismo del Dios (un reconocimiento tácito de lo endeble que son los dioses). En razón de ello, pendeja y no casualmente a instancias de la ignorancia de los peruanos, el Clero se atreve a criticar el crecimiento desmedido de la violencia en nuestro país catalogándola en estas circunstancias como de “Gran Inseguridad Ciudadana”, la misma que ellos están contribuyendo a desarrollar escudándose en un falsa religiosidad de marras y en una hipócrita y cínica condena a la violencia urbana de ‘inseguridad’ generadas a instancias del sistema capitalista con la cual conviven y se defienden recíprocamente. El mal menor ¿no será peor?

¡SÍ!, YO QUIERO SER PRESIDENTE



Estando tomando yo mi desayuno escolar en el nivel primaria allá por el gobierno de Velasco a inicios de los 70, se armó todo un alboroto con respecto a la llegada por avión de dicho presidente al aeropuerto Francisco Carlé de Jauja.

Diré a mi condición de que fue un gran alboroto que inflaba las pechugas de mucha gente incluyendo a profesores de dicha institución primaria.

Por alguna razón de mi actitud de niño escolar se me dio la curiosidad de saber de lo que se trataba ser el presidente del Perú. Recuerdo haber escuchado comentarios tan halagadores que me contagiaron de dicha personalidad en ciernes que alguno de los más mayores me criticó o algo así y me dijo: “¡qué!, ¿tú quieres ser presidente?” y se sonrió escandalosa y burlonamente hasta sus adentros. Pero pese a ello, con mi decisión de niño me dije para mí ¡que sí!

No sé si realmente haya llegado en esa ocasión dicho presidente pero tan ingenuo podemos ser los niños que si yo hubiera podido viajar en el tiempo hasta los días nuestros y hubiese podido ver todo lo que hoy veo no me hubiera atrevido siquiera a decir que sí, que “¡sí, quiero ser presidente!”.

Por eso de las suertes extrañas, menos mal que no aspiré a ser Papa de la Iglesia católica o sikiera Cardenal como Cipriani, pues de haberlo hecho, allí sí que la cagaba todas con mi inocencia de niño, como para limpiarme el culo.

Lo que no entiendo bien es cómo es que hay profesores que todavía les insuflan semejantes barbaridades a los niños (como lo hicieron conmigo) con eso la de ser los “grandes dirigentes del país”. Imagínense insinuarme (si pudiera yo viajar por el tiempo desde los 70 a los días de hoy) que yo pudiera ser como Velasco, Belaunde, Alan García, Fujimori, Toledo, Humala o cualesquier huevón o huevona por venir.

Obviamente no pretendo desmerecer las aspiraciones de los demás. Cada uno tiene sus propias particulares vivencias y sueños y hay que respetarlas sean cuales sean nuestras opiniones al respecto pues nuestras libertades empiezan donde terminan las de los otros, se dice algo así con los derechos.

Solo pretendo recordar lo que un día en la mente angelical, inocente, pueril e ingenua de un niño puede pasar influenciado por datos incompletos, borrosos, genéricos, confusos como para que lleguen a decir a decir: “¡sí, quiero ser presidente!” y giren todas sus aspiraciones y expectativas políticas alrededor de ello sin tener una idea clara del significado de aquello.

Ahora que soy un individuo frustrado de presidente y no por voluntad popular ni electoral, me hubiera gustado que de niño mis profesores me hubieran orientado en otros sentidos y no en el que entusiasmados por sus costumbres lo pudieron haber hecho.

Cierto, debemos respetar los pensamientos de cada uno.

Por ejemplo, en la institución educativa mis colegas y otras personas me “insisten” en que dado mi condición de profesor sin religión ni Dios (ni dioses de ningún tipo) debo respetar las costumbres religiosas de la población y de los niños bajo mi cargo o responsabilidad, es decir, hablarles de su Dios, de su religión, de sus costumbres, promoverlas, afianzarlas y en fin todo a lo que debo estar obligado por la costumbre y las experiencias de la historia de la humanidad.

En respeto a mi pensamiento también se me pasa por la cabeza el “exigirles” trato similar para con mi hija y que será posteriormente con mi hijo por parte de sus profesores. No sé si estarán a la altura de las circunstancias y de mis exigencias conceptuales científico religiosas y no hablarles con ambigüedades, con cuestiones borrosas, repetitivas y contradictorias como bien los podría hacer cualesquier sacerdote o profesor de religión de cualquier nivel. Si bien hay la libertad de “escoger por una u otra opción religiosa”, no hay la libertad constitucional para no tener religión ni Dios (algo que Siagie mismo expresa como ya comenté en un artículo anterior).

Mi hija ya me ha preguntado sobre por qué no tengo Dios pues en su escuela sus compañeritas y compañeritos le han observado y ella quizá ha “cometido el error” de decir que su padre no tiene Dios ni religión causando pavor y desasosiego (incluyendo en la familia de mi esposa) e intuyo algo de superioridad marginacionista por parte de sus compañeritos(as). Pienso yo que ha “cuestionado” la posición de su profesora tomando como referencia la de su padre y hemos optado los dos de que ella como hija respete las opiniones de los demás y no pretenda imponer “las suyas”, que las mías le explicaré cuando esté en la universidad y mínimamente haya llevado cursos relacionados con la bioquímica en general.

Es muy pequeña para comprender. Le dije que hasta los y las peores delincuentes de este país creen en Dios, que muchos están presos en las cárceles y ella se ha preocupado mucho más pero está más tranquila pues ya sabe que aunque no tenga Dios ni religión su padre, a ella por ese motivo no le da ningún derecho a hacer lo que se le venga en su regalada gana, o mucho menos a ser ociosa, ladrona o mentirosa. Ella misma me lo ha dicho (no me interesan las razones o causas), “sí papá, yo creo en Dios” (además de estar bautizada) y de acuerdo a las costumbres religiosas las debo respetar hasta que ella decida qué hacer o qué no hacer conscientemente; eso ya no es preocupación mía aunque como buen observador no debo dejar de lado mis responsabilidades.

“¡sí, yo quiero ser presidente!” y punto. ¿Algún problema?