viernes, 21 de febrero de 2014

LA MANO BLANDA DEL INGENUO DE NICOLÁS MADURO EN VENEZUELA



Las protestas en Venezuela se han convertido en un gran show mediático internacional de la prensa y la opinión pública reaccionaria.

Los chavistas y sus acólitos han respondido que es una intentona de golpe de estado.

Para observar lo que sucede en Venezuela solo basta mirar lo que sucede en cualesquier país latinoamericano como es el caso peruano.

Aquí las protestas públicas se reprimen a punta de patadas bien pensadas, a caballazos, con agua de rochabús, con la protección de leyes que le otorgan la impunidad a las fuerzas represivas si disparasen contra quienes pongan en riesgo su integridad física.

Nadie en razón a la protesta justificada o no, con sustento o no, de los políticos reaccionarios y de su prensa acólita de este país dice esta boca es mía o condena dichas masacres sino al contrario se manifiestan a favor o hacen oídos sordos de las masacres (caso de Bagua, Moquegua, entre otros) y en conciliábulos con el Poder judicial y demás mecanismos de seguridad interna evitan cualesquier investigaciones para sancionar a los responsables directos e indirectos de las medidas represivas.

 Aquí  en Huancavelica el 2011 durante el fin del gobierno del García Pérez murieron 5 personas comunes cuyo error fue simplemente la de cruzarse por entre las protestas y también pobladores y estudiantes con relación a la defensa de la autonomía de la Universidad Nacional de Huancavelica al enfrentarse con palos y piedras ante quienes hicieron uso de sus armas de fuego y simplemente no existe sanción y la prensa es muda cundiendo el olvido. En medio de pugnas de marchas y contramarchas sociales, estos días se han constituidos los dirigentes estudiantiles y otros para probablemente realizar una movilización contra la concretizada absolución de los involucrados por parte de jueces huancavelicanos defensores legales de este sistema.

Esta prensa y políticos de pacotilla (por no utilizar groserías) alzan hoy su voz para despotricar contra Maduro quien se halla al mismo nivel que ellos en razón a haber sido elegido electoralmente y como representante político de la aplicación de las leyes de la democracia americana en Venezuela.

Maduro está actuando hasta ahora ingenuamente y de manera blanda frente a las protestas estudiantiles.

Los llamados de diálogo del gobierno del Humala y allegados son propio de gente cínica que sugiere cosas que ellos no realizan y que actúan igual o peor como contra los que quieren criticar.

Lo catalogan de dictadura al gobierno de Maduro. Similarmente habría que suponer y ‘comunicar’ que el gobierno de Humala también lo es.

Aquí nada pierden los que reprimen. García el genocida reprimió y asesinó y no pasó nada, Toledo también reprimió y solo se produjeron renuncias y cambios de ministros incluyendo la defenestración de uno que otro jefe policial. Y seguimos en democracia, la misma que cataloga atorrantemente a su espejo político gubernamental como “dictadura”.

Nuestros ‘héroes’ o ‘mártires’ de dichas marchas (reivindicativas o no) han pasado al olvido y así pasarán, solo fueron del momento y seguimos el show de la democracia de la gran burguesía nacional y extranjera, por qué no, con impunidad a todo nivel gubernamental.

Maduro debiera hacer lo que García hizo, lo que Toledo hizo, lo que Fujimori hizo, incluso hasta lo que Humala hizo y hará en nombre de la ‘democracia’ electoral.

Las protestas en Venezuela no tienen trascendencia golpista ni de primavera árabe, solo apuntan a fortalecer la posición de quienes han venido perdiendo electoralmente y perdiendo espacios políticos y económicos boicoteando al gobierno chavista. Maduro debiera poner mano dura y orden a ese zafarrancho opositor al puro estilo de la jerga de los políticos tradicionales y alternativos de nuestro país.

Más allá de la represión urgente propia de las democracias electorales y sin miramientos de ninguna índole salvo la alharaca y cacareo reaccionario al puro estilo de los izquierdistas y progres del Perú, Maduro debiera revisar su política económica dado que es también una de las causas de esta crisis mediática venezolana.

Hace mal en entrometerse el Barak Obama en los asuntos de Venezuela, su papel de presidente no cala cuando no condena a los represores de la revoltosa chusma opositora de su ‘democracia’ pero sí a su chusma afín a su ‘democracia’.

Como sucede en el Perú, al margen del cacareo inevitable de la chusma izquierdista peruana que solo tiene alguna importancia en los procesos electorales, Maduro debe proceder sin miramientos frente al cacareo de la chusma reaccionaria venezolana, más todavía si su poder no nace del fusil ni de una revolución socialista democrática armada sino que deriva de un pasado golpe chavista y de una elección electoral democrática al puro estilo de Perú y de otros países latinoamericanos incluyendo a EE.UU.

Henrique Capriles es un mal perdedor y lo seguirá siendo siempre, sus acusaciones de autogolpe solo se corresponde en quien siente que pierde la fuerza que hace algunos años aparentemente tenía como para poner en jaque al chavismo y hoy ya no tiene razón de ser sino que debiera contribuir a que Venezuela resuelva sus problemas y no a agudizarlos solo porque los intereses del deprimido poder tradicional reaccionario venezolano así lo dicten. Esto es un pedido ridículo dado que los problemas actuales en Venezuela son también parte inherente a la lucha de clases así se le quiera desconocer y negar por diversos medios.

Esta es la vía de solución al ‘problema’ mediático de las protestas en Venezuela. ¿O es que Maduro se estará creyendo ser un Marx, un Lenin, un Mao, o más cercano aún, un Fidel castro?, ¡já!, eso sí que sería un chiste. Por medio, mientras tanto Maduro debería ordenar sin miramientos al mismo estilo de la represión oficial y legal en el Perú meterles bala o plomo a los revoltosos a diestra y siniestra, no porque lo desee sino porque es el mismo método legal represivo que tenemos que soportar en este país de gente que mete plomo sin miramientos de ninguna índole y en otras circunstancias se queja hasta el delirio de que les metan plomo como si ellos sí fueran la gran cosa y los que ellos reprimen la chusma, la escoria que protesta contra la democracia.

Y aquí en el Perú no es una casualidad que los apristas también vociferen en contra del gobierno de Nicolás Maduro dado que su carácter y esencia política es ultraderechista asolapado con careta bien elaborada y mediática de ‘izquierda’, de doble filo, oportunista y electorero. Junto a García (con Haya o sin Haya), el Apra es y seguirá siendo (algunos bien que dicen que es la avanzada de la ultraderecha en este país en el seno del proletariado) la opción electoral de la derecha reaccionaria y solapada de este país aunque tenga cara de huaco autorretrato Mochica. Bajo la misma premisa enunciada habría que poner al chavismo y a Nicolás Maduro casi en la misma línea aprista, así, debería aprender de la madurez actual del Alan García Pérez y aplicar la misma filosofía a dicho país venezolano o reformular sus alianzas y rectificarse internamente diga lo que diga la derecha y la oposición en Venezuela tal y como se hace y se seguirá haciendo aquí. Lo demás es solo cacareo. Eso parecen estar entendiendo los venezolanos aquí residentes quienes hacen ahora pedidos de búsqueda de ‘paz’ en Venezuela, es decir, no la paz de los muertos como aquí.

¡Meta bala nomás con toda confianza señor Nicolás Maduro! Así cacaree Barak Obama, usted está protegido por las leyes y la impunidad de la defensa de la democracia electoral, lo demás es solo puro chongo mediático y moqueo gratuito para desviar la atención de sus propios problemas.