viernes, 21 de febrero de 2014

(PARTE I) LA METODOLOGÍA PARA LAS OBSERVACIONES ASTRONÓMICAS DE LOS HOMBRES DE CHAVÍN Y CARAL



PARTE I:
LA METODOLOGÍA PARA LAS OBSERVACIONES ASTRONÓMICAS DE LOS HOMBRES DE CARAL Y DE CHAVÍN:

Una de las herramientas que pude utilizar en mis observaciones de las constelaciones durante más de 08 meses desde fines de junio del 2013 hasta fines de enero del 2014 fue el reloj convencional utilizado por todos. Por razones de evitarle la lectura tediosa de los registros en diferentes fechas no las publicaré.

Así, pude determinar horas específicas y en función a esas horas observar el aparente o presunto movimiento y “traslación” de las estrellas respecto de un punto fijo de observación en el patio de mi casa.

Otra herramienta fue fijar el punto medio de la columna del segundo piso de mi casa y determinar la hora en que coincidían la estrella central de las Tres Marías o constelación del Jaguar caso Chavín con dicho punto medio de la columna. Los datos fueron registrados en diferentes fechas según la presencia o no de nubosidades y lluvias.
Figura 1: Punto medio sobre la columna de concreto para las coincidencias con la María central de la constelación de las 3 Marías.


Algo es evidente, en el tiempo de los Chavín no había reloj, mucho menos de arena ni de agua que les sirviera de referente para determinar la posición de las estrellas en determinadas horas de la noche (y en diferentes semanas o meses) y así proyectar los movimientos de nuestro planeta con respecto a estas constelaciones y con respecto al Sol.

Solo tenían cuestiones muy prácticas de observación de las estrellas, es decir, el momento en que aparecían las estrellas en el atardecer y el momento en que desaparecían al clarear el día antes de la salida del Sol. Desde que apareció la constelación (o se comenzó a observar por el espacio nocturno) del jaguar chavín o del mono nazca desde fines de diciembre del 2013 ahora a la madrugada del 18 de febrero 2014 está cada vez más ‘desplazándose’ hacia el Oeste terrestre (antes del amanecer desaparece casi al cenit de la tierra). La constelación de las 3 Marías o jaguar macho chavín (también Sechín) aparecía al oscurecer por el Este pero a medida que pasan los días lo está haciendo cada vez más tirado hacia el Oeste y se observa cada vez menos tiempo dado que cerca de la 01 a.m. desaparece por el horizonte del lado Oeste lo que indica que nosotros (observadores del planeta Tierra) nos estamos desplazando por el espacio (además de rotar) en la dirección de Oeste-Este. Le ocurre lo mismo lo que le pasó a la constelación del colibrí o mono nazca o jaguar hembra chavín (que por octubre del 2013 aparecía antes del anochecer la cola muy pegado al lado del horizonte Oeste de la Tierra para reaparecer en diciembre 2013 por el Este pero antes del amanecer).

Siguiendo la metodología occidental (sin aplicar cálculos matemáticos ni trigonométricos complejos dado que no es de mi interés medir distancias recorridas por el espacio ni la órbita elíptica del recorrido de la Tierra o cosas por el estilo), recurrí también a ‘medir’ aproximadamente el ángulo formado entre la estrella central de la constelación de las Tres Marías o los 7 pocitos chavín, mi ojo sobre la Tierra y el Sol desde fines de agosto del 2013 (la posición del Sol también se hace de manera aproximada en las noches respecto a su proximidad con el pico del colibrí y por las madrugas casi antes de clarear por la proximidad de la salida del Sol por el horizonte Este). Para ello recurrí también al uso de un palo largo (hubieran sido mejor quizá dos como los ancianos Paracas).

Teniendo el reloj, registré dicho ángulo a las 04:00 am cada cierto tiempo (5 días, una semana o una quincena, según la visibilidad de las estrellas). Al 20-octubre-2013 medía aproximadamente 110o – 112o, al 27-noviembre-2013 160o, al 18-diciembre-2013 175o, al 30-diciembre 2013 hay un línea recta imaginaria que une los tres puntos tomados como referencia para medir el ángulo que se venía abriendo, es decir, que nos estábamos desplazando (trasladando, entre la constelación de los 7 pocitos y el Sol) en esa dirección, en la dirección de la rotación de la Tierra. Al 02-enero-2014 el ángulo ya supera los 180o.

La primera experiencia la habían aprendido ancestralmente los hombres de Caral (y mucho más antes que ellos, sus antecesores de Sechín Bajo situados a pocos kilómetros del mar) con la observación del Sol en el sentido inverso, es decir, justo en el momento en que el Sol hacía su aparición por el lado Este del horizonte y justo en el momento en que desaparecía o se ocultaba por el lado Oeste del horizonte. Por la ubicación geográfica y principalmente por la presencia de nubosidad permanente en la Costa solo les permitió ‘seguir’ las salidas del Sol y obviar a las estrellas en razón a su escaza visibilidad. Así, como resultado de esas observaciones del Sol es que emergió el concepto de los dos puntos máximos extremos de salida del Sol (durante 6 meses de extremo a extremo o 1 año so completaba una ‘vuelta’) sobre el horizonte por los cerros del lado Este terrestre, que como hoy sabemos se produce como resultado de la inclinación del eje de la Tierra.


Figura 2: La barrita amarilla (desde mi punto de observación) indica la salida del Sol casi a fines de junio por el Nor-Este en el horizonte terrestre. Aquí se iniciaba el viaje de ‘ida’ de salidas del Sol hacia el otro punto extremo.


Figura 2-a: Foto subida el 01 de junio del 2014. La salida del Sol está por llegar a su punto más extremo Nor-Este por el horizonte, hacia fines de junio iniciará el 'retorno' que los Caral (incluso culturas o no culturas más antiguas) conocían del mismo modo que hasta los Incas cuando celebraban la fiesta del Inti Raymi.








Figuras 2-b: Fotos subidas el 21 de junio del 2014. Punto de salida del Sol para el inicio del nuevo viaje de 'ida' de 6 meses y el 'retorno' de otros 6 meses (8 meses de 'ida' desde Chavín, mochica y 8 meses de 'retorno', es decir, 16 meses del año solar pre-Inca).



Figura 3: La barrita amarilla indica la salida del Sol a fines de diciembre por el Sur-Este. Aquí se iniciaba el viaje de “retorno” de salidas del Sol por el horizonte hacia el otro punto extremo.
Figura 4: El Sol está saliendo ya un poco más a la izquierda del punto extremo derecho máximo de salidas del Sol de diciembre y ha comenzado el ‘retorno’ de salidas hacia el punto extremo izquierdo (para completar así ‘una vuelta’ e iniciar el mismo ciclo otra vez). Entre ambos puntos extremos podemos determinar uno tercero que es el medio que sería el Este ‘exacto’. 



Figura 4-a: Salida del Sol más hacia la izquierda del horizonte. Tomado desde el mismo punto de observación un mes después del de la figura 4.



Las fotos del 19-04-2014 muestran diferencias en razón al cambio de posición de la cámara hecha para poder registrar el otro punto Nor-Este hacia donde se dirige actualmente la salida del Sol y que detallé en la Figura 2 líneas arriba. La foto del 21 ó 22 de junio la incorporaré posteriormente así como de las fechas que le siguen hasta el 28 de diciembre.

Inicialmente me había planteado periodos de evolución de Chavín en razón a su empleo de símbolos de animales en piedra (desligado del carácter evolutivo histórico de los símbolos chavín). Así, también en razón del templo viejo y luego del templo nuevo, establecí el periodo de la serpiente, seguido del caimán y finalmente la del jaguar. Analizando posteriormente las evidencias de Sechín (anterior a Chavín) pude ver el error craso de no entender el verdadero significado conceptual y evolutivo en el pensamiento humano de dichos símbolos como veremos en un artículo posterior a este.

Antes de florecer chavín, en dicho lugar hubieron grupos humanos establecidos sin la menor trascendencia que solo la de compartir también los conocimientos astronómicos de la época. Luego darían un vuelco en su organización motivado quizá por el desarrollo económico y comercial de la región y de observaciones astronómicas pero con el empleo de los mismos rudimentos de la época.

Se implementa el uso del obelisco de piedra rústica al mismo uso y estilo del de Caral (es decir, no se concebía aún el diseño artístico y astronómico como el que figura en el Obelisco de Tello ni en el Lanzón monolítico, pero que tenía el mismo fin, sin adornos simbólicos) para la determinación del presunto ‘equinoccio’ (no el que conocemos en la actualidad, que son dos equinoccios, derivados de la comprensión de la traslación de la Tierra alrededor del Sol, es decir, el equinoccio de primavera y el equinoccio de otoño tomando como referencias las constelaciones), sino simplemente el punto medio de la línea imaginaria entre los dos extremos máximos de salida del Sol sobre el horizonte que se asociaban a dos periodos específicos: si se ‘iba’ el Sol (desde el punto medio) hacia el lado izquierdo significaba que nos adentrábamos a un periodo de ausencia de lluvias, de heladas, de ausencia de plantas y animales, es decir, un periodo de lejanía mayor con respecto al Sol (periodo de desafíos para los varones principalmente). Pero eso involucraba un periodo de ‘retorno’ (de salidas del Sol por el horizonte) luego de llegar al punto extremo Nor-Este máximo sobre el horizonte. Si el Sol salía por el horizonte ‘tirándose’ hacia el lado derecho o Sur-Este hasta un punto máximo significaba que se avecinaban las lluvias, el florecimiento de las plantas, por ende el incremento en la población de animales y el periodo de siembras así como la aparición de frutos específicos, algo que simbólicamente se asociaba con la fertilidad de las mujeres o de todos los animales hembras en general.

Asumo que la determinación del punto medio entre los dos puntos extremos de salida del Sol se corresponderá (al amanecer tal y como ocurrió con el colibrí o mono nazca o el jaguar hembra chavín) con el nacimiento o aparición de la constelación de los 7 pocitos de Chavín (jaguar macho) que tiene la forma configuracional de la cabeza de un caimán (desde la ubicación Chavín en Ancash, dicha constelación aparecería en las noches aproximadamente por la mitad de la horizontal línea recta imaginaria de salidas del Sol por el horizonte de la Tierra) la que hoy conocemos como la constelación de las Tres Marías (o de Orión). En correspondencia con el año solar los chavines comprendieron también que la constelación de los 7 pocitos volvía a aparecer nuevamente por el mismo lugar al completarse el año solar (‘viaje’ de salidas de ‘ida’ y ‘retorno’ por el horizonte). De allí se inició el seguimiento nocturno de la constelación del caimán (esta constelación sería seguida por grupos sociales humanos nómades o seminómades más antiguos incluso anteriores a Sechín como veremos en otro artículo posterior). Luego de la posición nocturna del ‘caimán’ (3 Marías) en el cenit se observa una distribución de gran cantidad de estrellas que le siguen a la cabeza en dirección Sur-Este y que forman las figuras de muchos triángulos que semejan las plaquetas puntiagudas del cuerpo del caimán y que terminan en punta (que por eso de las observaciones coincide con la constelación de la Cruz del Sur o lo que denomino como el Hacha del Inca que adquiere dicha forma si consideramos las dos estrellas adyacentes que se hallan al lado del de la Cruz del Sur).
Figura 5: La piedra de Choquechinchay de los 7 pocitos (constelación de las 3 Marías o del presunto caimán Chavín, el que en el templo nuevo se definiría y se relacionaría al jaguar macho).

En base a la iconografía posterior del Obelisco de Tello, hay un caimán hembra en un lado (Sur-Este) y macho en el otro (Nor-Este) en acto de cópula que sugiere el punto medio de la línea imaginaria de salidas del Sol.

Dado la capacidad humana de la orientación en base a los 4 puntos cardinales es que surge la necesidad de buscar los otros dos puntos sobre el espacio estelar. Así se configuran las otras dos constelaciones que se correspondían aproximadamente con la ubicación del punto medio de la línea imaginaria de salidas del Sol sobre el horizonte, uno en la mitad de la fase de ‘ida’ (en la dirección de salidas del Sol de Nor-Este a Sur-Este) y la otra en la mitad de la fase de ‘retorno’ (en la dirección de salidas del Sol de Sur-Este a Nor-Este) de salidas del Sol. Lamentablemente, esas 4 constelaciones no se parecen en nada a 4 caimanes excepto el de los 7 pocitos; más se parecen a jaguares. En un artículo posterior veremos que el caimán más que representar una constelación (como podría haber sido inicialmente) simboliza la idea de movimiento por el espacio.
Figura 6: Obelisco de Tello. Esquema de la figura desglosada del obelisco. Los movimientos de ‘ida’ y de ‘retorno’ hacia el punto medio por el horizonte están representados por las ‘aletas’ del ‘caimán’ inferiores que poseen rostros con dientes curvados de jaguar que indican el ciclo del movimiento y el que también se representa simbólicamente por la forma ‘ovalada’ de la boca (la ‘aleta’ es la forma evolucionada en el tiempo del taparrabo de los guerreros astrónomos de Sechín), es decir, dos medios rostros o dos medios años (6 meses cada uno según nuestro actual calendario). El diente frontal que presenta cada uno no se relaciona con el tiempo sino con la dirección del movimiento que son los mismos que aparecen en la Estela de Yauya y en otras representaciones chavín como veremos. El lado femenino del ‘caimán’ está denotado por la presencia de la imagen del bebé del lado Sur-Este.

A mi modo personal de ver, el Obelisco de Tello como expresión de la concepción del mundo chavín (idea que es anterior a ellos, incluso anterior a Caral, Sechín y probablemente asociado a los tiempos del nomadismo peruano-americano) no solo es el antecedente físico sino el artístico y conceptual del diseño del Lanzón Monolítico tal y como lo conocemos hoy en día, es decir, el Lanzón Monolítico Chavín se construyó en razón de la necesidad de tener un vínculo más directo con el concepto del Dios Sol creador del mundo y dador de la vida, el que con chavín denota que ha adquirido un carácter específicamente humano, se ha ‘humanizado’, se ha hecho ‘carne’ u hombre sobre la Tierra, es decir, el desarrollo del pensamiento humano para el periodo Chavín ha alcanzado un nivel tal que le permite afirmar o aseverar racional y conceptualmente que no es un animal más de la naturaleza como los demás, sino, un ser ‘especial’ de creación ‘divina’.

El año Chavín se observa en la boca de ambos caimanes con 4 dientes puntiagudos cada uno haciendo un total de 8 dientes pero que cada diente presenta dos rayas como representación del doble o ‘pareja’ par lo que haría un total de 16, es decir, 16 meses del año chavín, el mismo que predominó en culturas anteriores a Chavín. Eso se puede ver en los 8 pares de dientes de la boca del Lanzón Monolítico (4 pares a cada lado) que totalizan claramente 16 en ‘toda la vuelta’ de la boca, que si comparamos con la boca ‘de perfil’ del geoglifo de Chupacigarro en Caral, hay una correspondencia con la forma.
Figura 7: Detalle del geoglifo de Chupacigarro en Caral. Como mencionan los descubridores con evidente estilo Sechín. Tomado de artículo en internet de la UNMSM de Ruth Shady S., Marco Machacuay, Rocío Aramburú.


En términos conceptuales evolutivos en el tiempo, en el Lanzón se fusionan, se mimetizan el hombre observador astrónomo con el Dios Sol (son uno solo, en un solo rostro) mientras que en el Obelisco Tello, la cabeza (rostro) del Lanzón primigenio o Dios-Sol mimetizado con el hombre observador (‘sacerdote principal’) se superpone casi desapercibida y dominantemente sobre la cabeza del caimán (como si lo sujetara o ‘mordiera’).
Figura 8: Detalle del caimán macho. El medio año chavín desde el punto Nor-Este hasta el punto central Este por el horizonte terrestre de salidas del Sol asociado a la presencia de determinada constelación en ese periodo; al anochecer el jaguar macho o 3 Marías y al amanecer de la misma noche el jaguar hembra o colibrí o mono nazca (de modo contrario, el caimán hembra asociada con el jaguar hembra al anochecer y el jaguar macho al amanecer). Detalle tomado de internet.

Algo que difiere en la Estela Raimondi puesto que vista en la posición de parado hay aparentemente un astrónomo ‘sacerdote’ coronado con una suerte aparente de cabeza de caimán seguido hacia arriba con tres cabezas que parecen caimanes (totalizando 4) pero vista al revés (posición de cabeza) se ve claramente esta diferenciación conceptual y la separación entre el hombre observador (astrónomo o ‘sacerdote’) y el rostro del Dios-Sol (ahora ya con 4 dientes) en la sucesión como que ‘el hombre se come al Sol’ (lo sujetara o ‘mordiera’ con sus 4 dientes) y el Sol a las 4 bestias que se suceden después de ellos.

A todas luces un cambio drástico y radical en la concepción del mundo, es decir, la superposición del todavía incipiente Hombre-Dios conceptual sobre el tradicional Dios-Sol, también un cambio drástico y radical en la organización política (no necesariamente expresión de pugnas o de un golpe de estado) y en la sociedad Chavín que muy probablemente haya traspasado los límites de Chavín y extendiéndose hacia otras organizaciones humanas que tenían como ancestral, principal y único Dios al Sol como expresión de un monoteísmo muy enraizado. A nivel de la población común y corriente, la prédica (quizá herejía para la época) de conceptos novedosos podrían haber provocado que en Chavín se perdiera poder político, social y económico pero en los grupos de élite de las organizaciones ajenas a Chavín se propagaría este legado astronómico y conceptual revolucionario Chavín y la usarían acorde a sus propios intereses y ajustado a sus necesidades. Emergerían así una suerte de “dioses-hombre” regionales y las demás deformaciones que caracterizaron por ejemplo a los dioses en Egipto, Grecia y Roma.

El fin de la influencia filosófica y política de Chavín marca el fin de los ancestrales conceptos de los ‘caimanes voladores’, es decir, otros símbolos ‘modernos de la época’ sustituirían a estos conceptos arcaicos de la explicación del movimiento de los astros por el espacio para quedar en el olvido (otros le han denominado dragón volador al que se observa en el Obelisco de Tello).

El lector debe entender que a lo largo del año, por decir de junio del 2013 a junio del 2014, durante las noches se suceden una serie de constelaciones que en apariencia giran de Este a Oeste (porque nosotros rotamos y nos movemos de Oeste a Este) como una suerte de rueda con eje aparente en nosotros los observadores terrestres. La sucesión (arbitraria en relación a los 4 puntos cardinales dado que hasta el lector podría utilizar más figuras estelares) es más o menos esta: primero la constelación del jaguar macho o 3 Marías,  le sigue la constelación del guerrero como yo le llamo (similar al que los Paracas representan en sus mantos), luego le sigue en ese sentido de rotación la constelación del jaguar hembra (el colibrí o mono nazca) y finalmente le sigue la constelación del trapecio como lo denomino para luego volver a sucederse el jaguar macho o 3 Marías y repetir dicha sucesión cada año. En base a estas constelaciones (los chavín establecieron arbitrariamente los 4 jaguares, 2 machos y 2 hembras) es que se puede determinar que si bien el Sol es el centro sobre el que gira nuestro planeta, no es el centro de todas las cosas sino que se ubica y se mueve también en relación a dichas constelaciones (un conocimiento más antiguo que Chavín que se conocía en Sechín, innovación conceptual que probablemente provocaría la decadencia de Sechín y de la hegemonía del Sol astro como concepto central de causa-origen de todas las cosas pero que en formas más elaboradas (“sofisticadas”) conceptuales progresivas serviría para constituir posteriormente a Chavín).

La constelación de la Cruz del Sur o ‘hacha del Inca’ que se había ‘ocultado’ o ya no era visible (junto con el colibrí o mono nazca o jaguar hembra chavín, dejaron de ser visibles durante la noche cuando la constelación de los 7 pocitos ‘invadió’ y ‘dominó’ al anochecer el espacio nocturno), ya reapareció en la madrugada, y es visible desde antes del amanecer (por ejemplo, el 18 de diciembre del 2013 se visualizó completamente a las 03:40 am y a medida que transcurren los días, semanas, aparece completamente cada vez más temprano, así, el 30 de diciembre del 2013 el ‘hacha del Inca’ o Cruz del Sur se vio completamente a las 02:55 am).

Cabe resaltar que la constelación de la Cruz del Sur en forma de ‘hacha del Inca’ es como “la flor” que antecede en progresión estelar al pico del colibrí y a medida que va apareciendo la cabeza, cuerpo, alas, finalmente aparece la cola la que se corresponde con la cola del mono nazca o del jaguar hembra chavín.

Basándome en la disposición de las líneas de nazca pese a ser posteriores a Chavín pero que se hicieron en base a la herencia astronómica de Chavín, sabemos por las fotografías de las líneas de nazca que el mono tiene una línea que ‘penetra’ a la altura de su cola o alegóricamente por su ano, o viceversa, o podríamos inferir que es la proyección de su pene. En razón a que la aparición  próxima del colibrí, mono nazca o Jaguar hembra estuvo en ciernes y se aproximaba el periodo solar chavín de ‘retorno’ de salidas por el horizonte del punto extremo máximo derecho hacia la izquierda o de sur al norte, es decir, que iremos nuevamente al predominio del jaguar macho y así sucesivamente de modo repetitivo.

Desde tiempos primigenios antes de Chavín, Caral o Sechín, donde se definieron claramente la idea de las constelaciones de los dos jaguares en relación correspondiente con los movimientos oscilantes de salidas del Sol por el horizonte en sus puntos extremos, es probable que los “predicadores del tiempo” sin templos o en plaza pública hayan utilizado a la constelación de los 7 pocitos como la cabeza del caimán para explicar su aparición y permanencia regular durante el ciclo anual correspondiente (en Chavín a dicha piedra de los 7 pocitos o de Choquechinchay la consideran también como ‘piedra fundacional’). El  hecho de no tener el caimán una forma definida en la litografía antigua significa que sirvió posteriormente para otros usos conceptuales y no de ubicación espacial ni de medición del tiempo tal y como se utilizó al jaguar. Me atrevería a pensar que en el periodo nómade posterior a la idea del caimán (prevalencia de los 7 pocitos o 3 Marías) de los antiguos peruanos, posteriormente se comenzó a utilizar empíricamente la idea de la constelación del caimán y la del jaguar dado sus apariciones alternadas durante el año. Una vez establecidos los hombres en lugares más permanentes es que sustituyen metodológica y conceptualmente al caimán constituyendo así 2 jaguares en razón quizá a la aparición de este animal en cualquier lugar o temporada. Del templo de Sechín Alto (anterior a Chavín) tenemos la evidencia gráfica hecha con barro pintado sobre pared similar de dos jaguares que se miran frente a frente a ambos lados del cuarto central de observación astronómica.

Posteriormente en Chavín, los dos jaguares Sechín derivarían en 4 jaguares los mismos que los observamos en la Estela de Yauya en Chavín. Dicho par de jaguares ‘nuevos’ serían las representaciones iconográficas chavín de un conocimiento anterior a ellos asociado a las 4 escaleras que se manifiestan ya en la parte inferior de los báculos de los hombres del templo Sechín del que se refiere exagerada y equivocadamente como un lugar bestial de amputaciones y decapitaciones humanas.
Figura 9: Los personajes sobre los muros del templo Sechín son distintos y cumplen funciones diferentes (las cabezas denotan muy probablemente a la memoria de personajes ya fallecidos y los que se relacionan con la medición del tiempo en Sechín). El de la derecha posee en la parte inferior del báculo el antecedente simbólico de la chacana y refiere sobre la plaza rectangular con bordes redondeados de las 4 escalinatas (según se refiere, por ese periodo se halló 2 plazas rectangulares contiguas con bordes redondeados y cada plaza subdividida en 4 rectángulos cada uno haciendo un total de 8 que corresponderían a los meses Sechín, lo que se asemeja a los meses Chavín en los 8 pares de dientes de la boca del Lanzón monolítico, 4 pares a cada lado de la boca) mientras que en la parte superior del báculo refiere a la idea ancestral del hombre que habla en la ancestral plaza circular de dos escalinatas (los 2 puntos extremos de salidas del Sol por el horizonte, donde la forma circular de la plaza solo denota la ciclicidad de evento y no tiene nada que ver todavía con la trayectoria de la Tierra alrededor del Sol) en nombre del templo Sechín (denotado por los 3 cuadraditos).


Eso lo podemos ver en las representaciones de la iconografía chavín como el que se muestra con la Estela de Yauya que es el antecedente iconográfico primero sobre piedra y sobre cuyos detalles se diseñó posteriormente la Estela Raimondi y la representación del dintel de los jaguares.
Figura 10: Estela de Yauya chavín cuyos pedazos se juntaron luego de encontrarse en lugares distintos.
Figura 11: Estela de Yauya. Véase los 4 jaguares en pares y frente a frente. Los aparentes dientes en punta que sobresalen de la boca no lo son sino que solo sirven para indicar el sentido de movimiento (antihorario) de las constelaciones observadas durante el año chavín desde el lado Este o punto medio de la línea imaginaria sobre el horizonte terrestre de salidas del Sol. Observe la ‘boca única’ grande en la parte central que semeja una forma de cruz cuyos extremos izquierdo y derecho de la ‘boca’ se relacionan con los puntos extremos Nor-Este y Sur-Este de salidas del Sol  sobre el horizonte terrestre.


Durante estos meses de presencia nocturna del jaguar macho chavín (del presunto caimán chavín), se puede ver que hay una aglomeración de estrellas que se dispersan desde la cabeza del caimán hacia el Sur-Este del planeta la que configura a lo largo del ‘cuerpo’ muchos triángulos estelares que semejan la forma de las púas o plaquetas de la coraza del caimán, y la que por eso de las ‘coincidencias’ la punta de la cola termina en la constelación de la cruz del sur o en el mango del hacha del Inca, de cuya proyección imaginaria del mango por el espacio se liga con la línea que sale cerca a la cola o los genitales del mono nazca (el jaguar hembra chavín), es decir, aproximadamente podemos proyectar en el espacio la posición del Colibrí o mono (sin verlo) cuyo pico ‘indica’ o se orienta cercana y aproximadamente con la posición y dirección del Sol.

Pero ¿por qué el Obelisco de Tello tiene dos caimanes, uno hembra y el otro macho si no hay contraparte en las constelaciones en el espacio y solo se visualiza un solo y definido ‘caimán’? El caimán se asocia a un concepto y no a una constelación como probablemente sí fue así en tiempos ancestrales y propios del nomadismo. De allí derivan conceptualmente en relación al presunto movimiento ‘oscilante’ del Sol los dos caimanes, macho y hembra.

Desde el ‘inicio’ de la observación anual que estoy tratando de culminar pude ver que hay una sucesión de cuatro constelaciones básicas (aunque hay muchas más que los nazcas probablemente diseñaron y determinaron en un suerte de planisferio estelar para un seguimiento más preciso del movimiento no solo de la Tierra sino del Sol y de otros planetas y astros). ‘Primero’ se sucedió por el espacio nocturno la prevalencia del colibrí o mono nazca o jaguar hembra chavín (que apareció por el Este  terrestre), luego le siguió en ‘segundo’ orden de aparición por el Este una constelación a la que denominé “X” que por su forma denominé constelación del Trapecio o Triángulo según como se miren las estrellas (dicha constelación al mes de enero del 2014 ya no era tan visible, ‘desapareció’ por el Oeste terrestre del mismo modo como le sucedió al colibrí), luego ‘tercero’ le sigue la constelación de los 7 pocitos o del jaguar macho (en el lado opuesto al jaguar hembra) que al mes de enero del 2014 todavía predomina en el espacio nocturno (a fines de febrero 2014 aparece el anochecer cada vez más cerca al cenit terrestre ya más alejado del horizonte terrestre y desaparece por el Oeste más cerca a la media noche, es decir, es más breve el tiempo de prevalencia nocturna en razón a la posición de la Tierra con respecto al Sol y a dicha constelación) y luego ‘cuarto’ le sigue una constelación “Y” (en el lado opuesto a “X”) que por su forma definida denominé ‘el guerrero’ que por las noches desde el mes de enero del 2014 está queriendo predominar mientras por la madrugada de los ‘mismos días’ el jaguar macho o constelación de las Tres Marías está por ‘desaparecer’ (dicha constelación tiene la forma imaginaria de un guerrero, o de un hombrecito con capa y taparrabo sujetando algo en ambas manos, similar a la de las representaciones ‘humanas voladoras’ de los mantos de paracas). Y así se volverá a aparecer o suceder nuevamente el colibrí o mono nazca o jaguar hembra chavín repitiéndose el ciclo nuevamente.

Estas observaciones de los chavín (reformulaciones posteriores a Sechín) en sucesión cíclica y ‘anual’ de estas 4 constelaciones (ubicadas aproximadamente en lados opuestos como en los cuatro puntos cardinales pero en el espacio, puesto que al proyectar las posiciones de los 7 pocitos o jaguar macho y el colibrí o mono o jaguar hembra, están en lados opuestos casi dispuestos en línea recta con respecto a nuestro punto de observación terrestre, es decir en un momento determinado, al estirado horizontalmente brazo derecho mío está el colibrí o ¿mona? o jaguar hembra, al estirado brazo izquierdo se orientan los 7 pocitos o Tres Marías, y sobre mi cabeza la “X” y debajo de mis pies la “Y”) les dio o sugirió la idea de que la Tierra seguía un ciclo junto con el Sol ‘dentro’ de estas 4 constelaciones principales. Y es en base a esto que se determina que el Sol no es el que gira alrededor de la Tierra sino que la Tierra gira alrededor del Sol que mantiene su fundamento conceptual filosófico “religioso” en los grupos humanos del antiguo Perú pero que simultáneamente pierde su valor como eje central del Universo al demostrarse que el Sol es una estrella más de un conglomerado de estrellas del espacio. Idea que muy probablemente se haya formulado antes de la decadencia Sechín.

Con un poco más de imaginación artística y relacionado a los avances de observación astronómica, los hombres chavín bien que pudieron definir 4 jaguares y no solo dos en el espacio, y que las constelaciones “X” e “Y” también eran jaguares y que cada jaguar se correspondía con las 4 posiciones de la Tierra con respecto al Sol y las demás constelaciones en su viaje ahora sí casi ‘circular’ y aparentemente ya no ‘rectangular’ alrededor de éste, es decir, ahora se disponía de un estadio rectangular simbólico de 4 entradas ubicadas a la mitad de cada lado (1 por el Este y otro por el Oeste representando a los equinoccios de primavera y de otoño, y 1 por el norte y otro por el sur representando a los solsticios de verano y de invierno).
Figura 12: Maqueta de Chavín. Tomado de internet. Se observa la plaza rectangular.

A partir del presunto ‘equinoccio’ o punto medio sobre el horizonte (que ya para ese periodo astronómico chavín, bien que podría haberse denominado así) y al ir o al desplazarse las salidas del Sol desde el Este central terrestre hacia el Sur-Este de la Tierra, los chavín le denominaron como jaguar hembra nacida o jaguar hembra joven, y a la otra (la que iba a retornar al punto medio central Este), jaguar hembra en madurez plena y al llegar al punto Este central como jaguar con vejez o ‘por morir’. Concepto chavín del nacimiento del jaguar hembra la que logra su máximo desarrollo en el solsticio de verano o punto de mayor cercanía al Sol y a partir de éste comienza el deterioro, el alejamiento del Sol, y llega a la vejez y muere al llegar nuevamente al punto medio Este en el horizonte y a partir de allí al desplazarse las salidas del Sol hacia el Nor-Este marca ahora el nacimiento del jaguar macho que desde pequeño tiene que soportar las inclemencias climáticas y sobrevivir a su alejamiento con respecto del Sol para luego madurar (en el punto extremo Nor-Este) y comenzar a dar sus frutos a medida que comienza su retorno al Sol y fenecer al llegar al punto medio Este sobre el horizonte para dar paso nuevamente al nacimiento de la nueva jaguar hembra.

Es en base al desarrollo de estas observaciones y modificación de conceptos en chavín que se afirma que la Estela de Raimondi sintetiza estos logros astronómicos pero que a la vez expresa el quiebre aparentemente en dos de la percepción filosófica del mundo antiguo o pre-Chavín respecto de la vida y la naturaleza circundante como obra creadora primigenia del único “Dios” Sol, lo que nos da a entender que surge con ello el desarrollo de un pensamiento más centralizado en la persona humana, en el hombre como centro de todas las cosas, la que derivaría conceptual y posteriormente en la invención o creación y desarrollo de la concepción filosófica evolutiva de un Dios más de carácter Humano, un Dios casi similar al que trajeron los españoles para los fines de la conquista y la dominación. Ello (en razón a contradicciones propias del desarrollo astronómico, filosófico ‘religioso’ y social) marcaría el inicio de la pérdida de la hegemonía e influencia filosófica del pensamiento chavín sobre todas sus áreas de influencia.

Esta es pues la manera de determinar (los 4 jaguares) que se sucede un equivalente a las 4 estaciones que hoy conocemos y que los chavín también las conocieron y las representaron en la Estela Raimondi (en una ‘vista al revés’ de dicha estela y no solo ‘visto de pie’ donde solo se aprecia al astrónomo “sacerdote” principal chavín). A mi modo de ver, la Estela Raimondi no representa a las 4 constelaciones principales del ‘universo’ Chavín como lo representa el dintel de los jaguares (aunque se deriva de esa observación astronómica) en razón a que el Sol no ejerce supremacía sobre dichas constelaciones sino que es una estrella más entre muchas y se mueve también en relación a ellas. La Estela Raimondi (visto al revés) muestra a un Dios Sol feroz simbolizado con ‘cabeza y dientes de caimán’ ‘comiéndose’ ya parte de la cabeza de un animal, del que sobresale solo parte de la nariz y la boca que muy probablemente es la de uno de los 4 jaguares allí representados, es decir, la de la jaguar hembra fértil en relación con la proximidad hacia el solsticio de verano, que si seguimos el orden descrito en base a las observaciones astronómicas chavín, le seguiría la hembra vieja en relación al equinoccio de otoño, luego el jaguar joven como nacimiento y proximidad al solsticio de invierno y finalmente más alejado el jaguar macho viejo como fin de dicho periodo de resistencia al frío y de aproximación al Sol denotado por los símbolos anexos que siguen a su boca (que parecen la parte superior de ‘los adornos’ del hombre de la Estela Raimondi visto de pie).

Cabe señalar que las representaciones humanas de los ‘guerreros’ del templo Sechín representaban la concepción de hombres líderes, caudillos, dirigentes y organizadores, casi como presuntos ‘dioses’, idea que no haya sido aceptada por otros grupos humanos culturales que no tenían relación directa de ninguna índole con estos hombres de Sechín sino con sus propios caudillos y líderes ancestrales.

Dado el carácter colectivo y social de la memoria respecto de los antepasados y de los fundadores de una civilización, cultura o grupo humano, los ‘guerreros’, ‘sacerdotes’ de Sechín se transformarían cientos de años después (ya carente del valor político y social para la época) en el pensamiento chavín, se transfigurarían ya sin rastros de salvajismo perturbador guerrerista en ‘animales’ metamorfizados con alas, picos, serpientes, etc. y con forma humana en la iconografía chavín en su plaza circular. Subsistirían no como ‘dioses’ (propiamente dicho como caudillos o líderes importantes propios del tiempo Sechín) sino como figuras representativas y simbólicas (casi decorativas) de los meses del año chavín. De ellos solo sobrevivió el legado y la imagen del fundador del templo Sechín metamorfoseado con el Dios Sol ancestral en el Lanzón Monolítico (lo que detallo en un artículo posterior a este).

Es de suponer que al igual que con los Incas hubieron 4 fiestas anuales principales asociados con los dos equinoccios y los dos solsticios (entre ellos el Inti Raymi que se celebraba en junio en el imperio Inca o con el solsticio de invierno), en Chavín habrían habido 4 fiestas principales asociados a las “divinidades” felínicas representados en la iconografía Chavín caso de la Estela Raimondi visto al revés.

Dicho sea de paso, chavín no fue politeísta bajo ningún criterio sostenible ni razonable. El concepto o idea del Dios Sol único, con o sin ‘representantes’ humanos sobre la Tierra predominó como origen o causa de todas las cosas en la racionalidad o pensamiento de los antiguos peruanos hasta su caída como cultura chavinoide predominante e incluso predominó hasta la caída del imperio Inca con la llegada y conquista española donde se sustituyó y se superpuso con el concepto o idea filosófico religioso del Dios de los católicos cristianos (‘superior’ filosóficamente hablando) sobre el de aquellos antiguos peruanos. Digamos que aquí en el Perú antiguo no se dieron las condiciones para el martirio, pasión y muerte por decapitación (como era la costumbre) para que emergiera un Cristo andino y se impuso (por la fuerza, la coerción y el convencimiento) uno ya fabricado en otros contextos culturales.

CARAL COMO ANTECEDENTE ASTRONÓMICO HISTÓRICO PARA CHAVÍN.

Observando los levantamientos topográficos de los actuales investigadores en Caral se puede ver que al igual como existe la plaza circular en Chavín frente al templo del Lanzón Monolítico (templo antiguo) con escalinatas hacia el lado Este y el lado Oeste (la del Este para ‘recibir’ la fuerza, la energía, el mensaje del Sol y la del Oeste para llevarlo al templo para su interpretación por decirlo así, puesto que eso era lo que finalmente se hacía allí como ‘seguidores de las salidas del Sol’), en Caral existe la misma plaza pero que no tiene la orientación hacia el lado Este chavín (el perfil del Lanzón está orientado hacia el Este) sino hacia el Nor-Este, el punto extremo por donde sale el Sol en junio.
Figura 13: El aparente Norte geográfico está señalado con una flecha y la letra N. observe que todas las edificaciones Caral tienen la orientación Nor-Este. Tomado de internet.


Por la disposición geográfica del plano levantado en Caral que se muestra en el artículo de internet “Un geoglifo de estilo Sechín en el Valle de Supe” (por Ruth Shady, Marco Machacuay y Rocío Aramburú, UNMSM), se puede ver que la orientación de las escalinatas de acceso de la plaza circular de Caral corresponden al Nor-Este. Dicha orientación se corresponde con el punto en el horizonte (por los cerros) por donde empieza a visualizarse el Sol cuando la Tierra (Caral) está en el punto más alejado con respecto del Sol, es decir, el que hoy conocemos como solsticio de invierno. Para los astrónomos y demás observadores Caral les indicaba el punto de inicio y de fin del año Caral puesto que el Sol se ‘desplazaría’ (en sus salidas matinales) desde allí hacia el extremo Sur-Este del horizonte terrestre para luego ‘volver’ hacia el mismo punto de ‘inicio’ completando un “ciclo” Caral, es decir el año nuevo Caral. Es de suponer que al salir el Sol por esa orientación y ‘entrar’ por la escalinata Nor-Este, éste era recibido con ceremonia ritual astronómica (sobre la plataforma dispuesta al lado de dicha plaza circular, ritual que por su carácter repetitivo y de organizador social adquiere así connotaciones de índole ‘religiosa’) que tendría su correlato en determinada fiesta social.

Sobre la razón de por qué la plaza lo hicieron circular y no cuadrangular o rectangular me parece que se debe más a una interpretación abstracta conceptual de la ‘ciclicidad’ del evento solar que a una con sustento físico-astronómico.

Era pues el obelisco de piedra rústica (con terminación en punta ladeada, característico del lanzón en Chavín) en Caral la que determinaba el fin del año y el inicio del nuevo año Caral.
Figura 14: Obelisco en Caral. La orientación de la sombra producida por el Sol se da en relación a las posiciones de salidas del Sol por el horizonte terrestre.


Con respecto al geoglifo de Chupacigarro pienso que (más que una representación de alguna constelación) era para indicar el camino (eje terrestre) Norte-Sur geográfico determinado por los astrónomos Caral probablemente en base a los arcos que describe el Sol durante el día (desde el punto de salida hasta el punto de ocultamiento) y principalmente durante sus salidas diarias observados en los dos puntos extremos del horizonte (Nor-Este y Sur-Este). Una referencia en sentido figurado del eje de la Tierra.

El rostro de perfil como se menciona (de allí la apariencia de medio rostro) de dicho geoglifo representa a la cabeza de quien ‘mira’ al Este (en el punto medio de la línea horizontal imaginaria sobre el horizonte de salidas del Sol), es decir, al rostro simbólico de quien ‘sigue’, observa y registra las salidas del Sol específicamente en sus dos puntos más extremos, es decir, el rostro sería la representación de quien rige el destino de la sociedad y cultura Caral. El lugar podría indicar el punto inicial desde donde se hallan los antecedentes de Caral en periodos del nomadismo y allí se haya iniciado el seguimiento del Sol para los términos de Caral sedentario incipiente. Podríamos aseverar también que las dos líneas de muros paralelos que están al lado de dicho geoglifo y señalando la dirección del camino Norte-Sur Caral son las representaciones simbólicas de quien dirige los destinos y los límites territoriales de los hombres de Chupacigarro o de Caral (exageradamente se podría suponer entre el océano pacífico y el atlántico como límites del desplazamiento pero no así en el norte y sur que quedaron abiertos o sin muros), dos líneas paralelas que evolucionarían en el imaginario simbólico de las sociedades posteriores como indicadores de mando y de poder que en Chavín, en la Estela Raimondi es característico ver al astrónomo sosteniendo dos ‘báculos’ o ‘varas’ sofisticadas y artísticamente decoradas (los cactus de San Pedro podrían haber sido las primeras representaciones simbólicas en el Chavín incipiente) como símbolos de poder político y militar. En Caral, estas dos líneas se hicieron también básicamente para delimitar y orientar el dibujo a plasmar en el suelo sin más que servirles de guía para el diseño del rostro principal. Es más que obvio que en el ojo del “hombre que observa” había un obelisco de piedra para seguir los movimientos de la sombra del Sol y que fue destruido o trasladado a otro lugar. De ser el ojo cerrado, se relacionaría con la memoria colectiva del primigenio hombre antecesor (a todos los grupos humanos de la época) observador astrónomo análogo al que figuraría también posteriormente en el templo Sechín como veremos en un artículo posterior). No coincido plenamente con el argumento de que se trataría de la representación de la cabeza decapitada de un hombre como prácticas de descuartizamientos en Caral tal como las representaciones de Sechín donde las cabezas tenían un valor astronómico y memorístico o de recuerdo de valiosos hombres del pasado Sechín (y no la representación simbólica de las cabezas de sus enemigos).
Figura 15: El ojo abierto mirando hacia arriba característico de chavín. En comparación a Sechín, las cabezas con ojos cerrados ya no figuran en ninguna representación, ni siquiera en las cabezas clavas. En Caral parecen subsistir todavía los conceptos relacionados a las cabezas con los ojos cerrados. Cabe señalar que las representaciones litográficas chavín indican una mayor sistematización, representación y simbolización artística de las ideas que en relación a la desorganizada distribución espacial artística litográfica de las ideas que querían expresar los hombres del templo de Sechín Alto.

Es de suponer que para los hombres de Caral (anteriores a Sechín Alto), el Sol también ‘giraba’ alrededor de ellos y ha predominado el punto de vista geocéntrico (puesto que para plantear la teoría heliocéntrica es necesario descubrir las constelaciones y la relación de movimiento de la Tierra y del Sol con respecto a ellas que se lograron  cientos de años después recién en periodos medios y finales del desarrollo astronómico en Chavín) y allí se haya concretizado el concepto de la visión de ‘dos mundos’ determinado por el movimiento del Sol, es decir, el lado del mundo terrestre de ellos que se podía ver y usar con el Sol visible y el otro lado opuesto al suelo que pisaban iluminado por el Sol mientras ellos estaban a oscuras o de noche, es decir, el ‘otro mundo’ (del que asumo que para el hombre nómade y errante tenía un significado más concreto y real que para el hombre sedentario que nace, vive y muere en un solo lugar geográfico).

Asumo que la apariencia de ojo cerrado podría deberse a que le falta algún aditamento que fue retirado del ojo, quizá un obelisco o similar, quizá una piedra de sacrificio como ‘puerta de ingreso’ hacia el ‘otro mundo’ sobre el que ‘se esconde’ ‘bajo la tierra’ el otro lado faltante o no visible del rostro, completando la totalidad del rostro en alusión al íntegro seguimiento del Sol en ambos lados de la Tierra (lo que corresponde al concepto de un día completo actual). Comparativamente, veamos la foto del lanzón en una vista de perfil que es casi plana en forma de filo de cuchillo.
Figura 16: Imagen de un lado del rostro del Lanzón. Similar al del geoglifo de Chupacigarro Caral excepto por el ojo abierto y sin dientes de felino.

Figura 17: Cabeza de perfil de Sechín Alto similar al de su antecesor Caral de chupacigarro en Caral. Las 3 columnas de cabellos que hacen referencia a su relación con los 3 cuartos astronómicos del templo Sechín y del año Sechín. La media boca con medio labio y los 4 dientes se relacionan con el medio año Sechín, algo que se observa también en la boca del Lanzón Monolítico de Chavín.

A todas luces, Chavín en términos astronómicos expresa un trasplante cultural de hombres y de conceptos de la región costa a la sierra y a la selva y viceversa que venía dándose incluso desde los periodos del nomadismo peruano.

Las cabezas clava de piedra de chavín tienen también sus antecedentes en las cabezas de barro en algunas representaciones de Caral sobre sus paredes como muestran los investigadores de Caral.
Figura 18: Cabeza de barro en Caral. La boca ovalada denota su relación con el año Caral (digamos que es la cabeza del templo o escuela  de enseñanza del “hombre fenecido que habló del tiempo cíclico anual del Sol”).

Figura 19: Cabeza de piedra Chavín cuya boca denota su vínculo con el templo astronómico de seguimiento anual del Sol y de las constelaciones de los 4 jaguares (indicado por los 4 dientes). Obviamente con significado modificado y adecuado al contexto chavín.

Chavín desde su fundación como asentamiento abríase iniciado también con los usos de los rústicos obeliscos de piedra y como ‘seguidores’ del Sol y de las constelaciones tal y como sucedía en la Costa peruana caso Caral.

Adelantándonos a un artículo posterior a éste podríamos exponer que hablando de los jaguares chavín, los 4 jaguares representados en el dintel de los jaguares también están representados en el Lanzón Monolítico.
Figura 20: El Lanzón chavín.

Posteriormente, cada uno de los 4 jaguares (del año Chavín, 2 hembras y 2 machos que se observa en el dintel de los jaguares) serían ‘subdividos’ arbitrariamente cada jaguar en dos, contabilizando 08 ‘cabecitas de jaguares’ del año Chavín que se puede suponer desde la contabilización de los 4 ojos de las ‘cabecitas’, que se observan en la figura 20, cerca y debajo del jaguar macho representado en la parte superior del Lanzón (lado izquierdo del rostro y que mira hacia arriba) y 4 ojos de las ‘cabecitas’ cerca y debajo del jaguar hembra representado en el lado derecho del rostro (8 ojos de 8 cabecitas en total que nos dan entender los 8 ‘meses’ del año Chavín en relación a las observaciones de las constelaciones del jaguar macho y jaguar hembra que están representados en ambos lados del Lanzón y mirando hacia arriba). La diferencia de duración en días de los jaguares macho y hembra es denotado por la cantidad de serpientes representados a cada lado como cabellos del Lanzón, 11 serpientes en el lado Nor-Este del rostro del Lanzón (lado izquierdo macho) dando a entender que los días son más (mayor tiempo de duración) en el lado del jaguar macho y 10 serpientes en el lado Sur-Este (lado derecho hembra) dando a entender que los días (como expresión de la medición del tiempo) son menores en el jaguar hembra. 2 ‘cabecitas’ de jaguar constituyen simbólicamente a un jaguar sea este macho o hembra según el lado. 4 ‘cabecitas’ por ejemplo del lado izquierdo configuran a los dos jaguares machos, es decir, al par de jaguares machos.

Podemos ver que en el Lanzón se detallan las representaciones del mismo año chavín en base al seguimiento de las constelaciones (la parte superior) del jaguar macho y hembra, en base al seguimiento de las salidas del Sol por el horizonte terrestre denotado por la boca del Lanzón y en base a la Luna denotado por los aretes y el collar.

A todas luces, el jaguar no es ningún Dios como se afirma en diversos textos escritos en nuestro país (haciéndolos ver como hombres bestiales e idiotas de su época en correspondencia con los argumentos esgrimidos por la Iglesia católica española para justificar la invasión y conquista del antiguo Perú) ni nunca lo fue sino solo como competencia de superioridad y fuerza entre el animal llamado hombre y el animal llamado jaguar, propios de los periodos del nomadismo y de las cavernas.

Todo parece indicar que no estaban convencidos de la órbita circular o elíptica de la Tierra alrededor del Sol (hasta donde sabemos, no tuvieron los recursos trigonométricos, matemáticos ni instrumentales para hacerlo como sí lo tuvieron civilizaciones del medio oriente y europeos siglos posteriores dado la diferencia en cuanto a adelantos en ciencia y tecnología) y ello se ve en la representación frente al templo nuevo de una cancha rectangular (y no circular ni elíptico pero que podrían haber supuesto ya que era así con total certeza pero que no se hacía quizá para no romper con la tradición enraizada de considerar al Sol como regente y sostén de nuestro mundo) con accesos en escalinata por los cuatro lados del rectángulo que está caracterizado o representado en lo que conocemos como la Chacana y también se puede observar en los mantos Paracas pero con solo dos accesos o ‘escalinatas’ en representación al movimiento de ‘ida’ y de ‘retorno’ del Sol por el horizonte (eso lo veremos en un artículo posterior a este) quizá también en similitud funcional a las dos líneas paralelas representadas en Caral específicamente en el geoglifo de Chupacigarro.

En términos del desarrollo histórico de las culturas de nuestro país (según las evidencias halladas) y de la evolución de las ideas y conceptos astronómicos y religiosos (como expresión filosófica de la política) del antiguo Perú, tendríamos que hablar entonces que hubo dos caracteres religiosos bien definidos en el antiguo Perú. Uno pre-chavín y otro post chavín. Pre-Chavín relacionado a la ‘adoración’ del conceptual Dios Sol único, y el post Chavín relacionado al Dios Hombre-Sol. En Chavín se dieron ambas formas, el primero en sus inicios y el segundo durante su apogeo y en su decadencia definitiva, la que se reconceptualizaría con los Mochica y sería la base de su organización como veremos.