martes, 21 de octubre de 2014

FUJIMONTESINISTAS VERSUS FUJIMONTESINISTAS, LAS PERLAS DE LA DEMOCRACIA PERUANA


 
El ministro de defensa Pedro Cateriano dijo que era un insulto que le digan Fujimontesinista. Puede ser cierto pero eso es solo una cuestión de términos. Él en la práctica lo es.

Arreglarle la vida a Fujimori y Montesinos en el caso de las ejecuciones extrajudiciales de los de Chavín de Huántar por considerarlo un tema de ‘interés nacional’, él nos quiere hacer creer que no es por ser fujimontesinista. Coordinar con Oscar López Meneses para permitirle realizar acciones de asesoría y de servicios al Estado en temas de Seguridad del Estado incluyendo los aportes voluntariosos del genio de Vladimiro Montesinos bajo el auspicio de Ollanta Humala no dicen ellos que signifique fujimontesinismo sino acciones de gestión en las cuestiones del Estado, es decir, si un delincuente es lo suficientemente capaz para resolver problemas al Estado, es de por ya bien venido. No voy a adelantar opiniones tendenciosas como para envolver en ese escenario al actual ministro del interior de quien Oscar López Meneses (OLM) dice fue a pedirle favores.

OLM argumenta también que Ollanta Humala hizo el levantamiento de Locumba con el exclusivo fin de encubrir (se dice que hay un audio) la fuga de Vladimiro Montesinos y con esa acción lograr la prevalencia de las fuerzas fujimontesinistas en el poder tal y como estos eventos escandalosos y de permisividad nacionalista humalista lo ha conseguido. No se explicaría por ello la necesidad humalista de darle trabajo a OLM solo por lo de las ‘inteligencias’ o ‘mentes ilustres’ de nuestro país.

En ese contexto, Humala ha sabido embaucarnos con eso de los ‘revolucionarismos’ y de una falsa, cínica e hipócrita ‘radicalismo’ de marras, al margen de eso de lo de ‘la gran transformación’, todo retórica en boca de un cachaco del ejército que nos ha visto la cara de cojudos a todos los ingenuos y crédulos peruanos.

A estas alturas de nuestra historia ya no resulta raro pues su indecisión o actitudes ambiguas frente a la postura radical de Hugo Chávez, su sumisión a la Embajada Norteamericana y a su incapacidad mal pensada de no querer eliminar la ‘Inseguridad ciudadana’ sin necesidad del terrorismo de nuevo cuño (todavía ausente en el Perú) que ahora tanto en Venezuela como en Chile han adoptado otros matices. En el personaje cautivador de hasta el 2010 ya todo suena en su boca a palabras huecas, trasnochadas y sin sentido cada vez que retoma sus versos  de campaña militar, de pseudo nacionalista y de ‘gran transformador’.

Humala fue y es la gran carta Montesinista. No nos extraña por ello que hasta haya ofrecido el indulto a Alberto Fujimori Fujimori al margen de las circunstancias mediáticas de aquel ofrecimiento.

Ahora ya podemos estar convencidos (a pesar del paso del tiempo) de la facilidad de cómo se embauca a los peruanos políticamente. Uno de quien nos está dando cátedra de ello es pues nuestro nobel escritor Mario Vargas Llosa de quien no nos podemos imaginar como promotor del terrorismo de nuevo cuño en Latinoamérica del mismo modo como lo hizo en el Medio Oriente en aras de su libertad y de su democracia.

De lo que hace referencia Pedro Cateriano es respecto de lo grandísimos rateros que son los fujimontesinistas con los que no se quiere igualar ni comparar. No hace deslinde de las prácticas antiéticas ni burocráticas y como soportes del sistema democrático peruano, en eso, Cateriano es más eficiente e inteligente como sacarle la vuelta a la verdad pero no a su mujer. Es decir, la bronca entre ellos es una bronca entre fujimontesinistas.

Urresti ha acusado a OLM de estar mintiendo al decir que fue a pedirle favores y que además está loco, loco, loco. Lo que sí nos extrañaría de los humalistas es que dijeran la verdad, o sea, la de autodestruirse. Pese a ese show, OLM suena más creíble, no porque lo queramos así sino porque las evidencias y los actos de los políticos de nuestro país así lo demuestran.

¿Y ahora quién podrá defendernos?, ¿el Chapulín Colorado? (suena a sarcasmo mexicano). ¡Noooo!, ¡es el chinolín anaranjado!, ¡no contaban con su astucia! Es decir, que al fujimontesinismo humalista le sucederá el fujimontesinismo keykista o alanista. Todo ese show mediático de ‘enfrentamiento’ entre FUJIMONTESINISTAS parece algo así como un lío de faldas.

El prófugo favorecido y protegido de Benedicto Jiménez sí que debe estar feliz de vivir en el Perú. ¡Cómo no, todos lo estamos!, él nos hace recordar a cuando Alberto Fujimori decía estar tratando de capturar a Montesinos. Para la posteridad Humala sí que ha quedado totalmente desnudo, tolaca (calato), que pena ¿?