sábado, 1 de noviembre de 2014

EL SOPLÓN VIRTUAL PERUANO VÍA MICROSOFT Y HP: MI PRIMER GRAN ERROR, TICs ¿HASTA DÓNDE?

Desde inicios de marzo del 2014 comencé a conocer las características de los niños y niñas del aula bajo MI RESPONSABILIDAD para entender mejor el tipo de trabajo que debería de implementar.

Dada la disponibilidad de la laptop que nos entregó el actual gobierno regional de Huancavelica, después de fines del segundo trimestre del año escolar decidí utilizar esta computadora para detallar la evolución del desempeño de los niños y niñas, nombre por nombre dado que el cerebro no puede soportar al detalle toda la información del que se dispone para la evaluación del rendimiento y desarrollo de los estudiantes peruanos en este caso de algunos de ellos.

Había descrito sus características, sus cambios y toda serie de  detalles propios del diagnóstico en el aula que hasta allí parece inofensivo y necesario al desempeño docente con el ‘apoyo’ de las TICs (tecnologías de la información).

No es que me vaya a quejar de estas laptops dado que si se malograsen por cuenta mía (por accidentes cualesquiera) su reparación me costaría 600 soles o similar y que ningún seguro lo cubre excepto daños propios por el funcionamiento del equipo. Hasta allí nada censurable u observable. Tampoco el hecho de que HP sea una marca israelí del que debemos ‘jactarnos’ de su inteligencia y ‘agradecerles’ por ello, como bien pudo haber sido otra marca.

Lo que me llamó la atención fue que ayer mientras trabajaba con esta laptop y cuando me conecté a internet, apareció un ‘mensaje’ del sistema que detallaba ciertas ‘inconsistencias’ en un archivo del disco duro de esta computadora y que debería hacer clic para ‘aceptar’ ese ‘envío’ que se refería al archivo de los datos donde figuran solo algunos de los primeros nombres de mis estudiantes (no de todos por supuesto). Sabemos muy bien que en los sistemas computarizados actuales la “seguridad” (menos la ‘privacidad’) no es más que una palabra ingenua que circula por allí para hacernos creer que somos personas capaces de “decidir”, de “tomar decisiones con consulta”, eso es pues falso.

Allí comprendí mi más grande y más grave error como profesor puesto que se trata de ciudadanos peruanos a los que estoy contribuyendo a su inseguridad y que a todas luces que en nuestro país la SEGURIDAD DEL ESTADO (como mecanismo gubernamental concreto) REALMENTE NO EXISTE y que por garantizarla nada concreto estamos haciendo (menos el gobierno).

Cualquiera puede creer que es parte de mi ingenuidad y cierto estado paranoico pero quien entienda que estamos hablando de seres humanos, de personas, de la ‘seguridad’ de ciudadanos peruanos, de nuestros hijos, no pensará del mismo modo. Ideal sería que entiendan si tuviésemos acceso a los archivos de los hijos de ellos y las de los hijos de los estados imperialistas que dan soporte a este sistema informático que ya se ha demostrado que vulnera cualesquier soberanía y la seguridad de los estados en el mundo (no estoy hablando de los Hackers cibernéticos, chulillos de pacotilla ni de los individuos desabridos de doble filo del imperialismo agrupados en eso de Annonimus) y no precisamente para garantizar la paz y la seguridad mundial, al contrario, para promover terrorismo y deconstruir los estados según sus propios fines económicos perversos y monstruosos (Irak, Palestina, etc.) al amparo de cualesquier pretextos.


Comprendo que es tarde para considerar mi ‘infidencia involuntaria’ al haber escrito inconsultamente en una computadora los nombres y las características de algunos de los niños y niñas del sector educación de nuestro país creyendo ingenuamente que eso me serviría para ‘tener el control’ del desarrollo y evolución del desempeño escolar de estos niños como parte de la evaluación de los mismos (amén de servirme para análisis de otro tipo). Así recién comprendo que me había convertido en un soplón virtual del imperialismo, de ese gran monstruo al que hay que ponerle una soga al cuello o simplemente decapitarlo.

Escrito este artículo en otros contextos incluso previos a los destapes de Assange y de otros personajes involucrados con el espionaje cibernético del imperialismo global, habría significado muy probablemente que mi estado emocional y mi estado psicológico (ante la opinión pública, amén de mis detractores) no tendrían el estado más óptimo como para estar escribiendo en el blog ni para estar desempeñándome como profesor en las aulas de instrucción o de educación de nuestro país, es decir, hubiera tenido que haber sido sometido a ‘mantenimiento’ por parte de las instancias gubernamentales de nuestro país que implementan las políticas neoliberales como si se tratasen de simples robots o humanoides sin ‘alma’, u objetos desechables (para hacer alusión de los israelíes con respecto de los recientemente despedazados niños inocentes de Gaza).


Mis hijos ya tienen ‘colgados’ sus fotos en Facebook y de ninguna manera considero que sea un gran error esa decisión exhibicionista puesto que no ocultan nada extraño ni nada raro que el mundo en estas circunstancias públicas, si quiere conocerlos, los conozca, aunque algunos piensen lo contrario (dizque ‘regla de oro’). No me refiero a eso, se entiende.

Solo me cabe considerar a partir de aquí el de repensar el uso de las TICs en cuanto se refiere a los datos personales de niños y niñas que ni tienen ni la menor idea del riesgo que corren (sin saberlo) con ‘auxilios’ computarizados como estos. Creo que el uso de simples letras AD, A, B y C por trimestres y de datos generales como en los del SIAGIE son más que suficientes para evaluar el desempeño de los estudiantes de nuestro país y que no hay que ahondar en más detalles que vulneren la seguridad del estado peruano, que también es nuestra gran responsabilidad y no solo de algunos mequetrefes iluminados de este país incluso con uniforme.


Mis más grandes y sinceras disculpas a los niños y niñas en mención. Dicho sea de paso, me dijeron (no sé si burlonamente) que yo era un ‘errorista’ al compararme antagónicamente yo con el Cristo de ellos, ya que el Dios era lo bueno, la paz, la verdad, el amor, la seguridad, la justicia, la libertad, la bondad y yo simplemente era error, error, error y más error, es decir, la expresión de la imperfección humana en mi diario vivir a juicio de todos.