domingo, 30 de noviembre de 2014

LOS SUPERUNIVERSOS, LOS DISTINTOS SERES SIDERALES CON VIDA PROPIA (CUENTO DE UNA BACTERIA)


El conjunto de galaxias de nuestro universo serían el análogo de un átomo simple tal como el hidrógeno. Muchos universos conformarían estructuras siderales similares a las moléculas con propiedades específicas que denominaremos superuniversos que se mueven con respecto a otros superuniversos.

De modo análogo a nuestras formas de vida, así se configuran una suerte de ‘seres vivos’ más complejos como expresión de la organización de la materia y la energía a niveles sideral superiores.

Nanouniversos, microuniversos, macrouniversos y los superuniversos que involucran la organización compleja de los anteriores universos, tales que estos superuniversos tienen las cualidades de nacer, crecer, reproducirse inclusive, interrelacionarse con otros superuniversos y morir con la posibilidad de alimentar a otros universos y superuniversos.

Al fin de cuentas un ser vivo como un virus o una bacteria no es consciente de nuestra existencia pero nos puede hacer tanto daño o destruirnos como la posibilidad de otorgarnos beneficios y con herramientas adecuadas podemos verlos y hasta indagar sobre su estructura y funciones.

A los filósofos religiosos les podremos dar razones argumentales del poder de su Fe al decir que: “y el Dios, abriendo el cielo con sus manos, se asomó mirándonos con sus ojitos de color”. Obviamente que tal Dios tendría que tener un tamaño superior a los superuniversos infinitos tal que no podamos distinguir ni sus ojos.

Pese a que las bacterias no razonan en nuestros términos conceptuales simbólicos (pese a ser bioquímico el pensamiento) sino solo bioquímicamente, ¡horror!, ¡una bacteria macho me guiño el ojo y movió su cinturita eróticamente como de una invitación a la cópula!, ¡fuck!, ¡púdrete bacteria maldita!