jueves, 27 de febrero de 2014

(PARTE IV) FORMACIÓN DE IDEAS RELIGIOSAS DESDE FINES DEL NOMADISMO Y PRINCIPIOS DEL PERIODO ARCAICO EN PERÚ: LA IMAGEN DEL “DEGOLLADOR” O ‘DECAPITADOR’



PARTE IV:

LA FORMACIÓN DE LAS IDEAS RELIGIOSAS DESDE FINES DEL NOMADISMO Y PRINCIPIOS DEL PERIODO ARCAICO EN EL PERÚ: LA IMAGEN DEL “DEGOLLADOR” O ‘DECAPITADOR’

El presunto “hombre-bestia” nómade desde su aparición en Latinoamérica lo hizo en ‘manadas’ ‘salvajes’ como las demás bestias salvajes y en competencia con ellos por los alimentos a libre disponibilidad.

Ni durante el periodo nómade final ni durante el periodo arcaico inicial ni intermedio (antes del periodo formativo como se le hace corresponder a Chavín), desde mi punto de vista, la religión como expresión filosófica ni conceptual todavía no emergía. El hecho de enterrar a los muertos cubriéndolos con tierras de colores diversos o cenizas para evitar su descomposición y el de envolverlos con esteras o similares no indica ni confirma la presencia de ideas religiosas propiamente dichas ni la presencia de la creencia de la vida ultraterránea (el ‘otro mundo’) sino tan solo el afán de preservación de los cuerpos por motivaciones personales, familiares o asociadas a los grupos, que se establecieron posteriormente como costumbres.

En los periodos finales del nomadismo en el Perú (periodo arcaico temprano), el desarrollo del pensamiento conceptual humano de carácter naturalista ya estaba bien desarrollado en términos del uso del lenguaje hablado como herramienta de comunicación y como medio de comprender el entorno. El uso de herramientas de palo y de piedra así como la de técnicas rudimentarias de caza, preparación de alimentos y el uso de vestidos rústicos ya se habían consolidado en todo el antiguo Perú anterior a Sechín.

Ya domesticador de plantas y de animales es que emerge la observación metódica de los astros (principalmente del Sol) como medio de relacionar los ciclos estacionales y los fenómenos de la naturaleza con los movimientos del Sol y de las estrellas. Registros o evidencias de esas observaciones las podemos ver en los geoglifos de Yaután en Ancash como presuntos predecesores o antecesores al de las observaciones astronómicas en Chavín donde el Sol continuó siendo el eje conceptual central, como Dios, de la vida del hombre sobre la naturaleza. Solo así se explica que en los grupos humanos que conformaron a Caral, a Sechín y posteriormente a Chavín se haya definido específicamente el seguimiento de las salidas del Sol por el horizonte terrestre.

Puede sonar a elucubración producto de mucha imaginación del autor del presente blog pero la siguiente figurita de uno de los geoglifos de Yaután (petroglifo de Pallca) guarda correspondencia con las observaciones astronómicas en Caral, Sechín y correspondientemente en Chavín. Digamos que podría ser el ‘antecesor’ bestial y primigenio de la Estela Raimondi propio del periodo de las manadas humanas.
Figura 1: Petroglifo de Pallca en Yaután, Casma, Ancash, Perú. Se observa al ’degollador’ y su relación directa con el poder de los ‘seguidores’ del Sol denotado por el gorro en forma de ‘corona’. Tomado de internet (Primer encuentro de arte rupestre EPAR-1,  2004, y Taller de teoría, metodología e investigación. UNFV.). La gorra de uno de los ‘seguidores del Sol’ con forma de ‘corona’ de dos puntas en alusión a los dos puntos extremos de salidas del Sol por el horizonte. No presenta el gorro (‘corona’) con los 3 cuadraditos propios de los seguidores del templo de Sechín Alto lo que indica que es anterior a ellos quizá contemporáneo a Caral en relación a la plaza circular de las dos escalinatas. La representación del Sol y de la línea vertical en relación a la línea recta imaginaria de las salidas del Sol por sobre el horizonte terrestre con una raya horizontal casi al centro denota que ya hay un conocimiento del punto medio o central del Este geográfico de salidas del Sol por el horizonte, quizá solo de modo referencial descriptivo. La boca todavía no tiene ninguna relación con el significado simbólico de las bocas del año Caral (la boca de perfil del ‘hombre que habló de las salidas del Sol por el horizonte’ en el geoglifo de Chupacigarro) ni del año Sechín ni de la iconografía del año chavín (representado en la boca del Lanzón).

Podemos observar al denominado “degollador” (como comúnmente se le conoce) sosteniendo en sus manos una cabeza y una suerte de cuchillo en pose presuntamente similar al del hombre de la Estela Raimondi. A su lado el Sol con una línea que a mi modo de ver alude a los puntos extremos de salida por el horizonte terrestre con el ‘punto medio’ que denotaría el dominio y uso, aunque rústico e incipiente, del calendario solar de salidas del Sol por el horizonte terrestre.
Figura 2: Petroglifo de Shupcap, Yaután, Casma, Ancash, Perú. Nótese las cabezas sin cuerpo con el gorro de dos puntas casi similar al del ‘degollador’ Pallca. La boca de ambas cabezas sí tienen la forma característica (de modo similar pero más rústico) de las bocas de las cabezas de Caral, de Sechín, de Chavín (la boca ‘sonriente’ del Lanzón) e incluso de Mochica. Las orejas también se parecen a las figuras de diferentes épocas. Ambas figuritas serían la representación simbólica humana de los dos puntos extremos de salidas del Sol por el horizonte, es decir, una cabeza correspondiente al punto Nor-Este geográfico de salidas del Sol y la otra cabeza al punto Sur-Este geográfico de salidas del Sol relacionados a sus correspondientes eventos naturales característicos. Con un ‘rey’ me dirijo hacia la costa y con el otro me dirijo a la Selva buscando el calor benéfico del Sol. No son precisamente cabezas decapitadas tal y como se cree con las cabezas del templo Sechín Alto. Es probable que desde Caral e incluso desde mucho más antes hayan predominado las cabezas como representaciones simbólicas de la medición del tiempo en periodos cíclicos del Sol o anuales como lo conocemos. Tengamos en cuenta que en Caral, el geoglifo de Chupacigarro denota 3 cabellos gruesos y largos ondeantes que salen de su cabeza en alusión a los 3 puntos específicos de salidas del Sol por el horizonte terrestre. Estas 2 cabecitas (incluyendo al del ‘degollador’) no presentan los cabellos de las cabezas de barro  de Caral ni de Sechín. Esos detalles podrían indicarnos que dichos geoglifos si bien podrían ser considerados como contemporáneos a Caral o a Sechín o posterior a ellos, en términos de la evolución progresiva de las ideas y como reformulación de conceptos y de símbolos iconográficos nos sugieren que podrían ser anteriores a Caral o a Sechín, quizá ideas ya predominantes desde los periodos del nomadismo que servían empíricamente para orientar a los grupos de nómades en el Perú arcaico (o anterior a ellos). Dichas puntas podrían indicar también cierta relación con las plaquetas del caimán al igual que el degollador de la figura 3.

En términos de los individuos con racionalidad europea hispana u occidental de nuestro siglo, se podría aseverar a simple vista, respecto de estos petroglifos, desde sus propios puntos de vista que dicho ‘degollador’ lo que tiene en la cabeza son los ‘cuernos del Diablo’, es decir, los seguidores del demonio, de Lucifer, los enemigos del Cristo y del cristianismo (de los cristianos). Quien desconoce el carácter evolutivo de las ideas de los antiguos peruanos y de las funciones del “degollador” en diversas etapas de desarrollo humano en el antiguo Perú, al observar por ejemplo a simple vista la imagen de la figura 3 (degollador o decapitador Mochica) deduce a priori que se trata de alguna ‘divinidad’ (perversa o no) en relación a sus propias experiencias, conocimientos y prejuicios adquiridos. Otros podrían decir que los gorritos de los petroglifos de Shupcap (figura 2) y de Pallca (figura 1) son los gorritos trapezoidales de los Sechín pero aplastados por el centro y el que lo ha dibujado y perfilado es un personaje que desconoce dicho detalle imprevisto o que en todo caso este geoglifo bajo esa racionalidad fue elaborado en el periodo de la presencia española en el Perú (para justificar la evangelización y la extirpación de idolatrías por ejemplo). Dicho sea de paso, en dichos periodos pre-hispánicos o pre-Chavín en el Perú no teníamos animales con cuernos enemigos del hombre como para asociarlos a estos, excepto las orejas y cuernos de las tarucas o venados andinos de los que se alimentaban los antiguos peruanos (los nómades incluidos) y las antenas de determinados insectos. No hay vestigios iconográficos en todo el Perú que nos indique que ‘adoraban’ a estos animales en templos especiales o algo así, salvo las representaciones de cérvidos de las cavernas del Perú y en algunos huacos de moda representativa de los recursos de la naturaleza.

No es difícil imaginar que por intereses políticos y económicos (en términos de la disponibilidad de recursos) o de diversa índole afines al control y al poder sobre los demás, los guías o líderes constituidos desde los periodos del nomadismo (incluso desde el periodo de homínido) en la figura central del “degollador” hayan adoptado la figura de ‘determinadores’, de ‘controladores’ de los ciclos estacionales y posteriormente consolidándose en “representantes voceros” de las fuerzas de la naturaleza, específicamente de las fuerzas del Sol para determinar las actividades agrícolas y de diversa índole involucrando a todos los demás hombres.

Antes de constituirse los individuos en ‘seguidores metódicos del Sol’, el “degollador” solo era el guía, el líder más prominente y destacado de los grupos humanos que los organizaba en razón a sus conocimientos de la naturaleza y de sus fenómenos al azar o por asociación de eventos naturales, a su ferocidad y fuerza, el animal más experimentado, de gran astucia e inteligencia que garantizaba la sobrevivencia de la manada humana y posteriormente de las pequeñas bandas y los clanes (ello en función al crecimiento demográfico y a la especialización).

Quizá entre los hombres nómades del antiguo Perú pre-Sechín hayan habido individuos o grupos pequeños no móviles relativamente asentados en diversas áreas como suerte de primeros ‘colonizadores’ los que habrían dado una forma más detallada a las observaciones astronómicas y principalmente del Sol del que manejaban los líderes de manadas humanas nómades. Estos individuos posteriormente pasarían a constituirse en los ‘oradores’ (llámese si se quiere ‘oráculos’) de las  rústicas y todavía no definidas plazas públicas de primitivos asentamientos humanos las que ellos mismo estaban en capacidad de constituir (la plaza circular de Sechín Bajo de 3500 años a.c. del que se asevera más antiguo que Caral habría tenido dicha finalidad) en cualesquier lugar del territorio peruano. Es muy probable que las cavernas distribuidas por todo el territorio nacional hayan servido para estos fines desde hace más de 10000 años a.c. atrás, las que se convertirían en los primeros indicios de semi sedentarismo tanto en la Costa, en la Sierra como en la Selva peruana (más que simples dibujos artísticos, el arte rupestre de muchas cavernas en el Perú es más probable que hayan tenido una función asociada al de los guías y orientadores de manadas).

Algo a tener en cuenta comparativamente con la función de los geoglifos de Yaután es la interpretación de los ceques durante el incanato (más de 2000 años después de los petroglifos y del arte rupestre del antiguo Perú). “El sistema de ceques que es una descripción ideal del Cusco y sus alrededores repertoriado por los cronistas Cobo, Molina y Polo, quienes describen 328 lugares sagrados o huacas que tenían una significación particular en la historia de los Incas. Cada ceque era un santuario, un hito geográfico, un conjunto de espacios sagrados que estaban dispuestos en una línea imaginaria en forma de rayos, estas líneas totalizaban 41, partían y a la vez convergían en el centro del Cusco. El culto de cada ceque o huaca como su mantenimiento estaba asignado a determinados grupos sociales o ayllos, y a los linajes o panacas. Estos ceques servían también para efectuar observaciones astronómicas y para fijar casi de manera cartográfica, el sitio exacto donde se encontraban los puntos, los pozos, las vertientes o los ojos de agua utilizados en el sistema de irrigación. Los ceques representan un mapa en el cual se ubican las aguas y los terrenos que pertenecían a cada panaca y ayllu. El estudio pormenorizado de los ceques ha permitido descubrir los principios de la organización social incaica, tales como la tripartición, la cuatripartición y la decipartición, así como ha posibilitado el reconstruir el calendario inca de 13 meses, las ceremonias ligadas a ellas y los sacrificios respectivos. Los Incas, observaban en el mes de octubre la salida del Sol, su ascensión y su paso por el zenit; a partir de ello podían anunciar la estación de lluvias y el inicio de las celebraciones de sembríos. En las noches, igualmente observaban la constelación de las Pléyades, su desaparición en abril marcaba el inicio de la estación seca; su reaparición en los primeros días de junio marcaba la fiesta de las cosechas y también el inicio del calendario inca” (Zuidema 1989, Sherbondy 1986, mencionado por  Olinda Celestino Investigadora del CNRS en el Laboratoire d'Anthropologie Sociale. París. Gazeta de Antropología, tomado de http://hdl.handle.net/10481/13567).

El hallazgo en Sechín Bajo de una plaza circular (según análisis realizados se ha determinado en 5500 años a.p.) de una probable antigüedad mayor que la de Caral (más de 500 años más antiguo que Caral) nos indica que las observaciones de seguimiento de los movimientos ‘ondulantes’ o ‘bamboleantes’ del Sol por el horizonte terrestre ya se venían haciendo como resultado del semisedentarismo o del incipiente sedentarismo en el antiguo Perú, es decir, basándonos en las clasificaciones actuales, correspondería al periodo arcaico temprano (10000 años a.p. hacia adelante). Sechín Bajo corresponde al periodo arcaico tardío.

En la vida humana en las cuevas o en las cavernas (en todo el territorio peruano tales como las del hombre de Lauricocha, Toquepala, Piquimachay, Guitarrero, entre otros) nos podría llevar a suponer que en estos periodos ya habría surgido empíricamente el seguimiento de las salidas del Sol por el horizonte. Dicho sea de paso, se habría dado la consolidación y acomodamiento del “degollador” como líder de los que algunos historiadores denominan como bandas o primeros grupos humanos, al que denomino como líderes de las manadas de los primeros animales con características y hábitos humanos que llegaron al Perú (no hay restos humanos que indiquen que aquí haya evolucionado alguna clase de homínido como los que se han encontrado en el África).

De dichos líderes, ‘cabezas guías’ o “degolladores” pocos rastros o evidencias hay más que solo los que nos dan evidencia los que corresponden presuntamente a Sechín por los grabados en piedra, el de Caral por el geoglifo de Chupacigarro y figuras similares en mates o calabazas. No existe en ellos rastros de divinidad alguna (en los términos de cualesquier concepto del Dios por más simple, salvaje y rudimentario que éste sea) en razón al papel sangriento pero necesario que tenían acorde con la forma de vida casi bestial y competitiva propia de las manadas de animales de la naturaleza o del entorno. Los presuntos sacrificios de niños (como en la cueva de Lauricocha 10000 a.c.), enterramientos con el evidente interés por conservar los cuerpos nos dan un indicador de que el pensamiento del hombre estaba tomando sus primeras formas humanas en el buen sentido de la palabra diferenciándolos del de los demás animales con los que convivía y competía (los mismos que como animales ‘irracionales’ tienen también su propia organización y sus líderes de manadas como lo evidencian investigaciones recientes, dicho sea de paso aunque suene descabellado, la de los chimpancés es casi idéntica a la conducta de los hombres motivo por el que se pidió recientemente en los EEUU que se les declarase como ‘personas’) para sobrevivir.

En relación al sedentarismo y a la complejidad social de las relaciones humanas derivado del incremento poblacional de los grupos, el surgimiento de la especialización o funciones específicas dentro de dichos grupos sociales cada vez más grandes, determinaría la pérdida progresiva de la importancia del ‘degollador’ el que pasaría a segundo plano ajeno a las innovaciones conceptuales de índole social y espiritual de beneficio de los demás miembros del grupo. En el periodo arcaico tardío de Caral y Sechín se habría dado forma inicial y rústica pero efectista a la idea de “los hijos del Sol” en las clases privilegiadas o dirigenciales que se configuraron en épocas posteriores tanto en Chavín como en los Incas. Es decir, el ‘degollador’ no era el personaje central de dichas culturas sino un personaje necesario y coyuntural durante periodos de crisis y de conflictos tanto internos como externos y para garantizar el ordenamiento social vigente y del sistema construido. Es difícil asumir que este individuo haya contribuido a crear la idea, el concepto social del Dios Sol y mucho menos contribuido a su reformulación conceptual a través de la complejización social y filosófica de un Dios creador dador de la vida, del pensamiento (emocional y conceptual) y de todas las cosas circundantes.

Aquí quería colocar la foto del presunto “degollador” del templo Sechín Alto pero no lo encontré en internet cogiendo con su mano una cabeza decapitada con su cuchillo que al parecer no la hay y que solo se ha presumido en base a las presuntas cabezas de humanos “degollados” a sus alrededores. Solo conseguí el de la cultura Mochica y de Paracas que es muchísimo posterior a Sechín y a Chavín.
Figura 3: Decapitador o degollador Mochica con la sola condición de ‘matarife’ al servicio del templo, la aristocracia y la organización social moche. Su relación directa con el poder político y religioso de su época está denotado por las plaquetas de caimán y los dientes de felino. La disposición de las plaquetas a ambos lados de la cabeza (figura posterior a Chavín) es análogo a la del degollador del petroglifo de Pallca (anterior o contemporáneo a Chavín).

El “degollador” siempre ha sido la parte visible de los grupos humanos, aquel utilizado para amedrentar o simbolizar como guía político y militar, como presunto ‘guía espiritual’ ante los demás o principalmente como muestra de liderazgo, organización y control. La Estela Raimondi de Chavín tuvo presuntamente dicha similar función pública.
Figura 4: Cerámica Paracas. El degollador y su relación con el poder central denotado también por el cuerpo espinudo (plaquetas) del ‘caimán’. Otro matarife política y socialmente aceptado de la época.

En la Estela Raimondi Chavín anteriores a los Mochica, el cuchillo en la mano derecha y la cabeza degollada en la mano izquierda no figuran en representación alguna dado que se refieren a personajes, ocupaciones específicas y significados diferentes. Contrario al decapitador, el hombre de la Estela Raimondi posee dos ‘varas’ o puntas de lanza indicando menos rastros de bestialidad (pese a la expresión de los dientes caninos de la boca que tienen otro significado) bien definida los que solo se han trasladado a aspectos expresivos simbólicos como los dientes y garras; un vuelco conceptual que bien podría haberse iniciado en tiempos de Caral como lo indican los dos muros de piedra paralelas al lado del geoglifo de Chupacigarro.
Figura 5: Fragmento de calabaza (pre cerámico) hallado en Caral. Al extremo izquierdo de dicha figura de hombre felino hay como escalones presentes en las plazas circulares, es decir, el significado del hombre que habla de las salidas del Sol todos los años y/o en meses específicos en las plazas frente a los templos o cuartos de observaciones astronómicas.
Figura 6: Tomado de una revista nacional. Representación felínica hallado en Caral en un fragmento de mate de calabaza. Nótese el presunto “diente” medio de la boca del ‘gatito’ que se halla también en representaciones de Chavín. El gorro de forma no definidamente trapezoidal como en Sechín sino casi triangular. Es la representación de un hombre que se encarga del seguimiento de las salidas del Sol por el horizonte terrestre y de las observaciones astronómicas en los templos o escuelas de enseñanza en Caral y que habla de ello. Sus orejas son las de los típicos felinos peruanos. 2 pares de dientes caninos a cada lado de los ‘dientes’ medios. Primigenio ‘seguidor del Sol’. Similar al de los ‘guerreros’ de Sechín Bajo representados en los muros del templo. El seguimiento de la constelación del jaguar está indicado por los dientes caninos y las orejas. No hay en esa época fundamentos conceptuales ni simbólicos suficientes como para considerarlo una ‘deidad’ pero que muestra la evolución de ideas básicas que se difundirían por todo el territorio nacional y las que se reformularían a través de los siglos.

Solo el Lanzón monolítico de Chavín (el Dios Hombre-Sol) no tiene los rudimentos característicos y asociados al “degollador” (las manos están libres o sin accesorios en aparente ‘señal de saludo’) dándonos la idea que el Dios Sol (específicamente ya el Dios Hombre-Sol) no tenía funciones de castigo, de sanción ni de manoseos de ninguna índole más que solo el de representar al Sol como dador de vida y soporte del mundo cognoscible (las cabecitas de felinos, cabellos de serpientes, las garras de caimán, los dientes de felino, los aretes, solo son rudimentos asociados a las representaciones simbólicas de la medición del tiempo a través de los movimientos del Sol, de las estrellas, de la Tierra, de la luna y de algunos planetas).

En la portada del Sol, el “degollador ancestral” propio de las manadas humanas, digamos que aquí ha alcanzado el máximo nivel de refinamiento escultórico y conceptual filosófico ya sin rastros de bestialidad característicos acorde con civilizaciones sociales más complejas, evolucionadas y organizadas. Los Nazca, Paracas, Mochicas y los Chimú tenían también su propio Dios Hombre-Sol característico que a pesar de ser diferentes hombres y racionalidades regionales coincidían en la misma idea básica del Dios Hombre-Sol ajenos al de la función del ‘degollador’.

De acuerdo a sociedades más complejas, el “degollador” como actividad sanguinaria y homicida directriz solo habíase trasladado a funciones meramente sociales rústicas, rituales costumbristas y ajenos a la evolución del pensamiento filosófico religioso perdiendo su valor ancestral derivando o degenerando en casos como los del Pishtaco saca grasa (por motivaciones económicas diversas, político politiqueros o de los mataporgusto en la actualidad).

Luego vendría la sustitución y superposición filosófico religioso del Dios Hombre de los cristianos (el ‘taita’ o ‘señor’ de los europeos) con la invasión y conquista española al Perú por la de los Dioses Hombre-Sol regionales de los antiguos peruanos, Dios Hombre cristiano, el mismo que evolucionó y se creó por el desarrollo evolutivo del pensamiento humano de un modo análogo en el viejo continente. Caso contrario, bajo el mismo criterio, habría emergido en estos lares un Dios propio similar al de los musulmanes, al de los cristianos, al de los judíos o al de los asiáticos.

No niego que (incluso más anterior) en Caral, Sechín o en Chavín haya existido la función del ‘degollador’ pero no estaba asociado directamente al trabajo específico de los promotores de la política y las prácticas rituales y religiosas incipientes de estas culturas, es sí más probable que, ajeno desde siempre a cualesquier expresión de divinidad, el ‘decapitador’ o ‘degollador’ haya tenido el poder absoluto en los tiempos del nomadismo y sobrevivido como poder central y directriz solo hasta inicios del semisedentarismo en el antiguo Perú.

Ideal hubiera sido analizar toda la vertiente del corredor Sur-Este desde el Centro del país en relación a la procedencia del bloguero. Creo que estudios sobre ello hay y no hay disponibles en internet. Estudios sobre estos temas los hay pero no comprendemos cómo es que hasta en los libros oficiales todavía se habla absurdamente de politeísmo en el antiguo Perú, de ‘decapitadores’ de naturaleza divina al ser presentados como ‘dioses’ o ‘deidades’ y cosas por el estilo que distorsionan la verdad y la historia, es decir, quizá mentiras bien estudiadas y formuladas que lamentablemente se enseñan en las escuelas y colegios del país de los que nos quejamos de la baja calidad de la educación en el Perú.

En conclusión, el degollador a través de la historia del antiguo Perú nunca ha tenido significado de divinidad alguna aunque ha contribuido a dicha definición y otorgándole soporte tan igual como sucede en la actualidad con las fuerzas armadas de cualesquier país que le dan soporte militar a las ideas religiosas y filosóficas de muchas tendencias.

BIBLIOGRAFÍA:
- Primer encuentro peruano de arte rupestre EPAR-1,  2004, y Taller de teoría, metodología e investigación. Mónica Suárez Ubilluz. UNFV.
- Fotos e ilustraciones de internet.
- Wikipedia.
- Transformaciones religiosas en los andes peruanos. Olinda Celestino Investigadora del CNRS en el Laboratoire d'Anthropologie Sociale. París. Gazeta de Antropología.

lunes, 24 de febrero de 2014

(PARTE III) DESDE LAS MANADAS DE HOMÍNIDOS DENOMINADOS HOMBRES (HORDAS) EN EL PERÚ: ¿Y CUÁNDO APARECIÓ O SE CREÓ LA IDEA DEL DIOS EN EL ANTIGUO PERÚ?



PARTE III:
DESDE LAS MANADAS DE HOMÍNIDOS DENOMINADOS HOMBRES (HORDAS) EN EL PERÚ: ¿Y CUÁNDO APARECIÓ O SE CREÓ LA IDEA DEL DIOS EN EL ANTIGUO PERÚ?

RELACIÓN DE ANTIGÜEDAD DE LAS CULTURAS MENCIONADAS EN ESTE ARTÍCULO:
Sechín Bajo (3500 años a.c. se dice en relación al hallazgo de su plaza circular)
Caral (3000 a 1800 años a.c.)
Sechín Alto (2400 a 1500 años a.c.)
Chavín (1500 a 500 años a.c.)
Paracas (700 años a.c. a 200 años d.c.)
Mochica (200 años a.c. a 700 años d.c. o después del Cristo o d.n.e. después de la nueva era)
Nazca (100 años a.c. a 700-900 años d.c.)
Tiahuanaco (1500 a.c. a 1200 años d.c., desarrollado en Bolivia, de 1500 a.c. al 45 d.c. solo es una vida aldeana que no muestra vestigios de arquitectura religiosa o monumental, de 45 d.c. al 700 d.c. se convierte en una gran urbe ceremonial y del 700 d.c. al 1200 d.c. donde entra en contacto con Wari en Perú para luego desaparecer).
La Aguada (600 a 900  años d.c., desarrollado en Argentina)
Inca (1100 a 1532 años d.c.)

Por los registros históricos en el Perú de los diversos periodos de evolución principalmente social de las primeras organizaciones humanas, se considera como primer periodo admitido como aceptado y válido al periodo lítico en razón a la presencia de evidencias de restos humanos, de piedras, de pinturas rupestres, presencia de fogones de los que se ha datado desde los 13000 años antes del cristo en el país.

De las manadas de homínidos recolectores cazadores que llegaron al Perú solo se puede especular en razón a que no conocieron el fuego, no utilizaron herramientas de piedra, ni tejían vestidos. Solo los vestigios de piedra del periodo lítico en el Perú nos dicen que en ese momento comenzaron a utilizar herramientas de piedra labrada o fabricada con fines de facilitarles el aprovechamiento de los recursos de la naturaleza, es decir, que en determinado momento aprendieron a trabajar la piedra, conocimiento que fue ampliamente distribuido por todo el territorio peruano (para no ir más allá). 

Este periodo lítico es posterior a un periodo no lítico más largo de aprovechamiento natural donde no necesariamente se conocía del fuego como recurso manipulable, se utilizaban restos de animales como insumos para el vestido y la protección contra el frío, el palo y la piedra simple sin transformarlas para la defensa y la caza de los otros animales como ellos con los que andaba en competencia por la supervivencia de los que bajo ningún razonamiento válido se podría verlos como “dioses” sino más que solo como animales más fuertes, feroces y temibles con mejores ventajas competitivas en razón a su configuración física y tamaño, habilidades para la caza, caso del jaguar, el puma y otros félidos como el tigre dientes de sable, a los que muy bien les cae la denominación de “come hombres” en las condiciones de vida y del desarrollo del pensamiento del hombre de los periodos de las manadas, pero que sin embargo, pese a su superioridad en fuerza y destrezas también podían ser cazados, capturados, matados y por qué no, comidos.

Fueron periodos de ausencia total del razonamiento religioso, la ausencia total de la idea del Dios o de los dioses, el que desde mi punto de vista se fue creando en el Perú en razón a un razonamiento de carácter exclusivamente naturalista, es decir, considerar al Sol como la razón fundamental de su existencia, y esto básicamente (sino antes) desde los periodos posteriores al de los hombres de las cavernas en todo el territorio peruano, es decir, basándonos en la clasificación moderna de la historia del Perú, durante el periodo arcaico intermedio (pertenecen al periodo del arcaico inicial o temprano los hombres de Lauricocha, Toquepala, Piquimachay entre otros).

Toda manada de hombres, en razón a su número, debía exhibir a un líder o a un pequeño grupo de líderes principales con las habilidades y destrezas suficientes para garantizar la sobrevivencia y reproducción de dicha especie y de la manada tal y como lo hacen los demás animales, alguien con las habilidades y la ferocidad suficiente para mantener viva y reproduciéndose a la manada de hombres.

Cierto, es lamentable podríamos decirlo así (en relación a los restos de primates humanos hallados en el África) que en nuestro país o en América no se hayan encontrado restos de los hombres que evidencien su presencia mucho antes del periodo lítico o de las cuevas o cavernas en todo el territorio peruano, lo que ha llevado a refutar a muchos investigadores el planteamiento formulado por Richard Mc Neish respecto de la presencia del hombre de las cuevas de Paccaicasa en Ayacucho en base a restos de coprolitos y piedras simples que parecen herramientas con una antigüedad fechada radio carbónicamente desde hace más de 18000 años antes del Cristo pero sin la presencia de restos humanos (solo están confirmados los restos humanos hallados allí mismo desde hace 13000 a.c. como los más antiguos del Perú). Las evidencias de pellejos, palos y piedras simples, de los periodos de las manadas simplemente no constan dado que se descomponen y dichos hombres no sabían enterrar a sus muertos sino que en razón de ello tenían que deshacerse de los mismos dados el foco infeccioso que significaban.

Más lamentable aún en razón a la organización de las manadas ajenas todavía al desarrollo de creencias, supersticiones e ideas asociadas propia o específicamente al desarrollo de un pensamiento más complejo y elaborado que está en relación directa al desarrollo de conceptos y definiciones de los objetos de la naturaleza y de sus eventos o fenómenos, así como asociado a periodos de estabilidad emocional localizada geográficamente tales como el hecho de vivir focalizadamente y ‘protegido’ en una cueva o caverna.

Si bien las ideas que muchos investigadores la catalogan de “religiosa” en el Perú antiguo (le dicen pre Inca, yo le diría pre Sechín y ni siquiera pre Chavín) se definieron con más claridad durante el período arcaico tardío, asumo que dichas ideas se desarrollaron desde más temprano, es decir, desde el periodo de las cavernas en el arcaico temprano.

Es bien sabido ya que Chavín no fue la cultura matriz en el Perú (formulada por Julio C. Tello en razón a que todas las ideas y eventos naturales y sociales evolucionan), que todas las manifestaciones logradas en Chavín solo fueron una extensión mejorada de las ideas logradas (principalmente las astronómicas o “religiosas”) en Sechín, específicamente aquella que deriva de Sechín Bajo donde se han hallado vestigios de una plaza circular con escaleras hecha con adobes y piedras rectangulares con una antigüedad de 3500 años antes del Cristo, es decir, más antiguo que Caral (la que a su vez es más antigua que Chavín).
Figura 1: Plaza circular en Sechín Bajo (5500 años antes del presente), tomado de internet. Fuch dice que era para las reuniones sociales de la gente. Ante la ausencia probable de templos para las observaciones astronómicas metódicas y precisas para la medición del tiempo, no se descarta que haya sido el lugar propicio para exponer los conocimientos de observaciones astronómicas adquiridas de forma libre (ante la ausencia de templos, aunque dicha plaza circular bien pudiera ser el antecedente arquitectónico de los templos o escuelas de enseñanza y de observación astronómica que se construirían por otros lugares del antiguo Perú). Dado la presencia de escalones en dicha plaza circular, los mismos que se representan en los báculos de forma de ‘pico de cóndor’ (ancestralmente a ellos, propios del nomadismo, podríamos decir “el loro hablador que vuela por las estrellas”, el mismo que se observa en la Figura 7) escalonado, nos indican que petroglifos similares guardan relación con los ‘sacerdotes’ ‘guerreros’ representados en las piedras del templo de Sechín Alto. Tomado de http://noticias.universia.edu.pe/en-portada/noticia/2008/02/25/736073/descubren-edificacion-mas-antigua-peru-5-500-anos.html

El templo viejo de Chavín (donde está el Lanzón monolítico), en términos de su formulación y construcción arquitectónica, es una remodelación del anterior templo de Sechín Alto dado que en Sechín se seguía ya a la constelación del jaguar el que figura en ambos lados de la entrada del templo de Sechín y que el caimán del Obelisco de Tello (el que cuenta la historia y la concepción del mundo Chavín) fue presuntamente ya concebido también en Sechín (véase la figura 2) y dicha idea probablemente haya sido difundida mucho más antes que Sechín como medio de entender y conceptualizar el movimiento de los astros en el espacio.
De Sechín esta foto me ha intrigado:
Figura 2: Tomado de internet.
Figura 3: Detalle mostrado de hallazgos en Sechín. Mostrado en la figura 2.

Si distinguimos en la figura 3, vemos al caimán como símbolo para expresar la idea o ‘concepto’ de un evento o fenómeno (idea de movimiento colosal) en términos del pensamiento en Sechín. Dicho caimán también lo vemos posteriormente en el Obelisco Tello de Chavín y pretende explicar comparativamente que nuestro mundo terrestre es como “un gran caimán que ‘nada’ y flota por el ‘agua celestial’”; idea que denota lo restringido que era el desarrollo del pensamiento (procesos mentales) en términos del manejo de conceptos más elaborados (como los de hoy en día, en lo que denomino como pensamiento bioquímico-conceptual, “racional”), un pensamiento (que denomino como pensamiento bioquímico-emocional, “irracional”) asociado al pensamiento característico de los demás animales principalmente en base a la asociación de imágenes (incluyendo olores, sonidos).
Figura 4: Templo Sechín en vista computarizada. Tomado de internet. El jaguar en Sechín está a ambos lados de la entrada los que se asocian del mismo modo posteriormente con los dos jaguares principales de Chavín que derivaron posteriormente en la representación de los 4 jaguares. El pez probablemente haya estado relacionado al seguimiento de la Luna y la representación humana intenta simbolizar al hombre que vierte sus ideas o conocimientos y sea probablemente la representación del conceptualizador, fundador y ejecutor de dicho templo o escuela de observaciones astronómicas y de enseñanza (que por la disposición de los ojos nos indique como personaje fenecido y que ‘ya no mira más’ y la boca cerrada como del que ‘ya no habla más’), que por la disposición de las manos se asemeja a la posición de las manos del Lanzón Monolítico de Chavín que señala con la mano derecha hacia arriba el movimiento de acercamiento de la Tierra al Sol (hacia el solsticio de verano) y la otra hacia abajo el movimiento de alejamiento de la Tierra respecto del Sol (hacia el solsticio de invierno). Dicho hombre sea probablemente el líder fundador (o uno de otros) del templo principal de 3 cuartos o habitáculos en Sechín asociados a las 3 posiciones principales de seguimiento de las salidas del Sol por el horizonte terrestre al amanecer durante todo un ciclo anual. El presunto ‘cabello’ que sale de su cabeza se mueve hacia arriba como se mueven las semillas que germinan desde dentro de la tierra para una vez fuera recibir la radiación solar para crecer y reproducirse. De modo análogo, el Lanzón Monolítico Chavín tiene sobre su cabeza una suerte de ‘tubo’ o delgado ‘canal’ por el que bien se podría asumir que recibe la luz, el calor, la inspiración, los ‘mensajes’ del Sol, el medio por el cual el hombre intenta ‘beber’, ‘nutrirse’, ‘alimentarse’ ‘apropiarse’ del Sol de modo análogo a como lo hacen las plantas en el entorno natural, el nexo que lo liga con el Sol (los Incas en el Intihuatana, según algunos refieren, que servía para ‘amarrar’, ‘atar’ al o el Sol a la Tierra, una afirmación más de carácter geocentrista que heliocéntrica en abierta contradicción con los conocimientos astronómicos de los Incas y de sus antepasados cognitivos culturales como en Chavín de hace más de mil años atrás).
Figura 5: Lanzón monolítico Chavín, el Dios Sol hecho Hombre.

Dicha figura humana (figura 4) Sechín, representado de cabeza no es precisamente la de un hombre ‘desangrándose’ como se afirma o al que se le ha vaciado todo el contenido cerebral (porque en fin dizque eran ‘sacrificios’ humanos). Tal idea Sechín de la inversión de la vida (el ‘viaje hacia el otro mundo’, como desviación conceptual primitiva en el común de las gentes del ‘otro lado’ del planeta Tierra o de nuestro mundo donde ‘también hay vida’). Ese concepto lo podemos ver en los mantos Paracas donde de entre todos los ‘seres alados’ hay uno que no guarda correlación en la secuencia con todos los demás como lo analizo en otro artículo.
Figura 6: La figura del ‘ser volador’ representada en el manto funerario Paracas de la penúltima columna de la derecha, la que se halla dentro del rectángulo (no en el borde) en la parte superior con cuchillo blanco y chompa verde oscura no guarda correspondencia en la secuencia o sucesión del sentido de vuelo de los demás ‘seres alados’.

Dicho personaje Sechín (de iniciador metodológico de seguimiento del Sol a caudillo) haya progresivamente cambiado en la memoria colectiva de los pobladores de Sechín y de sus áreas de influencia, y de acuerdo a innovaciones conceptuales progresivas haya devenido en una suerte de mimetismo con el Dios Sol, astro que desde los inicios de Sechín probablemente haya adquirido dicha condición conceptual (Dios cuasi humanizado) como centro de todas las cosas incluso de la vida para luego difundirse por todo el territorio peruano incluyendo las áreas de influencia en otros países.

A su vez, las ideas astronómicas (que son consideradas la base del desarrollo del pensamiento ‘religioso’ en el antiguo Perú) que se desarrollaron en Sechín también fueron la extensión de un logro humano que es anterior a ellos, vale decir, aunque sin las evidencias físicas que demuestren mi afirmación sino que dado en base a la evolución del pensamiento humano y el desarrollo de conceptos para un pensamiento cada vez más complejo, los primeros esbozos del seguimiento de las salidas del Sol y de las constelaciones de las estrellas se dieron probablemente desde los periodos de los hombres de las cavernas pese a que por análisis de las evidencias de arte rupestre  en todo el territorio nacional asociados a la simbología característica ligada a las observaciones astronómicas, según los investigadores (sin un fundamento similar al de la datación del radio carbono y forzados por el Consenso de Clovis), ninguno corresponde (hasta donde se) a periodos de más de 2000 años a.c. de antigüedad y que solo las pinturas de escenas de cacería de algunas cuevas se corresponden con los del arcaico temprano (alrededor de 10000 años a.c. para adelante), algo que no es tan relevante si consideramos que las ideas astronómicas en relación a ‘ritos’ o repetición de eventos sociales de organización (catalogados de ‘religiosos’ según la concepción actual para aquellos tiempos) han sufrido una evolución que las evidencias de arte rupestre en el país también manifiestan.

Por ejemplo, el dibujo rupestre de Quillarumi en Huánuco, nos muestra la idea del observador de las estrellas representado como “el ave loro que habla o el cóndor que vuela alto” y los 16 círculos con puntos en el centro se corresponden (si aceptamos la datación propuesta que se corresponde casi con la etapa Kotosh mito) con los 16 meses que se manejaba en el calendario astronómico Chavín.
Figura 7: (Foto tomada por Barrantes en 1959) Arte rupestre de Quillarumi cercana a Kotosh. Tomado de Internet. Hoy destrozada por los visitantes y sin protección por parte del INC y entidades gubernamentales respectivas.

El “pico de loro” del dibujo anterior es similar al del ‘pico’ de la vara Sechín pero que más parece ‘pico de cóndor’ en representación simbólica del ‘hombre que habla’ en alguna plaza rústica circular o en la plaza con escalinatas.
Figura 8: ‘Guerrero’ Sechín entre otros que se hallan a ambos lados del pórtico de la entrada al templo Sechín y en apariencia enfrentados entre sí dado que quiere significar algo similar a lo que denotan los ‘seres alados’ del pórtico de las falcónidas en Chavín (7 seres alados mirando o ‘desplazándose’ en dirección de Norte a Sur al punto medio o central y 7 de Sur a Norte) pero en relación al registro de las salidas del Sol por el horizonte terrestre en los 3 puntos básicos Nor-Este, Medio o Este y Sur-Este durante el año Sechín (siguiendo la misma o similar disposición, los tres cuadraditos están representando a los 3 cuartos cuadrangulares del templo Sechín como se observa en la figura 4). Los meses Sechín habrían estado simbolizados por estos hombres los mismos que posteriormente en la plaza circular de Chavín frente al templo antiguo figurarían seres representados sobre lajas de piedra similares a estos pero no en los mismos términos conceptuales iniciales de Sechín.

Como en Chavín, estos ‘picos de aves’ se observan en el templo de las falcónidas (los o las que observan la Luna y determinan el año en base al seguimiento lunar en relación a la constelación del jaguar hembra) de modo análogo que en Tiahuanaco (en diferentes épocas) como muestra la ilustración siguiente.
Figura 9: ‘seres alados’. Tomado de internet.
Es decir, que el seguimiento de las salidas del Sol por el horizonte durante un periodo ‘cíclico’ o repetitivo, estaban ya registradas durante periodos anteriores a Sechín y que ellos cogieron y adoptaron como medio para organizarse socialmente. Si los primeros peruanos se dedicaron a la agricultura en el arcaico inferior fue implementada porque tenían ya el conocimiento astronómico de seguimiento del Sol para llevarlo a cabo (digamos rudimentario empírico y sin templos).

Si observamos la pintura rupestre de Shupcap (Ancash) de la figura 10, del que no hay una datación precisa y confiable de su elaboración, podemos ver solo un sombrero de 2 puntas, es decir, un indicador del registro de la salida del Sol por el Nor-Este y la otra por el Sur-Este por el horizonte en los cerros (podrían indicarnos también los dos puntos medios Este de ‘ida’ y de ‘retorno’ de salidas del Sol por el horizonte terrestre), es decir, son símbolos elaborados en razón a la representación del tiempo en dos periodos o fases bien definidos de un ciclo anual repetitivo. En cambio en las gorras trapezoidales sin puntas de las representaciones Sechín vemos 3 cuadraditos dentro.
Figura 10: Geoglifos de Shupcap, Casma, en Ancash. Conocidos como los dos reyes. Nótese ya la característica boca que se observan también en las cabezas de Sechín, en el Lanzón monolítico de Chavín inclusive y que denotan al ‘hombre que habla de las salidas del Sol” por los dos extremos, uno por el Nor-Este y el otro por el Sur-Este por el horizonte terrestre. Dos cabezas correspondientes a dos medios ciclos anuales o medios años. No hay muchas diferencias como para suponer un rey y una reina. Nótense las franjas a cada lado de los ojos de manera transversal similar al que denotan los ‘guerreros’ Sechín que nos podrían sugerir dos ojos (2 periodos) por cada medio año o por cada rey. ‘Dos reyes’ equivaldría a hablar de ‘dos hombres’ distintos para cada fecha.

Figura 11: Hombre símbolo representativo probablemente de un mes del año Sechín y de gran autoridad en razón al báculo del ‘pico de cóndor’ o de quien ‘habla del Sol y de las constelaciones de estrellas’, esto último que se observa en la representación simbólica en la parte inferior del báculo. Las 2 rayas debajo del ‘pico’ escalonado del báculo se parecen al de las rayas pares que figuran en los dientes del caimán macho y hembra. Estas dos rayas nos señalan su relación con los 2 escalones que se corresponden con las de las plazas circulares de la época (véase la figura 12 de la plaza circular Caral por ejemplo como podría ser el de Chavín).
Figura 12: Plaza circular de Caral al pie del templo con dos accesos en escalinatas la que está orientada hacia el punto extremo Nor-Este del horizonte por donde sale el Sol (junio). La foto muestra el momento del atardecer u ocultamiento del Sol.

Los cabellos que emergen onduladamente del ‘guerrero’ Sechín (el de la figura 8 no tiene estos cabellos, que al parecer emergen de cada uno de los tres ‘cuadraditos’ del gorro, lo que nos indica que no pertenece directamente al templo pero que está a su servicio por el gorro que lleva) se transformarían posteriormente en los cabellos serpientes de Chavín lo que se ve específicamente en el Lanzón Monolítico y en la Estela Raimondi. Ello expresa una innovación conceptual posterior de la idea del tiempo y de los rayos solares. Algo a tener en cuenta es que los días de registro solar en Chavín se simbolizaban con cabellos con cabezas de serpientes mientras que los de los días lunares se representaban con cabellos cuerpos serpenteantes pero sin cabezas de serpiente. Una posición de los cabellos Sechín similar al de la aparente ‘gruesa cabellera’ del hombre que está representado (de cabeza, ojos cerrados y las manos en direcciones opuestas) en barro sobre la pared del templo Sechín. Una alusión simbólica de lo que sale de la cabeza al igual que las ideas.
Figura 13: Rostro del Lanzón monolítico de Chavín.
Figura 14: Rostro entre humano y felínico (de ‘4 orejas’) sobre el que se superpone en apariencia la cabeza del caimán, visto de pie la Estela Raimondi. 8 cabecitas de serpiente a cada lado (16 en total) que en apariencia nacen como cabellos de la cabeza del caimán y del hombre felínico (‘sacerdote’) y todas ‘muerden’ o se hallan ‘conectados’ a las dos varas o ‘nutriéndose’ de los báculos en apariencia de cáctuces alucinógenos de San Pedro, báculos como señal del poder sobre todas las cosas.

Dicho sea de paso, recordemos que el Lanzón con la mano derecha alzada hacia arriba indica la proximidad de la Tierra al Sol y su relación con la salida del Sol por el extremo Sur-Este del horizonte terrestre mientras que la mano izquierda hacia abajo indica el alejamiento respecto del Sol y su relación con el extremo Nor-Este geográfico de salida del Sol, mientras que su perfil (dado la forma de cuchillo del Lanzón) está orientado al Este.
Figura 15: El Sol al salir por el Este del horizonte ingresaba por este pasadizo en dos ocasiones. Una en las salidas del Sol por el horizonte de ‘ida’ del NE al SE y la otra de ‘retorno’ del SE al NO para llegar a completar la vuelta o un año y así volver a repetir el ciclo.

La presencia del Lanzón monolítico señala nítidamente la idea de que el Sol como ‘Dios’ (único y ancestral) se ha ‘transfigurado’ en hombre sobre la Tierra lo que denota una necesidad de poder total y absoluto en quienes filosóficamente ya instrumentan las ideas y los conceptos para el control de sus sociedades y los beneficios que se derivan de ello. Idea que muy probablemente se haya concebido ya en Sechín y similares y haya sido el motivo de su decadencia tal y como sucedió en Caral.

Dicho sombrero (3 cuadraditos correspondientes también con la arquitectura del templo Sechín de la figura 4) en una época posterior, en los Paracas, denotaría la representación del Dios Sol hecho hombre, es decir, los 3 cuadraditos de Sechín ya han sufrido un cambio simbólico y están representados por los dos ojos y la boca del Dios Sol.
Figura 16: Véase la forma de cuerpo de aparente serpiente espinada lo que en Chavín se representaba como un cuerpo grueso doble de plaquetas puntiagudas del ‘caimán volador’ (véase la figura 17). Dicho cuerpo alargado con plaquetas puntiagudas o ‘espinas’ son el símbolo de la colosal fuerza física (en el caso chavín del Obelisco de Tello, significaba la poderosa fuerza que ejercía el Sol) para ‘sostener’ a nuestro mundo terrestre orbitando o ‘nadando’ por el ‘agua celestial’ como expresión del concepto del movimiento por el espacio a una escala colosal y sobrehumana. Expresión simbólica del poder sobre el que se rigen todas las demás cosas (incluyendo las actividades inherentes a la vida del hombre).
Figura 17: Nótese el cuerpo o la columna aserrada del ‘caimán’ alrededor del cual se suceden representaciones de actividades humanas diversas de modo cíclico en el sentido indicado por los dientes en forma de caninos en relación a las 4 posiciones de la constelación de los 7 pocitos por cada ciclo anual. El caimán hembra también denota similar configuración.

A mi parecer, en Sechín incipiente (Sechín Bajo, antes de Caral) todavía no hay un empoderamiento humano manifiesto del Sol como ente creador y rector de la vida y de la naturaleza (es decir, la idea de un Dios hombre más definido ni siquiera de un Dios Hombre-Sol) y que es en Chavín donde se incorporan las modificaciones conceptuales que probablemente como contradicciones conceptuales filosóficas a la época dieron por terminado a Sechín (al igual como sucedería posteriormente con Chavín al ponerse el hombre a la altura del Dios Sol o por sobre éste tal y como se pone de manifiesto en la Estela Raimondi vista al revés dado que sugiere eso). Un factor social y político el que también ha influido y seguirá influyendo directamente en la racionalidad ‘religiosa’ filosófica de cualesquier época (incluyendo el tiempo actual) es la justificación de la acumulación de bienes, de capital y de mano de obra para la generación de riquezas (a ellas están ligadas las consideraciones o prejuicios de raza y de clase social).

En el grabado del ‘guerrero’ Sechín de la figura 11, se puede ver que sostiene un ‘báculo’ como signo de mando del que en el extremo inferior hay un cuadrado con bordes redondeados que le da apariencia circular con 4 lados manifiestos (el ‘guerrero’ de la figura 8 no lo tiene) que sería el antecedente simbólico más antiguo de la chacana Inca, la misma que figura en la iconografía Chavín en el Obelisco de Tello delante de la pata delantera del caimán macho de la figura 17.
Figura 18: Tomado de Internet. Diferentes símbolos de chacanas en diferentes culturas.

Símbolos diferentes pero que sirven para expresar evolutiva y artísticamente (en el pensamiento de quienes las elaboraron) el mismo evento de observación astronómico, es decir, las posiciones de las 4 constelaciones en el transcurso del año con respecto al Sol y a la Tierra.

En la cultura la Aguada en argentina cabe mencionar (a pesar de corresponder a siglos posteriores, 200 d.c. a 1000 d.c.; 700 años a 1500 años posteriores a Chavín) otras manifestaciones artísticas de dicho evento astronómico que muy bien se parecen a los de los grabados de los tiempos de Mochica, Chimú y Paracas.
Figura 19: Las espirales se refieren a la constelación del mono o del jaguar hembra en sus 4 posiciones respecto del observador en la Tierra. Chacana Ayjaña Huilloz, cultura La Aguada, Argentina 200 d.c. a 1000 d.c.
Figura 20: Uya. Cultura la Aguada.

De modo similar a los dos jaguares principales Chavín (hembra y macho en términos de constelaciones de estrellas), aquí se representa a ambos con centro en la Tierra. La idea de la fertilidad se asociaría con esta idea central.

Vemos en la figura 21 que hay una forma de ‘feto’ de color blanco con cordón umbilical  unida al ‘ojo’ (la Tierra) que está circunscrita a estas dos constelaciones, es decir, ‘que se gesta’ a instancias de estos dos ‘seres’ (con ojos casi en espiral como unión de hembra y macho) pero que parece la cabeza de un animal (la llama, la cual algunos en su propia interpretación lectora la asocian para ‘explicar’ el origen del mundo, de la vida) que denota la figura siguiente.
Figura 21: Cultura La Aguada. Imagen Negativa.
Figura 22: Serpientes y llama. Cultura La Aguada.

Si observamos los símbolos de los mantos Paracas podemos ver similitudes en cuanto a la expresión artística y la idea central. Aparentemente los felinos (las dos constelaciones de los jaguares) están ‘gestando’ cada uno ‘dentro de sus cuerpos’ un pequeño felino que parece estar dentro del vientre.
Figura 23: Parte de un textil Paracas.
Figura 24: Detalle de textil Paracas.  

Esta figura la podemos relacionar con el jaguar Chavín presente en el Obelisco Tello del caimán macho donde la cabecita de su cola que tiene diente y ojo denota al planeta Venus respecto del observador terrestre y que se halla ‘a la cola’ de la constelación del jaguar hembra o mono o colibrí nazca. Venus está aquí representado como un ser ‘que camina’ (denotado por las patitas) ‘por el espacio’ (denotado por las plaquetas de caimán).

Idea central de expresión astronómica que en la cultura La Aguada a su vez evoluciona artísticamente en el ‘cazador de uturuncu’ de la figura 25 y en el ‘guerrero’ de la figura 26 y en la supuesta deidad de 2 cabezas de la figura 27.
Figura 25: Cazador de uturuncu. La Aguada, Argentina.
Figura 26: El Guerrero. La Aguada.
Figura 27: Deidad. Cultura La Aguada.

Que dicho sea de paso, esta ‘deidad’ se parece bastante a manifestaciones artísticas escultóricas ‘religiosas’ halladas en culturas antiguas del Medio Oriente y Europa. En las expresiones artísticas y evolutivas de la aguada podemos ver más claramente la evolución de la idea de la humanización de los ‘dioses’ o del Dios Sol y las demás estrellas y astros incluyendo a nuestro planeta.

Si podemos analizar la evolución de las manadas, es bastante probable que dado su condición de manadas (‘hordas’) de animales salvajes con características de hombres en América y específicamente en el Perú hayan migrado exclusivamente a través de toda la selva de la América del Sur y desde allí en razón al desarrollo de sus habilidades, destrezas y al progresivo desarrollo de su inteligencia respecto de los demás animales en competencia (también con los de su misma especie), en determinado periodo evolutivo haya migrado a la costa siguiendo y explorando ambientes propicios para la vida específicamente a los periodos de verano en la costa y que la parte nor-central del Perú haya servido geográficamente para dicha migración con periodos estacionales de retorno a la selva (los ‘guerreros’ de Sechín muestran vestimentas no muy diferentes a los taparrabos por delante y por detrás característicos de los hombres de la selva).

Solo así la afirmación de Julio C. Tello guardaría correspondencia respecto del origen selvático de los primeros hombres peruanos (caso Chavín con los Arawaks), y también así se explicaría el uso de las cavernas en las partes altas de la cordillera de los Andes peruanos como ambientes estacionales o temporales de ocupación como característica del nomadismo, del seminomadismo o semisedentarismo.

Lo que pudo haberse dado durante los periodos finales del apogeo en Chavín es un vuelco total (en términos de un rompimiento o quiebre de los estándares conceptuales de la época) en el desarrollo del pensamiento conceptual y filosófico humano, es decir, en el uso de conceptos más elaborados asociados a los desarrollos e innovaciones en las ciencias, artes y principalmente en el uso de las tecnologías de aquel entonces. Ello lo he puesto de manifiesto por ejemplo en la visión más elaborada del Dios ya casi humano en la Estela Raimondi y casi ajeno a la del primigenio Dios Sol. El solo hecho de haber realizado dicha representación de la Estela Raimondi (visto al revés) con el hombre detrás del Sol (casi por encima, como ‘devorándoselo’), más que una apropiación o empoderamiento del Dios, denota que la comprensión del Sol (y de los demás astros) como causa de la vida y de los fenómenos ha sido rebasado y se busca otra causa más ‘lógica o racional’ en términos del pensamiento conceptual Chavín para explicar el orden de todas las cosas incluyendo al Sol.
Figura 28: Vista al revés o ‘volteado’ de la cara mostrada en la Estela Raimondi en la vista de pie. El Sol y el hombre (por encima y con el ojo cerrado) aparentan una unidad de cabezas como resultado del desarrollo de conceptos más complejos de comprensión del mundo circundante al hombre Chavín o del tiempo Chavín.

Resultaría por demás absurdo al pensamiento conceptual parametrado y sectario filosófico religioso, aunque tuviera todo el sustento científico actual, que mi rostro (por no hablar del Papa católico) sea representado por encima del Cristo crucificado y a la vez por encima o al lado del rostro de Jehová o del Dios único cristiano o judío como lo han representado algunos artistas o pintores. Es factible, solo habría que preguntarse, con qué finalidad y en qué contexto del desarrollo social y del pensamiento humano.

Respecto de esta ‘innovación filosófica’ Chavín no diremos que haya fracasado puesto que en la cultura Mochica podemos interpretar que sí rindió sus frutos. El hallazgo del señor de Sipán nos puede dar una idea clara del poder de las ideas y de los conceptos filosóficos ya de carácter religioso asociado al ejercicio del poder y el control social. Enterrarlo sacrificando a la esposa, sirvientes y seguridad personal (con amputación de las piernas ‘para que no escapen ni abandonen a su rey en el ‘otro mundo’) dice bastante del valor personal de este soberano ligado también al aún prevaleciente Dios Sol para el contexto Mochica.
Figura 29: Podemos ver a la representación humanizada del Dios Sol (ahora el Hombre-Sol, es decir, el Dios hombre-Sol) de modo análogo a la del rostro del Lanzón de Chavín de la figura 13, de cabellos ondulados en aparente alusión a las olas del mar por estar relacionado al lugar de su actividad principal en Mochica, los dientes felínicos que aluden a su relación con las constelación del jaguar macho del año chavín pero que aquí en mochica tiene la forma de una anguila marina (4 anguilas marinas como posiciones de dicha constelación durante el año mochica), la boca en forma ovalada característica de todas las épocas pasadas, con la diferencia de los ojos que ya no miran hacia arriba sino de frente al observador.

En los diferentes rostros de la figura 29, si bien los ojos ya no se concentran en la observación del Sol como en Chavín (que mira hacia arriba) sino en el factor humano dado que busca la mirada del observador (de frente, cambio conceptual en relación a los objetivos de control del poder), todavía subsiste la cabeza del Dios Hombre-Sol de 4 orejas en alusión a las 4 orejas que se presentan en la cabeza de la Estela Raimondi de Chavín vista de pie de la figura 14 (expresión conceptual de la unidad entre el hombre y el Dios Sol, inimaginable antes de Sechín o Caral) como evidencia del desarrollo, apogeo y presencia de los dioses regionales en el Perú. Dicha deidad simbiótica (Dios Sol y el Hombre) no tiene cuerpo definido pero da la sensación de tenerlo.

Esos conceptos post chavín no durarían por siempre. Dichas 4 orejas desaparecerían definitivamente con Tiahuanaco y con los Incas señalando el fin de un periodo de indefinición religiosa en términos del desarrollo de la idea del Dios Humano andino creado por el evolutivo pensamiento del hombre en el antiguo Perú a partir del desarrollo (también evolutivo) de su pensamiento conceptual (o bioquímico conceptual propiamente dicho) ligado a su desarrollo social, cultural y tecnológico básicamente.
Figura 30: Representación del Dios Wiraccocha presente en la portada del Sol de Tiahuanaco.
Figura 31: Dibujo esquemático del Dios Wiraccocha de la figura 30. Las 4 orejas de Chavín y de Mochica ya no están, simplemente no existen. Lo único evidente es la representación definida de forma humana de esta deidad o Dios humano andino. El Sol no tiene presencia definida y solo aparece como forma, como parte de la disposición de la figura.

Respecto de los rituales ‘religiosos’ de ‘sacrificios humanos’ o de ‘ofrendas humanas’ (característicos del periodo Inca o post Chavín según las evidencias), estas habrían sido el resultado inicial de formas conceptuales desviadas asociadas a los mecanismos de control de grupos en los tiempos de las cavernas (las que tenían básicamente un carácter de preservación) y de desviaciones filosófico-culturales en las relaciones sociales humanas, las que según sus propias reglas culturales, sociales y ‘religiosas’ (supersticiones y creencias subjetivas como resultado de la distorsión de las explicaciones de los fenómenos de la naturaleza), la evolución de las sociedades y del pensamiento contextual habrían sido de aceptación válida.

La religión ha evolucionado en el Perú en términos de la necesidad de la manipulación mental de los grupos humanos y de las sociedades (como herramienta o medio el pensamiento filosófico de uso de observaciones, ideas y conceptos evolutivos) tan igual como ha sucedido en los diferentes lugares del mundo, basado en la observación de fenómenos naturales y estelares principalmente ajenos al entendimiento común.

En la actualidad, la idea del Dios de los humanos (en sus variantes regionales o continentales tales como el Dios cristiano, el judío, el musulmán, entre otros) se sigue reformulando y adecuando a los avances y descubrimientos en ciencia y tecnología logrados por el desarrollo del pensamiento humano. La predominancia de un solo Dios conceptual en las circunstancias de alta variabilidad genética, organizacional, política, religiosa filosófica, también de razas y estereotipos raciales culturales no permiten en el mundo el desarrollo y consolidación de un solo Dios único en razón a que esta idea o concepto sigue respondiendo a las necesidades e intereses de los variables grupos humanos pues estos son los que la crean y la instrumentan conceptualmente para sus propios fines, usos y costumbres (como siempre ha sido así). En definitiva, el Dios no creó al hombre a su imagen y semejanza (como reza la filosofía judía, católica y musulmana, entre otros), sino todo lo contrario.

LOS HALLAZGOS DE MONTE VERDE I EN CHILE: Las manadas de animales presuntamente feroces y salvajes llamados posteriormente hombres, dejaron de serlo como consecuencia de un largo periodo evolutivo de miles de años de los que tenemos hasta ahora solo evidencias desde el periodo lítico en el Perú (13000 años a.c. en Piquimachay, Ayacucho) y no más antes como postula Mc Neish para el caso del todavía presunto hombre de Paccaicasa (datados por carbono 14 en 20000 a 18000 años a.c.).

Debido a la necesidad cronológica de muchos investigadores de ajustarse al cinturón de fuerza establecido en el consenso del hombre de Clovis de Norteamérica (14500 años de antigüedad, es decir la única cultura más antigua de América) han surgido hoy en día contradicciones también evolutivas y necesarias en el pensamiento humano actual sobre la procedencia del hombre americano.

En Monte Verde I Chile y en casi un extremo geográfico (respecto de Clovis) y sin similitudes con la cultura Clovis se han hallado vestigios de grupos humanos que corresponden a los 14800 años a.c. (aceptado por la comunidad científica en 1997 aunque con algunas resistencias todavía dado que supondría el fin de la teoría del poblamiento tardío como teoría hegemónica en la arqueología del poblamiento de América (Wikipedia), es decir, 300 años más antiguo al de Clovis lo que ha abierto posibilidades diversas de interpretación respecto de la antigüedad de otros restos muy probablemente asociado a las actividades humanas tales como en Brasil en Petra Furada (se dice 60000 años), en México en Cuenca del Valsequillo (40000 años), en EEUU en Topper (50000 años), en Chile en Monte Verde II (33000 años), entre otros, de los que hay cuestionamientos por parte de la comunidad científica dado que no se asocian a definidas evidencias de presencia humana.

Coincidiendo con muchos otros, no sería una casualidad que la glaciación haya afectado a Norteamérica más que a Suramérica y en razón a ello se correspondería la mayor cantidad de hallazgos de restos humanos y vestigios de grupos humanos desde Centroamérica a Suramérica. Ya sabemos que no es imposible vivir ni desplazarse en el hielo tal y como lo hacen los hombres del ártico.

Se argumenta que el hombre de Monte Verde I (recolector y cazador semisedentario a sedentario) era conocedor de la estacionalidad del tiempo (vivía en una suerte de carpa hecha de ramas de árboles y cueros de animales, además de haberse hallado restos óseos, líticos y de madera además de restos de plantas), ahora algo obvio para todos los grupos humanos que tenían que desplazarse de un lugar a otro como en el caso de los hombres de la selva a la costa peruana y viceversa, obviamente, no necesariamente con un pensamiento de carácter conceptual sino básicamente efectista emocional sensible y cíclico repetitivo.

Eso de denominarlos como manadas de hombres no necesariamente se corresponderían con la realidad dado que el pensamiento bioquímico conceptual (asociado al uso de símbolos y grafemas) solo es una derivación del pensamiento bioquímico emocional la que se construye naturalmente (innata e inherente a la organización de la materia gris cerebral en determinado contexto natural) en base a la asociación de todos los órganos de los sentidos principalmente el auditivo-visual. Las evidencias del uso de símbolos bien definidos (como expresión del nacimiento y desarrollo del pensamiento conceptual) los tenemos como evidencias físicas específicamente desde Sechín y más anteriores aún en las cuevas como los de Guitarrero, Lauricocha y Toquepala entre otros.

A estas alturas ya no es descabellado suponer que el hombre nómade americano en tiempos anteriores a su establecimiento definitivo en este continente haya ingresado a este en diversos periodos de tiempo (incluso antes y durante del pleistoceno, a Monte Verde I se le corresponde al pleistoceno tardío) como cazador recolector no solo por el estrecho de Bering sino quizá por otros lugares y utilizando diversos medios para luego retirarse a sus lugares de origen o siguiendo el desplazamiento de los animales a los que se había acostumbrado comer tales como mamuts, paleollamas, mastodontes, megaterios, entre otros, para luego establecerse sedentariamente en un lugar perenne en razón a los ciclos climáticos más definidos y permanentes tales como suceden hoy en día y en razón al agotamiento de sus recursos primarios por su excesiva e irracional explotación (dado por la extinción de los mamuts, megaterios y otros de los que hoy solo hallamos sus restos óseos).

Asumir que el hombre de las manadas (o el hombre de las cavernas) era un bruto total (incluso desde sus estadíos de pre homínido) inclusive peor al del hombre de las cavernas, es como asumir que todos los animales lo son o que en determinado momento los demás animales fueron más inteligentes que el propio hombre. En razón a la existencia del innato desarrollo del pensamiento bioquímico emocional (el que también desarrollan todos los demás animales), el animal denominado hombre nunca fue bruto en razón a que si lo hubiera sido no habría sobrevivido ni siquiera habría tenido una percepción sensorial y emocional del mundo, de su entorno. Tenemos la tendencia errónea a asumir que lo antiguo se refiere a lo bruto, lo bestial, lo ‘irracional’, lo ignorante, sin percatarnos que entre el hombre del pleistoceno (incluso en los hombres antes del de Cromagnon) y nosotros son pocas las diferencias de índole sensible emocional, excepto el conceptual el que nos ha llevado histórica y evolutivamente a crear dioses a nuestra imagen y semejanza.

A mi modo de ver, en el Perú, las primeras ideas que se pueden considerar como ‘religiosas’ propiamente dichas tuvieron sus orígenes hace 9000 a 8000 años antes del Cristo (a.c.), es decir, 11000 a 10000 años antes del presente (a.d.p.). Que en razón a las evidencias halladas, es en Sechín (5500 a.d.p. ó 3500 a.c.) donde se desarrollan con mayor profundidad lingüístico-conceptual y asumen un carácter ritual asociado a los ciclos estacionales de la naturaleza en las escuelas de enseñanza astronómica y cultural de la época como lo fueron los denominados ‘templos’ ‘religiosos’ seguidores del Sol.

La representación simbólica de ‘brazos cruzados’ sobre piedra siguiente muestra también su relación con las salidas del Sol por el horizonte (durante el viaje de ‘ida’ y de ‘retorno’ de salidas del Sol) y que desde mi modo de ver haya sido el símbolo primigenio (quizá desde la época de las cavernas en el Perú e inclusive más anterior en un primer intento de comunicación afín al lenguaje de señas) que haya servido para explicar dicho fenómeno solar.
Figura 32: No significa que sean las extremidades amputadas a algún enemigo capturado como se puede pensar. Esto corresponde a las piedras del muro del templo Sechín Alto, Casma, Ancash. La uña larga del dedo gordo se asocia como símbolo del movimiento y expresa dicho movimiento de cambio de lugares de las salidas del Sol o quizá de la Luna por el horizonte terrestre (uña relacionado a la del ‘caimán’ que nada por el agua celestial o espacial). Nótese que la ciclicidad o carácter repetitivo del movimiento de Sol está básicamente denotado por la posición en “L” del brazo y antebrazo.

Posteriormente en el tiempo, en Huánuco, en el templo Kotosh (periodo Kotosh Mito antes de la influencia Chavín) tenemos las ‘manos’ cruzadas más definidas.
Figura 33: ‘Manos’ cruzadas (son dos pares, total 4) que están a ambos lados de una urna central de forma trapezoidal del templo (similar al del gorro Sechín). La que está a la izquierda de la urna tiene el antebrazo izquierdo sobre el derecho, y la que se halla a la derecha de la urna trapezoidal tiene el antebrazo derecho sobre el izquierdo como se observa en la figura 34 los que señalan a los periodos de ‘ida’ y de ‘retorno’ de las salidas del Sol por el horizonte.
Figura 34: ‘Manos’ cruzadas (el antebrazo derecho sobre el izquierdo). No son ‘pies’ como se pudiera pensar.

Finalmente, la importancia conceptual en el pensamiento humano del Sol y del fuego serían plasmados arquitectónicamente en casi la totalidad de templos o escuelas de enseñanza superior de la época. La figura siguiente pertenece a Kotosh pero que también se halló en Caral (4000 años a.d.p.) mucho más antiguo a este.
Figura 35: Tomado de internet. Templo de las ‘manos’ cruzadas de Kotosh en vista computarizada. Al centro se halla el fogón de fuego (alimentado por aire en un canal que pasa por bajo el suelo) simulando al Sol como centro de todas las cosas. Las 4 urnas trapezoidales grandes (2 a ambos lados de las paredes laterales a la puerta de entrada) se asocian con las 4 posiciones de determinada constelación durante el año. La urna trapezoidal central (aparente falsa puerta o puerta ‘tapiada’) está frente a la puerta de ingreso del Sol (asociado con el punto medio de salidas del Sol por el horizonte terrestre o los dos puntos Este anuales).
Figura 36: Templo de las ‘manos’ cruzadas.

BIBLIOGRAFÍA:
-Wikipedia en internet.
-Fotos e ilustraciones de internet.
-El sitio arqueológico de Quilla Rumi, Huánuco. Gori Tumi – Academia.edu¿?.