domingo, 11 de enero de 2015

INVESTIGADORES SOCIALES (NACIONALES Y EXTRANJEROS) DE LAS CAUSAS DE LA GUERRA INTERNA EN EL PERÚ Y UNA CRIOLLADA MÁS DEL OFICIALISMO HUMALISTA “DE IZQUIERDA”.


 
Siempre iremos al mismo rollo de una utópica 'izquierda', una quimera, una falacia, al nivel de la medida de cada uno de nosotros en el país como si quisiéramos resolver la problemática nacional sólo vía el jueguito de las 'elecciones' bajo la tutela de quienes son 'la derecha'. Entendemos muy bien que se quiera elaborar un perfil situacional ‘casi real’ (incluyendo la interpretación presuntamente imparcial) de los involucrados de la guerra (incluso para hacer hasta películas tipo Hollywood u otros propósitos quizá non sanctos) aún vigente aunque lo queramos negar por eso de las formalidades y las necesidades oficiales.

Muchos han comprendido muy bien lo frustrante que han resultado las conclusiones ("fuera de control", casi 'emotivas', "mal pensadas" por las circunstancias del momento) elaboradas por la CVR (a la que se le cataloga también de 'izquierda') y dentro de este gobierno de "izquierda" "nacionalista" (qué tal verborrea) se haya hecho al menos el intento de conformar con el consenso global de todas las representaciones en el congreso de una Nueva CVR con Martha Chávez a la cabeza que derivaría en una conclusión oficial del asunto. No funcionó y no precisamente por que no tenían la razón o por que los peruanos somos bárbaros según se mire como si hubiésemos vivido una fiesta social y no una Guerra Interna que se trata todavía de negar por eso de las ventajas legales y políticas internacionales, como si hubiera sido una suerte de pelea callejera (entre) y contra delincuentes comunes como lo intenta denotar siempre el oficialismo estatal.

Más que tareas para entender, tenemos tareas para resolver esta problemática y no es precisamente mediante el discurso (incluso candidatoril) ni las pláticas de escritorio ni la necesidad gubernamental de 'izquierda' y de 'derecha' de pasar todo al olvido.

La tarea de estos investigadores es tan absurda como la de querer hacer una ‘investigación’ post guerra del Medio Oriente, o peor aún, la de hacer conclusiones ‘libre de prejuicios’ y tildar a los miembros pobres y miserables de Al Qaeda de salvajes “bárbaros” excluyendo otras circunstancias macro de los que no analizan ni quieren tocar, es decir, las estructuras de poder que dieron origen a la guerra en el Medio Oriente como podría ser el caso de la guerra interna en el país.

A todas luces, las investigaciones de diversos extranjeros (franceses, ingleses o los que vengan) sobre las causas de la Guerra Interna (que ni siquiera así se atreven a llamarla por eso de quedar bien con ‘todos’ los peruanos) carecerán de la veracidad total y la independencia clara (traducido en credibilidad) para hacer una investigación científica de los hechos suscitados que precisamente tendrá que no gustarles no solo a Sendero Luminoso y a la ‘izquierda’ sino a la ‘derecha’ de nuestro país.

Intentan contribuir parcial y mediáticamente a que se conformen nuevas conclusiones de la problemática (causas) de la Guerra Interna con una ‘Nueva CVR’ y se consolide finalmente en una definitiva versión ‘oficial’ del asunto. Esto es parte del que denominé como Plan Humalista de ‘Búsqueda de Impunidad Total a las Acciones Criminales del Estado Reaccionario durante la Guerra Interna’ que se supone debe llevarnos a resolver ‘científica y oficialmente’ (gracias a los valiosos aportes de estos ilustrados investigadores extranjeros, dizque ‘libres’ de toda contaminación peruana) esta problemática en aras de lograr la consolidación de la democracia y la paz.

Borrón y cuenta nueva inteligente, no al alcance de la comprensión de los cholos brutos como nosotros.

Bajo esa premisa no grata para el oficialismo ‘vencedor’, no es fácil hacer lo que pretende el gobierno humalista en su desafío personal manifestado al asumir la presidencia, la de defender la dignidad de las Fuerzas Armadas del Perú, no precisamente mediante la mentira piadosa, las ‘investigaciones pseudo científicas’ como ‘aval incuestionable’ y por ende mediante la impunidad legal (refrendado y sellado por el putrefacto Poder Judicial peruano bajo la premisa de que todo lo actuado es válido en la defensa del Estado Reaccionario, una situación que no comparto definitivamente.

No nos extrañará que en el Medio Oriente luego de la defecación ilegal pero pseudo moral del imperialismo sionista y árabe durante más de una década luego del 11S, se pretenda ‘justificar’ ‘inteligentemente post guerra’ dicha represión imperial y solo responsabilizar a la acción ‘bestial y bárbara’ de los ‘lideres’ y de las comunidades árabes de las consecuencias sufridas, a las víctimas por millones que todavía vendrán dado que la ‘retirada’ de los EEUU y de la OTAN (pese a la puesta en gobierno de sus digitados mercenarios súbditos rebeldes e inteligentes) no garantizan que el conflicto armado dentro de esos estados se sucedan y que ni la represión religiosa y autoritaria las pueda controlar. Allí tendrán bastante material para hacer sus investigaciones los investigadores sociales futuros si es que pueden hacerlo y si quieren, a su gusto o al gusto de sus potenciales patrones o benefactores norteamericanos, europeos y/o árabes por recuperar la convivencia democrática para hacer viables el desarrollo y crecimiento económico en primaveral democracia árabe y en paz.

A continuación les reproduzco un artículo en el Diario La República (de Martín Tanaka) al respecto: http://www.larepublica.pe/columnistas/virtu-e-fortuna/los-claroscuros-del-conflicto-armado-11-01-2015#

LOS CLAROSCUROS DEL CONFLICTO ARMADO

Domingo, 11 de enero de 2015

A finales del año pasado salió publicado el notable último número del Boletín del Instituto Francés de Estudios Andinos (vol. 43, n° 2, 2014), dedicado a “los claroscuros del conflicto armado y sus representaciones”. Este y otros textos nos ubican claramente en un nuevo momento de discusión, posterior al Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (2003). Como señala Nathalie Koc-Menard en su artículo (“Sufrimiento humano y representación de víctimas. El caso de Chungui en la posguerra peruana”), estos artículos toman distancia del Informe de la CVR, ciertamente reconociendo su valor, pero ubicándolo en su “contexto político e histórico particular, en el cual ciertas afirmaciones no podían hacerse”. En general, como señalan Ricardo Caro y Valérie Robin en la introducción, se busca salir de las dicotomías “dominantes en el discurso normativo de la justicia transicional”. Un discurso en el cual los campesinos aparecen como víctimas pasivas, “atrapadas entre dos fuegos”, ubicados en espacios violentos, “al margen del Estado”, en cierto modo “exotizados” y “ajenos”. Lo que el conjunto de trabajos nos presenta son las lógicas de los actores dentro del escenario general de la insurrección senderista y la respuesta de las fuerzas del orden, en donde caben todo tipo de estrategias, que nos resultan “desconcertantes e incómodas”, que alteran las fronteras “entre víctimas y victimarios, héroes y villanos” a decir de Robin.

 Así, Koc-Menard se pregunta en qué medida la representación que hizo la CVR y el trabajo de Edilberto Jiménez (Chungui. Violencia y trazos de memoria. Lima, IEP, 2009) sobre Chungui, valiosos como denuncia de la violencia y de los padecimientos de esa comunidad, no ha contribuido involuntariamente a la consolidación de la imagen de una “tierra de nadie y de salvajes” que por supuesto los chunguinos rechazan. En esa línea, el trabajo de Dorothée Delacoix (“ ‘Somos peruanos y limpios’. Discursos y prácticas en torno al monumento ‘El ojo que llora’ de Llinque, Apurímac”) muestra cómo los comuneros de Llinque se esfuerzan en rechazar una identificación como “zona roja… india” para reclamarse “peruanos y limpios”, creando una narrativa despolitizada, funcional para sus intentos de conseguir reparación y participación en proyectos de desarrollo.

 De otro lado, Robin y Caro exploran las ambigüedades de dos trayectorias personales: la primera la un líder campesino del distrito de Ocros (Huamanga), líder de tomas de tierras en los años setenta, luego líder de rondas campesinas contrasubversivas, pero que en el camino se “barbarizó”; y el segundo, la de un dirigente campesino de izquierda en Huancavelica, que terminó militando en Sendero Luminoso. Trayectorias que rompen el molde del héroe campesino y el de una izquierda que habría optado por el camino legal y seguido un camino muy distinto al senderista.

 La tarea de entender bien las razones que dieron lugar al conflicto que vivimos y qué hacer para que no se repita sigue vigente.