domingo, 22 de marzo de 2015

PAPA FRANCISCO (JORGE BERGOGLIO): UNA REAL CAJA DE PANDORA. BEATIFICACIÓN DE ÓSCAR ARNULFO ROMERO

EX ARZOBISPO DE SAN SALVADOR: ÓSCAR ARNULFO ROMERO

"Cuánta corrupción hay en el mundo. (...) La corrupción es sucia y la sociedad corrupta apesta. Un ciudadano que deja que le invada la corrupción no es cristiano, ¡apesta!", afirmó Jorge Bergoglio (21 marzo 2015).

Su condición de Papa sí que es un asunto extremadamente delicado. No se trata pues la postura y las palabras de un bloguero o la de un periodista miope y presuntamente inteligente ni la de un contradictorio novelista como el caso de nuestro nobel literato Jorge Mario Pedro Vargas Llosa como cuando afirmó que: “la corrupción es una necesidad para la democracia”, lo que en resumidas cuentas no es más que una simple ficción literaria él y sus personajes en los mismos términos de su consabida y oportuna ‘libertad’.

Tampoco lo dice un anarquista ni un comunista recalcitrante. No me gusta decir ‘algo’ pero algo no va bien en el Vaticano como para que Francisco “sugiriese” que no duraría más de cinco años.

Las causas las podemos hallar dentro como también fuera. Creo que la principal radica en los avances actuales en ciencia y tecnología la que socaba los fundamentos sobre los que están construidos las religiones en general (en términos de la creación humana del concepto del Dios o de los Dioses diversos de nuestro planeta), durante el desarrollo social de la humanidad desde los primeros tiempos hasta ahora, lo que se traduce en algo más que un simple cambio generacional o de milenios. La salida mediática de buscar la fosilización autoimpuesta (‘forzada, cual cinturón de castidad’) por la Iglesia católica no los conducirá a nada sostenible en el tiempo menos la de continuar ligando el poder de la Iglesia sobre meros entes emotivos de carne y hueso y no sobre seres pensantes, lo cual no es la tendencia actual.

El reciclaje financiero de la Iglesia en el sistema global mundial debe haber carcomido a la Iglesia mucho más aún que lo que sucedió en siglos pasados aunque con diferencias más de estilos y formas que de trasfondo. Ni para hablar aquí del caso de las minas de mercurio en Santa Bárbara Huancavelica donde trabajaron más de 30 mil indios en las condiciones más paupérrimas y que provocaron durante la colonia una reducción poblacional a límites de exterminio como para que una iglesia prosperase a menos de 300 metros de dicha mina para darles el apaciguamiento religioso y la compañía del Dios cristiano y recibir los diezmos de tamaña explotación minera del azogue (llimpi) por parte de la ‘realeza’ española y chanca de la época (los de ‘raza pura’, los ‘no cholos’ del Perú a la misma usanza despectiva de la época de Huamán Poma de Ayala). No es casual que dicha iglesia en la actualidad esté totalmente abandonada y casi saqueada (lugar que también sufrió los estragos de la guerra interna).

Debo entender que el Clero romano tampoco se come el cuento histórico del Dios para mitificar-construir-sostener individuos presuntamente ‘divinos’ a los que puede retirar cuando su conducta, pensamientos y decisiones no se corresponden fidedignamente con tendencias o lobbies religiosos, políticos y financieros dentro de la Iglesia.

Lamentablemente, el Papa Francisco no está viviendo las circunstancias especiales mundiales de la guerra fría (post segunda guerra mundial) que llegó a vivir el Papa Juan Pablo II durante la emergencia del comunismo anticlerical y ateo que más que por la razón ponía en riesgo la seguridad y libertades religiosas de los individuos en general los que contribuyeron a crearle un muro (si bien mental) lo suficientemente poderoso como para derrumbarlo o en el peor de los caso de ‘auto derrumbarlo’. El Opus Dei (incluyendo a los de EEUU donde se rechaza recalcitrantemente la teoría de la evolución de Charles Darwin) se equipararía en esos términos con los ‘actuales’ fundamentos religiosos esgrimidos por los miembros del Estado Islámico o ISIS (haciendo alusión a un artículo reciente de Thierry Meissan), un ‘estado’ ‘creado’ a instancias del pensamiento y necesidades del Pentágono sionista norteamericano.

Si no nos equivocamos, el Papa Francisco ya está sobrando al igual que el anterior Papa renunciante Ratzinger. Es decir, la Iglesia por lo expuesto, todavía no ha encontrado al individuo ni la circunstancia ‘ideal’ que a la larga pudiera fortalecer a la Iglesia y al promotor o promotores ser incluso canonizados, beatificados, etctrados como sucedió con Juan Pablo II.

No creemos que se deba al intento de beatificación (decreto aprobado por Francisco) en El Salvador del arzobispo Óscar Arnulfo Romero, y en el que se reconocía el "martirio" del arzobispo "in odium fidei", es decir, que fue asesinado por "odio a la fe". Romero fue asesinado el 24 de marzo de 1980 por un sicario bajo órdenes de la extrema derecha salvadoreña por haberse puesto a defender a los pobres y en los días previos al estallido del conflicto armado.


Debo reconocer que la religión todavía seguirá siendo, por un largo tiempo pero no indefinido, un recurso lingüístico conceptual mental para la inducción de conductas adecuadas en la población como también una rémora para quienes no resultaran favorecidos por los dones del conceptual Dios y de su Iglesia.