sábado, 25 de abril de 2015

NARCO ESTADO PERUANO Y EL VÍA CRUCIS DE LA MEXICANIZACIÓN DEL PERÚ


Lo del narcotráfico como mecanismo de financiamiento en todas las instancias políticas del país ya es más que un hecho demostrado e indiscutible salvo que uno pretenda cerrar los ojos y sus narices por eso de evitar meterse en problemas. Está a la par del argumento oficial de vinculaciones de Sendero Luminoso con el narcotráfico, que ellos ni siquiera ocultan al cobrar cupos por desplazarse por sus zonas bajo control.

Las consecuencias de la Guerra Interna y más específicamente la irrupción del ex SIN para financiar con autorización del entonces presidente Alberto Fujimori Fujimori las acciones de inteligencia con dineros del narcotráfico en la lucha contra la subversión en el país ha traído cola. Va más allá del caso López Meneses, del caso Orellana, es ya parte de las estructuras del narco estado peruano, todavía en segunda línea con respecto al de México en centro américa donde las fuerzas militares y de seguridad norteamericanos ya están también enquistados, asimilados a las estructuras del poder y su función (la de dar soporte a la seguridad del imperialismo norteamericano y de pasadita al mexicano).

Su cada vez más creciente presencia militar en número en el Perú solo es el inicio de un remedo de réplica o mexicanización del Perú.

Ollanta y el humalismo al parecer ya tienen una herramienta para contrapesar la hipocresía, el cinismo del APRA (testaferros, también el caso de los narco indultos) y de otros narco-partidos políticos al querer embarrar a Nadine Heredia con el caso de Martín Belaúnde Lossio todavía prófugo en Bolivia. Para el país, creo es sano esta actitud pese a que puede enlodar partidos y dignidades. Pero para limpiarlas tienen al Poder Judicial de Perú. Nada de qué preocuparse, menos de temer de dar o recibir una censura congresal al nuevo Premier Pedro Cateriano pues en definitiva todos sin excepción están atados de manos y nadie puede hablar tan descaradamente de dignidad y honorabilidad mucho menos en el Chongreso del Perú.

ADEX Perú ha manifestado su ‘preocupación’ por el sembrado de cocaína en los containers que salen del puerto del Callao al exterior. Si hasta salían por el avión presidencial de Fujimori o por los almacenes de su hijo actual congresista de la república, qué se puede esperar. La mediocridad, la incapacidad o la incompetencia voluntaria de los funcionarios del Estado es más que imprescindible para sobrevivir en esos puestos de trabajo y hacer así plata fácil sirviendo al capital que lo quieran divulgar o no sirve para generar empresas legales en el Perú y dar trabajo a miles de peruanos.

El país está perdiendo credibilidad como Estado, seguridad, y hace de ello un show por ahora mediático si es que no se corresponde ahora o posteriormente con planes elaborados en las máximas instancias para sostenerse y perpetuarse en el poder en todas sus instancias y estructuras del Estado. Cierto, no todo está podrido, hay gente honorable y digna pero están brillando por su ausencia, no están, porque no pueden estar, no deben estar, como consecuencia de ello, lamentablemente a la mayoría de la gente de nuestro país no le conviene, la población en razón de ello necesita elegir a la basura que necesita, aquella que a pesar de ello le permitirá desarrollarse y sobrevivir dignamente. La gente en nuestro país elige a la basura que necesita, que se merece.

No puedo escupir al cielo como se dice, por esas cosas de las circunstancias, podría ser que me quede desempleado de la noche a la mañana y termine trabajando en alguna empresa que clandestinamente esté siendo financiada por el narcotráfico y debo callar pues de algo estarían comiendo mis hijos. Esta situación no viene desde 1980 con el inicio de la Guerra Interna, proviene desde la invención e introducción de la elaboración de la cocaína en el Perú, la misma que se recicló leal y fielmente a las estructuras de poder del estado con más fuerza en razón a la ofensiva senderista de por aquel entonces.


A estas alturas y más adelante, quién podría confiar en las fuerzas y mecanismos de seguridad del Estado peruano. En México, los estudiantes de Ayotzinapa ya no podrán contarlo, se los llevó la chingada reaccionaria de ese país.