sábado, 16 de mayo de 2015

EEUU NO COMETE ERRORES, SOLO ACIERTOS… QUE NO NECESARIAMENTE TIENEN QUE SERLO (PAUL CRAIG ROBERTS ENTRE OTROS)


Inversión de los papeles. Ángeles o Diablos por necesidad o por ocasión. La simbología del pensamiento dialéctico religioso no basta, no es suficiente para entender el contexto ‘moderno’ actual ni el pensamiento bioquímico-conceptual actual.

Leer a Paul Craig Roberts resulta de sentido común de acuerdo al contexto mediático actual donde EEUU pretende mantener el legado unipolar de la Segunda Guerra Mundial (IIWW) cuyo carácter más evolucionado y evidente a nivel global se expresa en el neoliberalismo y los estados neocoloniales.

Cierto, si bien EEUU lideró la mantención de la paz global después de la IIWW con fines de evitar masacres y genocidios, hoy al amparo de esa presunta ‘responsabilidad’ global no pretende hacer lo mismo dado que se ha puesto en evidencia luego del 11S y las invasiones a Irak, Afganistán así como las consecuencias que produjo con las “revoluciones naranja o primaveras árabes”. Es decir, echa mano de los mismos recursos que dice combatir para fines de hegemonía que no le corresponde solo a ellos y que fue compartida por muchas naciones del mundo para restablecer la paz mundial que ahora no es de la conveniencia sionista árabe en términos de los intereses del capital global sin bandera.

Los países árabes petroleros al parecer ya no pueden seguir soportando esta presión mediática por acuerdos secretos con EEUU dado que las naciones del medio oriente en caos solo están socavando algo más que el orden mediático regional. No resulta casual por ello que Nicolás Maduro esté contento con que el precio del petróleo volverá a subir y no precisamente por sus acciones diplomáticas o de capacidad de convencimiento.

A estas alturas e incluso luego del fin de la IIWW, la paz debió ser garantizada temporalmente de modo multiregional y no a instancias únicas de quienes hoy utilizan el terrorismo inteligente ajeno y propio para mantenernos bajo control o sometimiento con la complicidad de grupos de poder afines. La “lucha contra el terrorismo” emergió como una buena idea intelectual o inteligente (en las fábricas del Pentágono) pero que es insostenible en el tiempo y se viene desmoronando en razón a que la paz en una sola mano está también siendo desenmascarada por el cinismo y doble filo que representa (como es el caso de la “lucha contra el narcotráfico” en Latinoamérica donde clandestinamente ha construido con personajes manipulados diversas todavía pseudo estructuras de poder que incluso negocian legalmente con los estados y no solo promueven a políticos, caso del narco aprista Oropeza o ‘cara cortada’ para no ir más lejos del país con los narco funcionarios de la Dirandro del todavía no oficial narco Estado peruano).

Rusia, creo yo, haría bien de retirarse progresivamente de Ucrania (no precisamente para que EEUU haga lo mismo por su creciente interés en introducir tropas militares en Latinoamérica) y permitir que la política de creación inteligente de terrorismo neoliberal se concretice en Ucrania bajo la tutela y protección de Poroshenko y su aliado EEUU como lo viene haciendo en el Medio Oriente con la creación a fuerza de las circunstancias de estados que adecuada e inteligentemente llaman como ‘terroristas’ (caso del Estado Islámico).

EEUU se ha colgado de Ucrania en su necesidad de sobrevivir como estado potencia que se resiste a admitir que ya no son el país ni las personalidades más idóneas para sostener ni mantener la paz global mucho menos regionales. Poroshenko no necesita amenazas externas ni la de Rusia puesto que es insostenible en el tiempo su permanencia en el poder por las razones expuestas. Que Rusia vigile que no se cometan genocidios ni masacres contra la población ucraniana tal y como ha utilizado y utiliza dicho argumento los EEUU (como parte de la ONU) para intervenir en otras naciones no está en cuestionamiento. Como van las cosas, a Poroshenko no le queda más que radicalizar el control y el sometimiento de la población ucraniana en general recurriendo incluso a acciones propias de un estado dictatorial llámese aunque sea fascista neo nazi (que no le trajo buenos resultados a la ex URSS en sus propias implicancias).

Ya no es cuestión de si Putin es reelegido nuevamente en Rusia o si viene otro gobernante pro norteamericano o si Nicolás Maduro y el chavismo pasan al olvido y la derecha retoma el gobierno o si Álvaro Uribe retorna al gobierno de Colombia o si Keyko libera piadosa y leguleyamente a su delincuente y terrorista papi Alberto Fujimori. La cuestión de fondo es mucho más complicada y tiene que ver con esa nueva racionalidad terrorista inteligente no solo de los EEUU (sionista – árabe fascistas, lo nazi es solo un mero formalismo) sino de quienes en general instrumentan el capital como eje vertebrador de las decisiones de las naciones y del pensamiento humano. Ciertamente que si la izquierda tomara el poder en México allí sí que se vería un vuelco notable en centro américa y harían falta algo más que razones para ordenar ese país donde la delincuencia, el narcotráfico y el ‘terrorismo’ todavía ausente de ‘mala gana’, está siendo mantenido, sostenido, sembrado y protegido abiertamente por el narco estado mejicano ahora circunstancialmente por Peña Nieto con el apoyo y protección de los EEUU (que ha perdido hoy otra gran oportunidad con el fracasado golpe de estado en Macedonia).

Ciertamente, en el Perú, la visión de la emergente izquierda peruana (no la electoral exclusivamente ni la de aquella que se denomina así por cuestiones de manejo electoral de necesidad de la derecha de este país para que como ellos utilicen y dejen utilizar por igual el tesoro público) debe trascender a percepciones trasnochadas, mediocres y sectarias devenidas en frustradas como resultados de la guerra fría del siglo XX a escala global y de la Guerra Interna de las décadas de los 80 y 90 en nuestro país. Los desafíos en nuestro país son cada vez más grandes y solo importa nuestra opinión al respecto puesto que ya sabemos qué es lo que piensan y lo que quieren los demás.


PAUL CRAIG ROBERTS: "WASHINGTON COMETIÓ UN ERROR QUE PODRÍA SER FATAL PARA LA HUMANIDAD"
13 mayo 2015

La Casa Blanca está decidida a bloquear el surgimiento de las dos potencias nucleares clave, Rusia y China, ninguna de las cuales aceptará la hegemonía de EE.UU., opina el politólogo y economista norteamericano Paul Craig Roberts, quien considera que "Washington cometió un error que podría ser fatal para la humanidad".

"EE.UU. siempre ha tenido una buena opinión de sí mismo, pero con la caída de la Unión Soviética la autosatisfacción alcanzó nuevas cumbres. Nos convertimos en el pueblo excepcional, el pueblo indispensable, el país elegido por la historia para ejercer la hegemonía sobre el mundo", escribe el politólogo en un artículo publicado en su sitio web. Agrega que "esta doctrina neoconservadora libera al Gobierno de EE.UU. de las limitaciones del derecho internacional y permite a Washington usar la coerción contra Estados soberanos con el fin de rehacer el mundo".

Debido a esta política, Pekín actualmente se está confrontando con la estrategia estadounidense conocida como 'Pivot to Asia' (giro a Asia), y con "la construcción de nuevas bases navales y aéreas de EE.UU. para asegurar el control de Washington en el mar de China Meridional, que ahora se define como una de las áreas de interés nacional para los estadounidenses", señala el autor.

Por otro lado, el intento de contener a Rusia es el origen de "la crisis que Washington ha creado en Ucrania y de aprovecharla para hacer propaganda antirrusa", explica Roberts.

En su opinión, "la agresión y la propaganda descarada" de EE.UU. no han hecho más que convencer a Rusia y China de que "Washington tiene intenciones de guerra, y haberse dado cuenta de ello ha empujado a los dos países hacia una alianza estratégica".

Ni Rusia, ni China aceptarán el llamado "estatus de vasallaje aceptado por el Reino Unido, Alemania, Francia y el resto de Europa, así como Canadá, Japón y Australia", afirma el analista político, que añade que "el precio de la paz mundial es que todo el mundo acepte la hegemonía de Washington".

"En el frente de la política exterior, la arrogancia de la autoimagen de Estados Unidos como el país 'excepcional e indispensable' y con los derechos hegemónicos sobre otros países significa que el mundo se prepara para la guerra", escribe Roberts.

A su juicio, "a menos que el dólar, y con él el poder de EE.UU., se derrumbe o que Europa encuentre el coraje para romper con Washington y llevar a cabo una política exterior independiente diciendo adiós a la OTAN, una guerra nuclear es nuestro probable futuro".

En su columna, Roberts también aborda la cuestión de las celebraciones en Moscú del Día de la Victoria sobre el nazismo, que los políticos occidentales boicotearon, mientras que "los chinos estaban allí en su lugar", con el presidente sentado junto a Vladímir Putin durante el desfile militar en la Plaza Roja, lo cual, según el politólogo, marcó un "punto de inflexión histórico".

Aunque la comparación de las bajas soviéticas con las de EE.UU., Reino Unido, y Francia juntas "deja totalmente claro que fue Rusia quien derrotó a Hitler", en su discurso con motivo del 70.º aniversario de la rendición de la Alemania nazi el presidente estadounidense solo mencionó a las fuerzas de EE.UU. En cambio, el presidente Putin "expresó su agradecimiento a los pueblos de Gran Bretaña, Francia y EE.UU. por su contribución a la victoria", recuerda el exasesor económico del Gobierno de Ronald Reagan.

Desde hace muchos años el mandatario ruso declara públicamente que "Occidente no escucha a Rusia", escribe el autor del artículo. "Washington y sus Estados vasallos en Europa, Canadá, Australia y Japón no escuchan cuando Rusia dice 'no nos presionen tanto, no somos el enemigo, queremos ser su socio'", lamenta Roberts.


Por culpa de la política de Washington, "Rusia y China finalmente se han dado cuenta de que tienen que elegir entre el vasallaje y la guerra", opina el politólogo, advirtiendo que "Washington ha cometido un error que podría ser fatal para la humanidad".