viernes, 26 de junio de 2015

¿MÁS DE LO MISMO O RUMBO HACIA UNA “TERCERA GUERRA MUNDIAL”? BUSCANDO NUEVOS PATRONES (¿Y PARADIGMAS?)


Desde el inicio de la crisis declarada del 2008 por parte del gobierno norteamericano y la puesta en evidencia de la pugna geopolítica y económica global entre las naciones potencia competencia de los países tradicionales con los emergentes no ha cambiado mucho dicho escenario en términos generales. Digamos más de lo mismo.

Lo que sí llama la atención es la ahora permanente lanzadera de insultos y sanciones recíprocas entre todos ellos lo que evidenciaría una suerte de falta de creatividad o de capacidad de resolución de los problemas mediáticos que son el resultado de la perturbación del sistema unipolar a instancias del sistema multipolar lo que han ingresado en una fase de confrontación inevitable en lugar de la búsqueda de salidas concertadas (hoy el pretexto de la “amenaza terrorista” ha perdido mucho peso que hasta el EEII o Estado Islámico ha ingresado a una suerte de posicionamiento y direccionamiento de la violencia al decapitar a miembros de Al Qaeda sea por las razones que sean).

No hace mucho el nuevo ministro de defensa norteamericano ha manifestado que Rusia quiere llevar al mundo el escenario económico y social del pasado soviético (a ello también contribuyen esforzados ‘investigadores’ de turno pagados seguramente para esos menesteres).

Rusia, con Putin o sin él, apunta a posesionarse como potencia global en “reemplazo” posible de la otrora potencia única de los EEUU de Norteamérica y no precisamente a ‘revivir’ a la ex URSS o Unión Soviética como muchos investigadores oportunos están tratando de generar en opinión con el ánimo básicamente de ajustarlos a las necesidades de un escenario indefinido de ‘guerra fría’ según los requerimientos de los sionistas-árabes del imperio del capital.

Bajo la necesidad de crear un escenario ficticio mediático informativo o de opinión de “vuelta al comunismo” del siglo XX es que se configuran las palabras del ministro de defensa norteamericano en relación a la serie de experiencias de respuesta a la emergencia del comunismo del siglo pasado y que, más que los comunistas, los reaccionarios imperialistas la estarían deseando de vuelta por lo que significaría la soñada refundación plutocrática del sistema unipolar del capital.

La actual Rusia está muy lejos de revivir escenarios como de aquellos tiempos, pues mientras que éste pretende ser el nuevo adalid regente del hasta ahora sectorizado modelo económico ruso aplicando la estrategia del posicionamiento pacífico de los mercados con el menor costo en vidas humanas, el otro sector, centralizado en los países de la OTAN persisten en provocar las revoluciones internas o naranjas permanentes en el largo plazo con las secuelas de genocidio abierto o encubierto a través de sus mercenarios de Al Qaeda como viene sucediendo luego de la invasión de Irak después del 11S.

Es cierto, eso no se puede negar. El imperio del capital sionista-árabe ha demostrado una incapacidad y mediocridad con respecto al nuevo escenario global geopolítico y recurre a la inteligente fuerza bruta tal como lo viene haciendo en Ucrania intentando generar un escenario aunque sea jalado de los cabellos pero que pudieran servir para generar alguna situación que permita la deseada intervención militar y aniquilar al otro sector de la población ucraniana ente otros atisbos de oposición bajo una suerte de mascarada nacionalista. A todas luces la OTAN está perdiendo el tiempo allí (el barajo intervencionista del “terrorismo” ya no vende en Ucrania y todo por culpa de la intervención rusa) si es que no realiza acciones más temerarias que rompan y flanqueen el muro allí sembrado a instancias incluso de la propia Rusia que no quiere se convierta aquel país en un burdel del capital sino quizá del suyo propio (por eso de la autodeterminación de los pueblos).

La preocupación del imperio del capital es comprensible (lo será también de Rusia y de China pese a ser considerados “comunistas”) puesto que de mantenerse la evolución del sistema multipolar, del libre mercado y plena competencia, los países potencia y en general todas las naciones del mundo seguirán ingresando a una espiral de violencia internas que harán insostenibles la viabilidad de dichas naciones con la consecuente emergencia de protestas y movilizaciones sociales con características propias de las que dieron origen a la revolución China, a la revolución de la ex URSS y luego más trágicamente en correspondencia a la Primera Guerra Mundial en específico.

Ciertamente, así como que considero que nadie es imprescindible en la vida (los bombardeos en Irak y los casi millón de iraquíes asesinados por mentiras ‘piadosas’ del imperialismo sionista-árabe sobre la “lucha contra el terrorismo” reflejan la otra opinión), las naciones potencia del modelo unipolar tampoco lo son, tampoco la oligarquía que provocó la Primera y Segunda Guerras Mundiales pues bien que se pueden sustituir por otras aunque sea con caras distintas, con rostros y ojos diferentes y también de color de piel. O sea, la sustitución de viejos patrones por otros más novedosos en apariencia.

EEUU hace lo necesario por mantener su economía militarizada tal como la pretenden seguir los países potencia emergentes ante la provocación principalmente sionista que lleva más de una década tratando de ‘destruir’ el ‘eje del mal’ pero que apenas está simplemente oteando la puerta a través de Ucrania para su consuelo.

Hay que reafirmar lo siguiente, que una Tercera Guerra Mundial (por más ‘insostenible’ que parezca el escenario económico global) no es posible ni en el corto ni mediano ni largo plazo. Que las alianzas estratégicas y mediáticas económicas y sectorizadas en definición actual son las maneras más oportunas de resolver los problemas y las que involucren por acuerdos recíprocos entre las naciones y según las necesidades del mercado global tal y como vienen sucediendo con los actuales acuerdos económicos públicos o secretos. Lamentablemente (más que por el manejo de circunstancias, tal y como lo hizo EEUU durante la segunda mitad del siglo pasado) todavía no hay la inteligencia necesaria  ni la voluntad de operar en otros términos que no sean los ya tradicionalmente conocidos y experimentados.


Lo más concreto y predecible es que la lucha de clases sea más encarnizada (si se permite) y que los que hoy se presentan como “enemigos” mediáticos terminen por convertirse en un solo monstruo de varias cabezas que incluso se ‘pelean’ a ‘muerte’ para la peliculina. Un caos global que la oligarquía o la plutocracia tradicional representada en la OTAN quiere impedir a su manera, necesidades y forma de razonar.