domingo, 5 de julio de 2015

LA ‘NECESIDAD’ DE LA CONSTRUCCIÓN DE UNA “IZQUIERDA” ELECTORAL EN EL PERÚ

Fujimori es el principio del éxito neoliberal...

Correspondiéndose con las necesidades urgentes de la derecha reaccionaria en el Perú y de sus mecanismos de seguridad del estado es que hasta el día de hoy se ha construido en el Perú toda suerte de alternativas de ‘izquierda’, todas desideologizadas según los requerimientos del poder y del sistema para hacerle el juego a una democracia que se pinta así para inducir a la gente a que vote y elija a sus ‘representantes’, para que dirijan y organicen los mecanismos de poder ya establecidos que bien lo podrían hacer los propios engendros directos de la derecha peruana.

La primera ‘izquierda’ después de la dictadura Fujimontesinista emergió con Alejandro Toledo, la misma que le dio soporte con partidos como MNI, Patria Roja y ex miembros de IU, contexto comprensible si se aperturaba un nuevo escenario político donde las fuerzas de ‘izquierda’ habían sido prácticamente desestructuradas como resultado de la ofensiva de la Guerra Interna por ambos sectores involucrados. Los reacomodos vendrían, incluso el descarte inducido o la negación por parte de estas ‘izquierdas’ modernas de otras formas de organización ajenas al neoliberalismo (tal y como lo afirmó Pablo Iglesias el líder español de Podemos, lea más abajo) y a la economía de mercado. Luego vendría el experimento de ‘izquierda’ construido, direccionado desde las usinas de Seguridad del Estado peruano para consolidar la “izquierda” humalista (junto a su hermano Antauro) e incluso al amparo mediático del financiamiento oportunista de otros países tal como fue la Venezuela de Chávez.

No es que me quiera referir a la ‘izquierda’ como una suerte de descerebrados mentales, no es que pretenda negar la capacidad mental del razonamiento del peruano promedio de ‘izquierda’ puesto que sus decisiones han sido trascendentales para cambiar escenarios que parecían inalterables (lo de las calendas griegas de Montesinos quizá se haya referido no a personas sino al modelo neoliberal) y hemos sido incluso partes de ello. Yo también voté por el ‘nacionalismo’ de Ollanta previo a su humalismo transformismo dizque ‘presionado’ por la “realidad” que dizque él “no la conocía sino luego de haber llegado al gobierno” queriendo decir que nos tomó por huevones por mera casualidad algo así como que yo voté por él por mera casualidad (eso le irrita al Vladimiro Montesinos que según él ‘debimos’ hacer otra cosa y no ‘ejercer’ el ‘derecho’ al voto). Quién sabe llegue otro Humala y le ‘creamos’ su ‘amor por el Perú’. Nosotros también podemos seguir jugando a la ‘democracia’.

Todos los candidatos que se presenten a las elecciones del 2016 serán más de lo mismo, es decir, la gente debe ‘decidir’ ‘escoger’ (esa libertad no lo tendrías ni con los comunistas como los de Cuba ni los de Corea del Norte) por trivialidades entre quienes son y serán inevitablemente (con arrepentimiento tardío por decir tipo Humala por ejemplo) lo mismo, no tienen otra opción, sino, ¡palo!

¿Qué color te gusta más?, ¿te gustan los narizones, los de tela o de bayeta?, ¿quizá ese que habla casi como ‘ultra’ rabioso y bonito? trivialidades por los que se gasta dinero que bien podría invertirse en otras necesidades y dejar que la derecha reaccionaria en el país siga determinando qué personajes o quiénes deberían estar en el gobierno y en último de los casos escogerlos a dedo pues eso en el país ya está puesto de manifiesto (en la totalidad de sectores del país) desde hace mucho tiempo atrás pero hoy pretende corregir por los riesgos y costos que representan a su seguridad por lo cual da lo mismo que esté un gobierno de derecha que uno de ‘izquierda’ elegido ‘democráticamente’.
¿Dios salve al Rey, por los súbditos de la ‘izquierda’ o por los súbditos de la ‘derecha’?

Innegable por cierto, ni para decir que la ‘izquierda’ no existe. Sea quien sea el mequetrefe político y mental que resulte elegido por medio de la ‘voluntad’ popular e incluso de la ‘izquierda’ peruana, las organizaciones sociales y políticas ‘de base’ del Perú deberán hacer más que los esfuerzos necesarios para organizarse mejor para la defensa de sus derechos y vía ese mecanismo social y político direccionar y cambiar las circunstancias que se les pretenda imponer. Son nuevos escenarios, no son los mismos de las décadas pasadas ni mucho menos presionan en la misma dirección.

Es lamentable que ‘intelectuales’ y ‘periodistas’ peruanos de toda laya (incluso los que se engendran en las universidades de EEUU por ejemplo) se presten, ‘consensuada o gratuitamente y en aras de demostraciones de inteligencia e intelectualidad’ al juego de la derecha reaccionaria de nuestro país pretendiendo construir a sus necesidades e intereses una ‘izquierda’ electoral que es írrita o nula por donde se le mire, tal y como lo vinieron haciendo desde hace tiempos atrás y los resultados allí los tenemos, todo por “garantizar la estabilidad democrática”. Son los productos del jueguito electoral democrático, tipo Monopoly.

En las circunstancias mediáticas actuales de la descentralización y globalización política del poder del capital, la ‘izquierda’ como acepción ideológica (al igual que la ‘derecha’) en el Perú no existe o al menos no está definida (ni puede) pues solo cuentan las posturas ideológicas y los partidos políticos mediáticos que dizque la pretenden representar. Y esto es así porque la legislación neo fujimontesinista está orientado para reproducir lo mismo en el país por miedo a una izquierda real y concreta que hoy existe solo en bosquejos.

Para matizar reproducimos el artículo de J.L.Forneo.

23 DE JUNIO DE 2015

PABLO IGLESIAS EMULA A FELIPE GONZÁLEZ: NO HAY UNA VERDADERA ALTERNATIVA A LA ECONOMÍA DEL MERCADO

Publicado por José Luis Forneo

Felipe González tranquilizó en su día a las grandes mafias financieras diciendo, en abril de 1984, muy poco después de llegar al poder, que pensaba que "el capitalismo era el sistema menos malo"; durante sus años de gobierno demostró su con creces su verdadera ideología, iniciando brutales procesos de privatizaciones, duras reformas laborales y, en definitiva, poniendo su gobierno al servicio de los intereses de las grandes empresas locales y multinacionales, no dudando en hacer todo lo que pudiera para poner al ejército español al servicio del brazo armado de EE.UU. en Europa, la OTAN (por no hablar por su recurso a métodos fascistas como la creación de grupos paramilitares como el GAL desde el propio estado).

Su reencarnación ideológica, Pablo Iglesias, fue de paseo recientemente al corazón del capitalismo norteamericano, Wall Street, y allí fue entrevistado por los conocidos reporteros David Romany Matt Moffett, del rotativo The Wall Street Journal. Pablo Iglesias afirmó ante ambos que no hay motivos para la inquietud, porque, según él, "no hay una verdadera alternativa a la economía de mercado".

Como su antecesor Felipe González, protagonista de la anterior maniobra política para calmar los ánimos de una cabreada clase obrera, en aquella ocasión recién salida de cuarenta años de salvaje dictadura, el actual líder del cambio, Pablo Iglesias, después de arrastrar a gran parte del descontento multiplicado a causa de la radicalización capitalista, ahora hace su trabajo de mantener a raya a los nuevamente embaucados para que no saquen los pies del tiesto.

En ambos casos, el objetivo está más que claro: inhibir la rabia revolucionaria. Para ello, el PSOE fue presentado, tras ser creado prácticamente de la nada por los medios de comunicación y el capital financiero, como el triunfo del cambio, como el final de la dictadura y el triunfo de la lucha que habían llevado miles y miles de comunistas y republicanos contra el franquismo, aunque lógicamente detrás de la maniobra no había nada de eso.

Del mismo modo, PODEMOS surgió de repente, tras las primeras apariciones en las calles de cientos de miles de indignados, con un discurso que con el eufemismo "casta" intentaba esconder y denostar a la tan necesaria "lucha de clases", evitando así el paso a la ofensiva de la, en los últimos años de pantomima democrática, sumisa clase trabajadora, y haciendo una llamada al abandono de los posicionamientos de izquierdas y de derechas, en nombre de un ciudadanismo que no esconde más que una sociedad que pone en el mismo bando a ricos y pobres, explotadores y explotados.


El hombre es, en toda la naturaleza, el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, y es desalentador ver como los trabajadores españoles vuelven a dejarse engañar de tal manera. Todo ello, por supuesto, con la colaboración traidora de los grandes perdedores tras la salida a la arena del nuevo partido del gatopardismo (cambiar algo para que no cambie nada). Así,  Izquierda Unida, cuyo principal partido, el PCE, no tuvo ninguna vergüenza en dejar tirados a las víctimas de la dictadura, a sus propios camaradas, para colaborar en la primera transición, hoy se ha visto abandonada por los pocos que todavía creían en el milagro de su vuelta a posiciones antifascistas y comunistas, y arrastrada por la marea mediática que ha seguido a ciegas a ese nuevo flautista de Hamelin que es Pablo Iglesias.