sábado, 19 de diciembre de 2015

¡¡¡VIVA!!! GONZALO. ¡Quién piensa en ti! (video clip).



Las manos en los bolsillos
Siempre mirando al suelo
La barba sin afeitar
Del viaje tres días ya
Enciendes un cigarrillo
No paras de fumar
Las noches son eternas
Del día mejor no hablar
Y empiezas a preguntarte
Por qué ahora estás así
Empiezas a preguntarte
Quién piensa en ti
¡Quién piensa en ti!
Quién te ha robado tu mirada feliz
Quién te ha cambiado tu ilusión por dolor
Quién se ha llevado tu momento mejor
¡Quién piensa en ti!
Quién te ha robado tu mirada feliz
Quién te ha cambiado tu ilusión por dolor
Quién se ha llevado tu momento mejor
¡Quién piensa en ti!, ¡quién piensa en ti!, ¡quién piensa en ti!
No pierdes la esperanza
De que algo puede cambiar
Piensas que ya es bastante
No debes sufrir más
No hay mal que cien años dure
Ni quien lo pueda aguantar
Sabes que tienes derecho
A tu felicidad
Pero mientras llega
Tienes que vivir
Pero mientras llega
¡Quién piensa en ti!
Quien piensa en ti
Quién te ha robado tu mirada feliz
Quién te ha cambiado tu ilusión por dolor
Quién se ha llevado tu momento mejor
Quién piensa en ti
Quién te ha robado tu mirada feliz
Quién te ha cambiado tu ilusión por dolor
Quién se ha llevado tu momento mejor
¡Quién piensa en ti!, ¡quién piensa en ti!, ¡quién piensa en ti!
Quien piensa en ti
Quién te ha robado tu mirada feliz
Quién te ha cambiado tu ilusión por dolor
Quién se ha llevado tu momento mejor
Quien piensa en ti
Quién te ha robado tu mirada feliz
Quién te ha cambiado tu ilusión por dolor
Quién se ha llevado tu momento mejor
¡Quién piensa en ti!, ¡quién piensa en ti!, ¡quién piensa en ti!
Quien piensa en ti
Quién te ha robado tu mirada feliz
Quién te ha cambiado tu ilusión por dolor

Quién se ha llevado tu momento mejor.

Por algo debes de comenzar a descubrir al mundo o a descubrirte a ti, aunque sea por las letras de una canción.

Desde adolescentes tardíos o de jóvenes incipientes esta canción ha marcado esa etapa de nuestra vida (no la de todos por supuesto) y nos ha descrito literalmente si bien no completamente en nuestra condición física pero sí en nuestra situación emocional marcada por frustraciones, privaciones, destino sin rumbo, un no saber qué hacer en un cómo ni dónde. Algo así como perdidos espectadores que buscábamos algo sin siquiera saber incluso qué y que lo ilustraba la letra de la canción ¿quién piensa en ti?

Ciertamente que no ha sido fácil hallar un camino al éxito de manera fácil pues ni siquiera eso nos habían enseñado o sugerido siquiera. Andando a la deriva, oyendo sugerencias de vida sin sentido (como el de: “trabaja vago”, “ponte a trabajar o sino estudia”), aprendiendo a sobrevivir, realizando incluso labores aparentemente ajenos a nuestra “vocación profesional” es que incluso aprendimos a hacer las de ‘ayudantes’ de albañiles, las de tricicleros (con bachillerato universitario), las de wachimanes sin sueldo, las de carpinteros, las de fontaneros, oficios que no parecían oficios para nuestros apellidos, para nuestra formación ‘profesional’.

¡Quién piensa en ti! Nos inducía al egoísmo, al aislamiento, al resentimiento pero que nos intentaba dar ciertas luces de esperanza y deseos de comenzar a buscar, a hallar las salidas pero que en la práctica no teníamos ni la más remota idea de cómo hacerlo ni dónde hallarlos, mucho menos en medio del escenario de la Guerra Interna desatada por Sendero Luminoso.

Desgracia superior convertida así como consecuencia de la Guerra Interna de nuestro país que convirtió nuestra formación profesional en mero formalismo retórico y teórico aislado de la realidad por las cuestiones políticas e ideológicas que las intelectuales de la coyuntura social, política, económica, empresarial, policial y militar. La época de los empresarios en campaña militar y policial.

En dicho contexto de definición político militar, inevitablemente nuestra posición de “izquierda” fue metida indistintamente en medio del mismo saco de la subversión y posteriormente en el del terrorismo por los mecanismos de seguridad del estado reaccionario. En determinado momento hasta llegamos a confundirnos y solo nos faltaban las armas, la dinamita y las acciones quizá.

La captura de Abimael Guzmán significó el repliegue total de sus fuerzas político-militares en todo el país debilitando la ofensiva senderista hasta dejarla a niveles de ‘remanentes’ recuperándose así la estabilidad social y política en el país después de casi una década a la captura del líder senderista. Quizá sea este el que algunos denominan como el craso error de un sector de la inteligencia peruana pero que al margen de todo lo que pudiese pensarse, se puede suponer que se chuparon de arriesgar a poner en jaque al caduco sistema peruano de entonces si la dejaban en manos de locos psicópatas como Vladimiro Montesinos y Alberto Fujimori fieles sirvientes plutócratas angurrientos de los dólares verdes yanquis.

Los ‘victoriosos’ de la guerra interna insuflados en su inteligencia vencedora pretendieron darle utilidades más que nacionales sino también internacionales al asunto del terrorismo mientras nosotros (el ‘nosotros’ es solo un decir pues no solo comprendió al bloguero quien escribe sino a otros personajes del interior como del exterior del que hasta ni siquiera sabíamos de nuestras existencias) construíamos una respuesta más coherente al descalabro de la violencia política en el país que no involucrara el uso de tontos útiles del terrorismo que estaban poniéndose mercenariamente (presos en libertad) al servicio de los planes del imperialismo del Binomio de Bush (alianza Imperio del capital – Al Qaeda, bajo el principio de la unidad dialéctica de los contrarios u “antagónicos”) que se desarrollaría luego del 11S en New York y determinaría el escenario geopolítico actual donde EEUU pretende hoy defender (no solo a los talibanes afganos ni a los terroristas sirios) al “Estado” Islámico o EEII pues sin ese argumento del “terrorismo” no podrá seguir con su expansión geopolítica militar intervencionista (lo confirman los recientes bombardeos por “error” contra los militares del actual gobierno fantoche pelele de Irak, que dice solamente “a ya, nos atacaron los gringos” y nada más).

En nuestra postura de “izquierda” a través de diversos medios de opinión y escritos es que hicimos fracasar estos planes inteligentes del imperio del capital en general que ponía en riesgo no solo a sus enemigos declarados sino a sus propios ciudadanos de quienes dicen ‘garantizan’ su seguridad personal y social. Como prueba más que evidente a lo que expongo para no pecar de fantasioso o cosa por el estilo, lo acabamos de ver en los recientes ataques terroristas del EEII en París, Francia donde víctimas inocentes y víctimas que apoyaron estas ‘acciones inteligentes de manipulación y uso interesado del terrorismo’ yacen por igual, indistintamente en los nichos de los cementerios franceses.
Eso es la razón por la que no nos “perdonan” determinados miembros “inteligentes” (no sé si cabría denominarlos “radicales” ya que con esa terminología están bien familiarizados) de las fuerzas armadas y policiales de todo el Perú. El orgullo herido puede más que la razón, eso lo sabemos muy bien.

¡Quién piensa en ti!, fue perdiendo fuerza en sus argumentos iniciales y comprendiendo que los cambios son inevitables dada la influencia de la naturaleza misma (basado en el enunciado de la Selección Natural de Darwin) y de la sociedad que es una parte de la naturaleza material, entendimos que debíamos recuperar aquello que quizá también nunca tuvimos, la mirada feliz, la ilusión.

Para nuestros ‘enemigos’ las cosas no salieron como pensaron pues creyeron engañarnos, vernos como tontos y supinos enfermos bipolares, estar por encima de nuestros razonamientos, por encima de la verdad incluso sino un poco más del Dios inclusive (típico del ego de la inteligencia israelí).

Así, anduvimos como méndigos (convenientemente) desocupados apestados por las calles de nuestro país, incluso en casa, con la mirada al suelo, la barba sin afeitar, con el pelo largo incluso, algo así como lo son actualmente los ‘rebeldes’ del “Estado” Islámico o EEII. Aunque sin el cigarrillo pues ni había para comprarse un mísero pucho o cigarro Inca ni mucho menos un caramelo puesto que algún puesto de trabajo legal se nos negaba pública o privadamente o descaradamente como parte del escenario de confrontación directa como producto de la Guerra Interna. Hasta los delincuentes comunes nos miraban como aprestados e indeseables, los mismos delincuentes que hoy esperan el buen trato policial en la actual “lucha contra la delincuencia” gubernamental, delincuentes que incluso provienen de las canteras de las fuerzas armadas y policiales.

No pierdes la esperanza, de que algo puede cambiar, dice la letra de aquella canción de Gonzalo como si supiera lo que se vendría. Muchos ‘enemigos’ sugirieron nuestra ‘peligrosidad’ y hasta insinuaron nuestro asesinato (el moral fracasó aunque siguen intentando por eso de las costumbres para ver si todavía pienso y actúo como cristiano o como falso cristiano como para ponerme bajo el yugo de sus elucubraciones y ambiguas defecaciones mentales de juicio moral al amigo o al enemigo: “qué asqueroso, tiene otra mujer” o “tiene dos mujeres” o “tres o cuatro” pero presentando a Badani por la TV como la mejor muestra de la apertura religiosa, moral y social de la inteligencia peruana en lugar de perseguirlo a palos o tratar de asesinarlo, increíble, a quien por eso envidio, incluyendo a muchos de los candidatos a estas elecciones del 2016 entre ellos Alan García, Toledo, Keyko, por quienes mis ofendidos votarán para presidentes ipso facto). Por si acaso, no somos “importantes”, a estas alturas ya no lo somos (déjense de cojudeces y de vivir anclados en el pasado), solo somos unos pobres diablos que todos pueden mirar, tocar, mofarse, hacer chanzas, enamorarse incluso, alabar, calumniar, en fin, lo que se les ocurra con total libertad, que con las justas nos alcanza el sueldo del mes y tenemos que andar a pie o en colectivo por esas cosas del ahorro. Algunos disfrutan de hacernos renegar inteligentemente en los asuntos de las relaciones humanas al margen del asunto que sea, pues el odio, el rencor y la venganza todavía sobreviven en sus mentes ofendidas y humilladas. ¡Pobrecitos! Todo exceso es malo pero al parecer no piensan así y quizá el miedo inconsciente sea todavía la razón de sus actos. Seguro que se alegrarán el día que nos moramos por supuesto y tengan así alegrías que comer. Y como dice la canción: No pierdan las esperanzas, que algo puede cambiar. Preferiría que tocaran el Himno Nacional del Perú en mi funeral (con la primera estrofa).

Tarde nos llegaron los frutos del esfuerzo (base cuatro casi), tarde nos llegó el amor, que no había ni siquiera un metro cuadrado donde sentarse, ni paredes, ni techo, ni nada que provocara las iras de nuestros amantes de guerra que siempre trataron de derribar entusiastamente todo aquello que resultara bonito, hermoso, alegre, amoroso (a la ‘chusma’ solo mírenles las caras y cómo les brillan los ojos cuando dicen de uno cosas aparentemente ciertas o falsas, que no estoy incluyendo a quienes sí nos odian con buena y certera razón personal justificable y no como resultado de la Guerra interna).

Ahora que recién hay aparentemente algo para compartir, que regalar, la monserga de “miserable” acude al acto salvador de los ofendidos. No es fácil para mí pensar en dar lo que no se tiene plenamente y pensar más en los demás dejando de lado las necesidades inmediatas de quienes están más próximos a nosotros sean quienes sean estos. La Guerra Interna quizá haya influido negativamente en mí en ese aspecto dejando de lado los aspectos sociales que uno no puede dejar de ver pues por la calle lo podemos observar en sus necesidades, y que los ‘victoriosos’ tienen mucho que enseñarnos, darnos cátedra al respecto.

Pero mientras llega, tienes que vivir,

Pero mientras llega, quién piensa en ti.