viernes, 25 de diciembre de 2015

POR SIEMPRE JOVEN - ALPHAVILLE - Alphaville - Forever Young



A los 17 escuchaba esta canción a tiempos de terminar la secundaria, el cole en el San José de Jauja y creía en sus palabras: ¡por siempre joven!, habrían de pasar 20 años casi aparentemente en el vacío para despertar recién a los 37 y entender que por siempre no iba a ser así; que se tenía que comer, que trabajar, que ganarse los frejoles, como decía mi hermano: “dedícate a la pesca” (sin entenderle yo aquello) mientras las arrugas de mi madre se hacían más notorias, las caídas de mi padre montando su bicicleta y yo sin siquiera poder darle ni para alguno de sus angustiosos traguitos.

La universidad tan solo fue una quimera profesional, una falacia que la Guerra Interna desilusionó, que no era lo que se decía ser pese a la propaganda de calidad y prestigio que se comercializaban en ellas puesto que solo son hombres las que las gobiernan con sus yerros y sus aciertos.

Cierto, no hay camino, se hace al andar. Solo tienes que mover tu pie aunque sea solo porque sí, mover las piedras del camino, si es posible aquellas que te las tiran alegremente para que las cargues pesadamente sobre tus espaldas pues algún día podrían valerte de muro de contención, de defensa, de ataque, de cimiento para tu todavía incierto hogar.

Es difícil llegar a viejo sin una causa dice la canción, no hay causa, solo el movimiento inevitable de la materia y el tiempo que involucra. Nada se detiene, todo se acaba y no hay nada que en vano no haya sido vivida. Pero tienes que hallar un lugar, una manera de sobrevivir que quizá nada tenga que ver con tus sueños de niñez, de adolescente, de juventud.

Deseando lo mejor pero esperando lo peor era inevitable más todavía si las calles de la ciudad eran el escenario incipiente de la Guerra Interna, dinamitazos en las entidades públicas, ataques a patrulleros policiales y carros portatropas en emboscadas. Mientras mantenía las esperanzas que otros las habían perdido o simplemente nunca las iban a conocer dejando abandonados sus jóvenes cuerpos, incluso ofendidos ignorantemente por mí, en las calles de la ciudad, entre las laderas de los cerros abatidos por las balas de la incertidumbre. La música era tocada por el loco, sin saber realmente quién era éste: o si mi pobre padre, o si el hijo de puta del presidente de la república del Perú, o si el Dios de los animales humanos, o si el líder subversivo en armas, o si todos a la vez. Y yo bailando como un loquito perdido casi homicida y suicidamente incluso en el paraíso de los inocentes.

Tantas aventuras no pueden pasar hoy, tantas canciones nos olvidamos de tocar, tantos sueños colgados en el cielo, oh déjalo realizarse. Entendiendo que si algo malo quieres hacer (digo) lo tienes que hacer bien sino ni lo intentes, del mismo modo que si algo bueno quieres hacer. Realmente no se vive por gusto, la vida está en todo lo que hacemos, en cada momento y es de hombres dignos el darse cuenta si es correcto o incorrecto y rectificar de ser necesario pues no se puede ser una marioneta del destino, del que la naturaleza y los demás (incluyendo al Dios de los humanos) elijen por ti y para ti.


Por siempre joven, más que un deseo, es solo un sueño, una realidad que nos despierta la vida al ponerse el Sol y no precisamente en un día sino cierto día de la vida de cada hombre cuando descubres que no se puede pasar dos veces por el mismo camino si finalmente va a ser acaso el mismo. Cada etapa debe ser vivida plenamente y no dejar que se frustre por cualesquier razón. De ser así, pese a lo que digan los demás, hacer una aventura de la vida es simplemente una cuestión personal pues el final siempre será el mismo.