lunes, 1 de agosto de 2016

LAS REVOLUCIONES DEL IMPERIALISMO DEL CAPITAL: REVOLUCIONES DE COLOR O REVOLUCIONES CAPITALISTAS COMO FORMAS DE GOLPES ENCUBIERTOS O DE AUTOGOLPES PARA EL CONTROL TOTAL Y PERMANENTE. TIANANMEN


El verdadero propósito es la de establecer el caos generalizado, las guerras permanentes, el manoseo mediático constante, insurgencias, pugnas de fábrica, enemigos artificiales pero con víctimas reales, eso es lo que representan las revoluciones capitalistas bajo el cliché de defensoras de la “libertad” y la “democracia”. El terrorismo de fábrica es un requisito para estas revoluciones permanentes capitalistas a las que tontos útiles y resentidos sociales sin rumbo se suman a la búsqueda de propósitos que en definitiva no son propósitos más que solo el libertinaje y el manoseo con el argumento del “terrorismo” y la criminalización de los derechos civiles, la anulación de garantías básicas, estados de zozobra permanente y mediáticas para el control social y el ajuste a sus crisis internas y externas que pongan en riesgo el sistema que defienden para un país específico.

El caso del terrorismo artificial de fábrica con enemigos artificiales concertados pero con muertos reales es el caso de Libia donde EEUU pretende lavarse la cara de su vergonzosa intervención en Siria ante la opinión pública internacional. Que se maten entre ellos no importaría si es que de por medio no estuvieran sus enemigos (pro Gadafi por ejemplo) dentro de las estructuras sociales y políticas de Libia donde se quiere prolongar el golpe de estado permanente con el pretexto de terrorismo (Francia está haciendo algo equivalente) que ellos administran para manejar Libia a su antojo.

Ellos aplastan todas las formas de “terrorismo” sin importar si la razón, la “libertad” o si la “democracia” están esgrimiéndose, eso poco importa. Por esa razón, en Tiananmen se hizo lo correcto, aplastar formas de terrorismo encubierto que en definitiva se amparan en la falsa “democracia” y “libertad” pro occidentales que devienen inevitablemente en formas de terrorismo democrático como los que resultarán de todas las “revoluciones de color”.

Las revoluciones capitalistas son en definitiva golpes de estado encubiertos para perennizar a sus sistemas con la diferencia de los comunistas del siglo pasado en que estas son abiertamente apoyadas por el aparato y la estructura económica y financiera del imperialismo sionista y árabe y pretenden que nadie debe de criticar siquiera tal y como lo hicieron en contra de posturas similares como el caso cubano por ejemplo (instalación de misiles soviéticos en la isla). Como los comunistas del siglo XX, asumen que tienen derecho a sobrevivir y a hacer lo mismo con el mismo objetivo de las “dictaduras” comunistas” de anular oposiciones y mantener el control interno de cada país pero con caretas diferentes. La misma gringa pero con diferente calzón.

En China se intentó realizar la revolución capitalista de color de manera pacífica como primer intento al militar intervencionista como el que pretende hacer la OTAN ahora en su pérdida de tiempo geopolítico global pero de movilización de recursos y de definición de aliados y lacayos.

La presión demográfica de los países potencia juega hoy un papel muy importante (incluso cómplice pasivo o activo) en la toma de decisiones de los países potencia agrupados en la OTAN específicamente como es en el caso de los bloques emergentes asiáticos.  No es difícil prever que a partir de esta premisa, las revoluciones de color capitalistas o las revoluciones socialistas o ‘comunistas’ tengan que utilizarse como herramientas de intervencionismo global para la disponibilidad de los recursos existentes en otros países y no solo tenedores de petróleo y otros recursos energéticos que son en definitiva las razones para estas guerras, golpes de estado o autogolpes (caso reciente de Turquía con Erdogan en su juego geopolítico de al estilo de ruleta rusa).
En estas circunstancias, el pretexto del “terrorismo” viene de manera complementaria. Si no hay terrorismo de los enemigos reales o de la oposición real se fabrican o generan controladamente terrorismos, terroristas y pugnas de enemigos artificiales que mantengan en zozobra a la población y permitan su control social a su antojo.

Después de las consecuencias reales y concretas de estas revoluciones de color o capitalistas más que nada por los verdaderos propósitos que persigue y los resultados que en la praxis se dan me parece que haber dejado pasar el caso de Tiananmen habría sido un gran error para China capitalista emergente con administración “comunista”.

Que después de agotarse las formas de intervencionismo y la crisis en la monopolización de estados o naciones sea por la vía militar o económica vendrá recién con total probabilidad la tercera guerra mundial pues los recursos están en cuestión a escala global, es decir, quienes la han de administrar o de controlar. Bueno, no está demás considerar una peste global o una epidemia de alcance mundial que reduzca la población drásticamente más que solo con la planificación como venía sucediendo en China que por consideraciones económico-financieras cambió de política poblacional. A esto debía servir el “terrorismo” de marras y la presunta “lucha” contra ella, como diría Vladimiro Lenin (puta, que nombre) Montesinos, hasta las calendas griegas.

Son falsas revoluciones (grandes transformaciones de pacotilla) como el que tuvimos en el Perú con el gran transformista Ollanta Humala Tazzo desde su levantamiento en Locumba (que encubrió la fuga de Vladimiro Montesinos Torres en el velero Carisma hacia Venezuela), peón del fujimontesinismo de las fuerzas armadas, es decir, el defensor y promotor del modelo neoliberal, el cuento contrario que se tragó la población ante la carencia de líderes políticos concretos salvo los outsiders y demás engendros que los siembra seguridad del estado reaccionario para traicionar toda expresión real de cambio social (como lo son candidatos como Julio Guzmán del gusto de los revolucionarios de color morado). Los etnocaceristas solo son fanfarria para las revoluciones de color en el país, engendros de seguridad del estado para manosear las aspiraciones de la población que exige cambios radicales mediáticos que Ollanta Humala tiró al tacho del olvido con el gobierno de su esposa, la ex presidenta de facto Nadine Heredia y su inevitable hoja de ruta. Antauro Humala es la misma vaina que su hermano pues le dio el soporte militar para que Ollanta llegara a la presidencia. Junto al padre, todos los Humala son un fiasco, solo son “presidenciables”.

El sistema capitalista global se defiende ‘inteligentemente’ incluso con revoluciones de color. Tanta hipocresía, China no la necesita ni mucho menos Corea del Norte.

¡Mañana, mañana, gran revolución, no se la pierda pues puede quedar fuera, marginado sino muerto, gran, gran revolución de color!, ¡participe, aunque sea por las huevas pues es parte de la libertad y la democracia!, ¡gran, gran revolución! Con los auspicios de los Bush, Clinton, Trump, Putin, ¡escoge tu revolución del color que quieras, ojo, mucho ojo todo se te está permitido pero no puedes escoger la revolución roja, la revolución comunista pues son ateos, terroristas, genocidas, dictadores!

Como leerá más abajo, usufructuar con los diarios bandera de la oposición, en este caso específico del diario chino no es un mero acto clandestino o que quiere utilizarse para propósitos específicos para sorprender a la opinión pública comunista china, en el Perú también el ex SIN imprimió con la maquinaria confiscada a Sendero panfletos que justificaban el asesinato del dirigente sindical Pedro Huillca Tecse, como para tener mucho cuidado con lo que se publica en diarios izquierdistas en circunstancias especiales (incluyendo a aquellas “sucursales” de comunicación y propaganda reaccionaria en el extranjero que se llenan de textos y referencias del “Pensamiento Gonzalo” y de la “lucha armada”, la “guerra popular” en el Perú para sorprender a los incautos y a ‘simpatizar’ a los propensos primaverales que piensan que podrían ‘instrumentar’ ideas como esas para sorprender a los revolucionarios del mundo y a la opinión pública mundial).

Es de notar la acción responsable del Ejército Popular de Liberación de China frente a lo que significó el intento frustrado de los EEUU de provocar un golpe de estado genocida en esa región tal y como sucedió en Irak y a partir de allí se fabricó al ISIS, DAESH o “Estado” Islámico para amenazar a través de estos esclavos mercenarios a la población global, golpeándolos, desequilibrándolos, acosándolos permanentemente para que respondan mediáticamente según las necesidades del imperio del capital, es decir, una eficiente administración del terrorismo por parte de la democracia oligarca del capital global sin distinción.

Lo siguiente ha sido tomado de: http://www.voltairenet.org/article184950.html

EL FRACASO DE LA PRIMERA «REVOLUCIÓN DE COLOR»

TIANANMEN, 20 AÑOS DESPUÉS.

Por Domenico Losurdo

Hace unas semanas, la prensa mainstream remachaba nuevamente el aniversario de lo que ahora llama la revuelta de Tiananmen. Pero nunca dijo que en aquellos días de abril y junio de 1989, Zhao Ziyang estaba tratando de tomar el poder en China con el apoyo de la CIA. Lo que estaba llamado a ser la primera «revolución de color» de la Historia terminó en un fracaso. En una versión totalmente mutilada y tendenciosa, la propaganda atlantista impuso la imagen de un levantamiento popular ahogado en sangre por la cruel dictadura comunista. La Red Voltaire retoma hoy un artículo ya publicado en 2009 en este sitio, aunque en otros idiomas, donde Domenico Losurdo analiza aquella gran manipulación.

RED VOLTAIRE | URBINO (ITALIA) | 31 DE JULIO DE 2014

Esta imagen simboliza los acontecimientos de la Plaza Tiananmen. La prensa atlantista ve en ella un hombre desafiante ante los tanques de la dictadura comunista. Para los chinos representa el control sereno de las fuerzas del orden que evitaron el baño de sangre logrando impedir el golpe de Estado proestadounidense de Zhao Ziyang.

La gran prensa de «información» se dedica por estos días a recordar el vigésimo aniversario de la «masacre» de la plaza Tiananmen. Las alusiones «llenas de emoción» a aquellos acontecimientos, entrevistas de «disidentes» y editoriales «indignados» así como los múltiples artículos ya publicados o en preparación buscan cubrir la República Popular China de infamia y rendir solemne homenaje a la civilización superior del Occidente liberal.

Pero, ¿qué fue lo que ocurrió realmente hace 20 años?

En 2001 fueron publicados, y posteriormente traducidos a los principales idiomas del mundo, lo que ha dado en llamarse los Tiananmen Papers [1] que, según sus presentadores, reproducen informes secretos y actas o minutas confidenciales del proceso de toma de decisiones que condujo a la represión del movimiento de protesta. Este libro, según las intenciones expresadas por sus promotores y editores, debería mostrar la extrema brutalidad de una dirección (comunista) que no vacila en reprimir una protesta «pacífica» desatando un baño de sangre. Pero una lectura cuidadosa del libro muestra un panorama muy diferente la tragedia que se desarrolló en Pekín entre mayo y junio de 1989.

Veamos algunas páginas:

«Más de 500 camiones del ejército fueron incendiados simultáneamente en decenas de intersecciones […]

En el boulevard Chang’an, un camión del ejército se detuvo por causa de un problema en el motor y 200 individuos asaltaron al chofer y lo mataron a golpes […]

En la intersección Cuiwei, un camión que transportaba 6 soldados frenó para evitar golpear a la multitud. Un grupo de manifestantes comenzó entonces a lanzar piedras, cocteles Molotov y antorchas contra el camión, que en poco tiempo comenzó a inclinarse hacia el lado derecho ya que uno de sus neumáticos se había desinflado a causa de los clavos que los revoltosos habían regado. Los manifestantes incendiaron entonces varios objetos y los lanzaron contra el vehículo haciendo explotar el depósito de combustible. Los 6 soldados murieron en medio de las llamas.» [2]

Los manifestantes no sólo recurrieron a la violencia sino que también utilizaron armas sorprendentes:
«Un humo verde-amarillo se levantó súbitamente al extremo de un puente. Provenía de un blindado averiado que se había convertido así en un elemento del bloqueo de la vía […] Los blindados y tanques que habían acudido para despejar la vía se vieron inesperadamente detenidos uno detrás de otro al extremo del puente. Súbitamente, un joven llegó corriendo, lanzó algo sobre un blindado y huyó. En cuestión de segundos, se vio salir del vehículo el mismo humo verde-amarillo mientras que los soldados salían arrastrándose, se acostaban en el suelo y se agarraban la garganta, agonizantes. Alguien dijo que habían inhalado un gas toxico. Pero los oficiales y soldados, a pesar de su rabia, lograron mantener el control sobre sí mismos.» [3]

Esos actos de guerra, con uso repetido de armas prohibidas por las convenciones internacionales, se combinan con iniciativas que dejan al lector aún más pensativo, como la difusión de una «imitación de la primera plana del Diario del Pueblo» [4].

Veamos ahora, del otro lado, las directivas que los dirigentes del Partido Comunista y del gobierno chino impartían a las fuerzas militares a cargo de la represión:

«Si llegase a suceder que las tropas sufriesen golpes y heridas hasta la muerte por parte de las masas oscurantistas, o si llegasen a verse atacadas por elementos fuera de la ley con barras de hierro, piedras o cocteles Molotov, [las tropas] deberán mantener la calma y defenderse sin hacer uso de las armas. Los bastones serán sus armas de autodefensa y las tropas no deben abrir fuego contra las masas. Las violaciones [de esta orden] serán castigadas de inmediato.» [5]

O sea, según un libro publicado y promocionado en Occidente, ¡quienes dan muestras de prudencia y moderación no son los manifestantes sino más bien el Ejército Popular de Liberación!

El carácter armado de la revuelta se hace más evidente durante los días siguientes. Un dirigente de primer plano del Partido Comunista llama entonces la atención sobre un hecho particularmente alarmante:

«¿Los insurgentes han capturado blindados y han instalado en ellos ametralladoras sólo para exhibirlas?»

¿Se limitarán a una exhibición amenazante? A pesar de todo, las directivas impartidas al ejército se mantienen sin cambio substancial:

«El Mando de la Ley Marcial quiere que quede claro para todas las unidades que es necesario no abrir fuego más que en última instancia.» [6]

Hasta el episodio del joven manifestante que cierra el paso a un tanque, propagandizado en Occidente como símbolo del heroísmo no violento en lucha contra una violencia ciega e indiscriminada, es visto por los dirigentes chinos, también según el ya citado libro, desde una perspectiva muy diferente, de hecho completamente opuesta:

«Todos hemos visto las imágenes de un joven que cierra el camino a un tanque. Nuestro tanque le cedió el paso varias veces, pero el joven se mantenía ahí en medio del camino, e incluso cuando trató de subirse en el tanque, los soldados se contuvieron y no le dispararon. ¡Eso es muy significativo! Si los militares hubiesen disparado, las repercusiones habrían sido muy diferentes. Nuestros soldados siguieron a la perfección las órdenes del Partido. ¡Es asombroso que hayan logrado mantener la calma ante ese tipo de situación!» [7].

El hecho que los manifestantes utilizaran gases asfixiantes o tóxicos, y sobre todo la edición pirata del Diario del Pueblo, demuestra claramente que los incidentes de la Plaza Tiananmen no son una cuestión exclusivamente interna. Otros detalles aparecen en el libro tan celebrado en Occidente:

«[La radio gubernamental estadounidense] Voice of America hizo un papel poco glorioso con su manera de echar leña al fuego.»

De manera incesante, The Voice of America:

«transmite noticias infundadas y estimula los desórdenes».

Además:

«Desde Estados Unidos, Gran Bretaña y Hong Kong llegaron más de un millón de dólares de Hong Kong. Una parte de los fondos fue utilizada en la compra de tiendas de campaña, alimentos, computadoras, impresoras rápidas y material sofisticado para las comunicaciones.» [8]

Como revelara Thierry Meyssan, los incidentes de Tiananmen fueron el primer intento de la CIA de organizar y realizar una «revolución de color». El teórico de esa forma de subversión, Gene Sharp, y su asistente Bruce Jenkins, dirigían personalmente –en Pekín– a los manifestantes. Ver «La Albert Einstein Institution: no violencia según la CIA».

Otro libro, obra de dos autores orgullosamente anticomunistas, permite deducir lo que querían Occidente y Estados Unidos. Estos autores recuerdan que, en aquella época, Winston Lord –ex embajador en Pekín y consejero de primera línea del futuro presidente Bill Clinton– no había dejado de repetir que la caída del régimen comunista en China era «cuestión de semanas o de meses». Aquella predicción parecía basarse en el hecho que la figura de Zhao Ziyang se destacaba cada vez más en la cúpula del gobierno y del Partido. Y los dos autores estadounidenses subrayan que Zhao Ziyang debe ser considerado «probablemente el líder chino más proestadounidense de la historia reciente» [9].

En estos días, en entrevista concedida al Financial Times, Bao Tong, ex secretario de Zhao Ziyang y actualmente bajo arresto domiciliario en Pekín, parece deplorar el fracasado golpe de Estado al que aspiraban ciertas personalidades y círculos importantes en China y en Estados Unidos en 1989 mientras que el «socialismo real» se caía a pedazos.

Pero, «ni un soldado prestó atención a Zhao», los soldados «seguían a sus oficiales, los oficiales a sus generales y los generales a Deng Xiaoping» [10].

Vistos retrospectivamente, los acontecimientos de hace 20 años en la Plaza Tiananmen tienen todos los ingredientes de un golpe de Estado abortado y de un intento fracasado de instauración de un Imperio mundial dispuesto a desafiar los siglos, etc.

Otro aniversario de aquellos acontecimientos tendrá lugar dentro de poco. En diciembre de 1989, sin haber sido precedidos ni siquiera por una declaración de guerra, los bombarderos estadounidenses desataban su fuego contra Panamá y su capital. Como demuestra el trabajo de reconstrucción de un autor, también estadounidense, la población de barrios [panameños] densamente poblados fue sorprendida en plena noche por una lluvia de bombas y fuego. Quienes perdieron la vida fueron principalmente «civiles pobres y de piel oscura». Más de 15 000 personas se vieron súbitamente sin techo. De hecho se trata del «episodio más sangriento» en toda la historia de Panamá [11]. Podemos dar por seguro que los diarios que tanto empeño ponen en llorar por lo sucedido en Tiananmen, apenas mencionarán el aniversario de la agresión [estadounidense] contra Panamá. En todo caso, ese ha sido su comportamiento a lo largo de todos estos años.

Los grandes órganos de «información» son, en realidad, grandes órganos de selección de la información y de orientación y control de la memoria.

Domenico Losurdo
El artículo original fue publicado el lunes 1º de junio de 2009 en el blog del autor.
Traducido al español por la Red Voltaire a partir de la traducción al francés de Marie-Ange Patrizio.

[1] The Tiananmen Papers, documentos presentados por Andrew J. Nathan, Perry Link, Orville Schell y Liang Zhang, PublicAffairs, 2000, 513 pp. Publicado en francés con el título Les Archives de Tiananmen, presentado por Liang Zhang, éditions du Félin, 2004, 652 pp.
[2] Op. cit., p. 444-45.
[3] Op. cit., p. 435.
[4] Op. cit., p. 324.
[5] Op. cit., p. 293.
[6] Op. cit., p. 428-29.
[7] Op. cit., p.486.
[8] Op. cit., p. 391.
[9] The coming Conflict with China, por Richard Bernstein y Ross H. Munro, Atlantic Books, 1997 (245 pp.), p. 95 et 39.
[10] «Tea with the FT: Bao Tong», por Jamil Anderlini, in Financial Times, 29 de mayo de 2009.

[11] Panama. The Whole Story, por Kevin Buckley, Simon & Schuster, 1991 (304 pp.).