jueves, 22 de diciembre de 2016

¿QUÉ ES CALIDAD?, ¿QUÉ ES CONTROL DE CALIDAD JOVENCITO?


Fueron las preguntas que me lanzó el doctor en alimentos en su oficina previo a desaprobarme en el curso de Control de Calidad en la universidad donde estudié Industrias Alimentarias.

¿Qué es calidad?

Dominado por la cólera y medio pensativo antes de lanzar una respuesta pensaba entre mí decirle que se fuera a la mierda con la calidad pero comencé a pronunciar una serie de palabras aprendidas de paporreta de los libros que leí en la biblioteca universitaria y escuché en su disertación experiencial.

Medio que se sorprendió por lo pobre de mi respuesta probablemente y volvió a preguntarme:

¿Qué es control de calidad?

Le dije lo que se me pudo ocurrir por lo que pude entender en base a la teoría y la apresurada prédica de las aulas universitarias.

Me dijo: “¿Cómo crees que vas a aprobar el curso si no sabes nada de calidad ni mucho menos de control de la calidad? Creo que vinieron otras preguntas y al parecer importaba poco si las contestaba correctamente o no. ¡Estás desaprobado y tendrás que repetir el curso! “Con su permiso le dije”.

Todo comenzó con la llegada un poco tarde pero dentro de los minutos de tolerancia para el examen final. Quise entrar pero no lo permitió con lo cual me sorprendí. Otro compañero de aula que llegó mucho más tarde y fuera de los minutos de tolerancia me dijo con cierta sorna que siendo mi paisano debería hacerle caso y acercarme a su oficina pues quien sabe podría darme algún medio de vida laboral mejor o algo así. Pensé que le había entendido pero conociéndome por lo poco que venía sucediendo en mi vida personal lancé un par de groserías que creo las oyó o posteriormente se los transmitieron no lo sé.

Cuando me vieron el siguiente semestre en el mismo curso, algunos de los ingenieros me dijeron que “qué hacía allí” si estaba “muy bien”. No atine a responder ni a comentar lo sucedido pues no era de la afición de quejarme y chismosear por lo que me sucedía por aquel entonces.

Pese a los años que llevo en este escenario mediático personal de vida, todavía no encuentro una definición a dicha pregunta. Los defensores de la reforma educativa en cuanto a los otrora congresistas del país en plena consolidación legal de la nueva ley de educación la utilizaron como argumento para tirarse abajo toda clase de resistencias como por ejemplo la de los sindicalistas del magisterio.

Es en base a esa misma terminología que las universidades específicamente privadas de interés de muchos de los chongresistas de nuestro país pretenden “reformar” la reforma para adecuarla a sus intereses mediáticos económicos. Traficar con la ley, con los títulos y con toda suerte de posibilidades educativas de los educadores del país incluyendo la capacidad legal de convertirse en “acreditadores” de la calidad educativa en el país (un análogo del “control de la calidad”) de cualquier mequetrefe impertinente político-intelectual que les salga al paso.

No solo eso hemos vivido en el Perú sino también a escala global con eso de la propagandizada “lucha” “contra” el “terrorismo” a escala global iniciada por los EEUU luego de los atentados del 11S en New York el 2002.

De la “lucha contra el terrorismo” yanqui en apogeo y luego en decadencia por haber ellos transgredido sus preceptos de calidad y de control de calidad social, ética, económica, militar y política frente a esta cómplice ‘ofensiva’ terrorista, emergería la postura Rusa en la propia versión de su “lucha contra el terrorismo”, en este caso del terrorismo imperial de fábrica implementado por quienes utilizaron la calidad moral y ética de su libertad, su paz y su democracia para bombardear arbitraria e indiscriminadamente Afganistán y luego Irak. La “calidad” yanqui se fue a la mierda por todos sus lados junto a su control.

Incluso en el país mismo. Chongresistas prestaban o alquilaban sus almacenes para  depositar temporalmente containers llenos de cocaína pura para ser exportados no a través del avión presidencial sino a través de los barcos comerciales diversos. Claro que allí si era fácil definir la calidad, la calidad de la cocaína y su interesado o desinteresado control de calidad sino la del control de la calidad de los instrumentos de supervisión y vigilancia de los que bien hubiera podido ser parte de ello (por ejemplo el caso del aprista Gerald Oropeza y algunos miembros de la Divincri).

Todavía no entiendo sobre ese término tan sofisticado e inalcanzable mucho menos para un flacucho de 48 kilogramos almorzador de plátano, galletas de soda e Inca Kola como era por aquellas épocas universitarias. Menos entiendo de control de calidad pues mis neuronas conscientemente se resisten a reconocerme valor moral, ético e inclusive profesional.

Estamos ad portas de “cerrar” el año escolar 2016 y de los niños y niñas que estuvieron bajo mi cargo (que es lamentable que tengan un profesor que no sabe responder todavía qué significa calidad ni qué es control de calidad) “despachó” desde la quincena de noviembre a un niño a su casa contraviniendo las normas educativas del MINEDU de que “nadie se queda atrás”. Reunidos los padres de familia, informé a su mamá que su hijo iba a repetir de grado. Ni se inmutó pero desde la semana siguiente no le permitió asistir a la institución educativa. El niño hispano hablante no quería hacer absolutamente nada de nada, le gustaba sí discutir y pelear con sus compañeritos que me decían (como comprobé) que aquel solo jugaba en la calle y no hacía absolutamente nada en su casa excepto comer, vagar o jugar. Citado su padre, me dijo que debía agarrarlo a palazos pues así lo habían educado a él incluyendo la drasticidad de su padrastro; luego desapareció y no retornó más a la institución pues según dijo no tenía tiempo que perder y que debía atender sus negocios pues sus hijos mayores del colegio necesitaban de su ayuda (con toda razón). De la madre ni noticias, escondiéndose en la calle en su quechua según la oportunidad y con su “ya profesor”. Desde aquella vez, el niño cuida a su hermanito, lleva los productos alimenticios de su casa a su tienda y viceversa, ya no está buscando piedritas de colores bajo el puente sino ayudando en casa y chacra a sus padres y principalmente a su madre que ya ni tiene tiempo para corretear por la calle arrastrando su chompa o la de algún descuidado entre el excrementos de los perros.

Cierto, sus demás compañeritos me observaron el hecho de que yo no hiciera nada por resolver ese problema, es decir, la de mejorar la calidad educativa de ese niño y que significaba de que yo no tenía el control de calidad para ese caso específico. Fueron así de directos, y me quedé en silencio (les iba a decir que debería agarrar a correazos a sus padres por irresponsables) pues recordaba las palabras de mi esposa que me advertía que mi hija corría el riesgo de repetir de grado pues en matemática (y en comunicación) estaba muy mal como le había informado su profesora del que se supone (yo como padre de familia y también por el MINEDU) es la que debe de resolver el o los problemas de aprendizaje de mi hija cuyo padre está ausente de casa por motivos de trabajo y solo ve a sus hijos los sábados y domingos y solo llega a casa para ponerse al día sexualmente y hacer la finta de padre aunque sea por horas nada más.


¿Qué es calidad profesor?, ¿cierto que tienes tu querida profesor y así pretendes criticar o siquiera sugerir corregir a los demás? ¿Qué es control de calidad profesor que ni siquiera sabes controlarte y a veces te arrebatas y gritas groseramente?, me preguntaron en su propio entender o razonamiento los niños y niñas bajo mi cargo (control) con los que interactúo cinco días a la semana. ¡Qué si ni siquiera logras que tus niños y niñas a cargo aprueben la ECE! Ni para hacer referencia de la UGEL, de la dirección o de los padres de familia que son los que han de evaluar mi desempeño docente. Y como todavía no sé qué mierda significa “calidad” ni “control de la calidad” terminaré por desaprobar la evaluación de desempeño docente (y adiós docencia) y haré que la profesora de mi hija también desapruebe (quizá revanchistamente por equivalentes calificativos) catalogándola de ‘incompetente’, ‘mediocre’, ‘desactualizada’, ‘aburrida’, todo lo que se me pueda ocurrir como padre de familia preocupado por la educación de mis hijos y encontrar así una explicación razonable al bajo rendimiento escolar de mis hijos.