domingo, 18 de junio de 2017

CONSTELACIÓN DEL CAZADOR DE HUANACO DE LA ÉPOCA DE LAS CAVERNAS. PERÚ.

Por estas noches de junio, desde mi posición en Huancavelica, se observa este conjunto de estrellas por el lado Este del anochecer.

Sobre el artículo presente, por el año 2015 en abril esbocé la idea inicial de una suerte de calendario solar de los hombres de la etapa de las cavernas básicamente con un carácter especulativo. Hoy en base a la configuración no casual de una constelación por ahora emergente por el lado Este nocturno pude entender que hay una gran probabilidad de que mis observaciones no sean meras especulaciones. Sigamos.

LA CONSTELACIÓN DE LA CACERÍA DEL GUANACO, DEL TORO, DEL CABALLO O SIMILAR. LA ÉPOCA DE LOS PERIODOS DE LAS CAVERNAS

En razón a que los procesos mentales de los hombres modernos en términos del pensamiento bioquímico-emocional no se diferenciaban de los hombres que vivían en las cavernas, dichos hombres (no todos por supuesto) no eran tan bestiales, salvajes y primitivos como se piensa desde el punto de vista del razonamiento moderno.

Dichos hombres en razón a su escaso crecimiento poblacional promovido básicamente por su escaso desarrollo cognitivo, su condición de recolectores privilegiados por el entorno, por la selección natural del entorno de la sierra de los andes peruanos, los cambios climáticos anuales o la  influencia de fenómenos naturales alterables por diversas circunstancias, supieron sobrevivir principalmente de la cacería de dichos animales y valorar la importancia de estos para su sobrevivencia a tal punto de asociarlos con alguna constelación del espacio nocturno en correspondencia con la estación tal y como sucede por estos meses de junio donde la constelación del cazador con lanza (la Cruz del Sur) que va detrás del guanaco (constelación del mono nazca vista al revés o el jaguar hembra chavín) emerge por estas noches por el este nocturno como si el animal escapara de dicho cazador con lanza en dirección sur-norte.

Asumo que dicha constelación era parte del pensamiento ancestral dominante del periodo del hombre recolector y cazador que solo tenía que tomar de la naturaleza sin realizar mucho esfuerzo para satisfacer sus necesidades. Una costumbre aprendida desde hace miles de años atrás, muchísimo más anteriores que la de los hombres de las cavernas, desde el momento de la aparición de formas anteriores al homo sapiens sino que vienen desde las formas más primitivas del hombre, específicamente desde sus asociaciones de pro-homínidos sin forma humana definida como sí lo fue el homo sapiens sapiens.

Las representaciones halladas en muchas cavernas del mundo nos señalan la herencia de este conocimiento transmitido de generación en generación por nuestros antepasados no solo en Europa, Asia, África sino también en el continente americano. Las representaciones pictóricas de las cuevas de Altamira por ejemplo (suerte de toro) nos estarían dando una idea del conocimiento de dicha constelación que servía para la preparación de los seguidores de dicho conocimiento temporal espacial (y reproductivo) y para los organizadores de los grupos humanos a su cargo.
Tomado de la web. Pintura rupestre de diversos lugares del mundo.

En el Perú primigenio y anterior al periodo de las cavernas, se establecieron en muy pequeñísimos grupos errantes recolectores y cazadores en áreas tan dispersas del territorio que no había la necesidad de provocar roces ni encuentros entre estos grupos. Se podían desplazar libremente por el territorio sin necesidad de pelear por los recursos disponibles en exceso, excepto quizá probablemente por las hembras o mujeres como sucede en los grupos de los demás animales como nosotros. En teoría, el desplazamiento transversal de la costa a la sierra y hacia la selva y viceversa habría sido la principal ruta determinado por el ciclo solar para la sobrevivencia de estos, movimiento que en condiciones de proto-homínido no habría estado circunscrito a una orientación espacial especifica sino sujeto al desplazamiento de los animales de caza a los que solo había que seguirlos nada más.

Dicho desplazamiento transversal de recolector y cazador habría estado vinculado más a un conocimiento del movimiento solar y de la constelación del cazador de guanaco o de venado que a un movimiento errático dependiente exclusivamente del desplazamiento de los animales y a los efectos de los libres cambios de estación. Las representaciones de las cuevas de Toquepala y Lauricocha nos dan una idea del nivel de conocimiento de la caza y recolección que no se diferencia de la del periodo sedentario incipiente de los antiguos peruanos. Ancianos, entre varones y mujeres, habrían de habitar estas cuevas por razones propias de su escasa condición física para el desplazamiento y habrían sido los principales desarrolladores y promotores de este conocimiento astronómico. Periodos anteriores a estos, los hombres habrían de sobrevivir únicamente a la suerte de la naturaleza más que a conocimiento desarrollado alguno en términos de la astronomía y los ciclos solares, es decir, sobrevivir básicamente de sus conocimientos innatos de caza y recolección transmitidos de generación en generación desde las formas más primitivas y de proto-homínidos sino de animal cuadrúpedo no erguido de los cuales, como hombres actuales, solo nos diferencia el desarrollo del pensamiento bioquímico-conceptual construido a partir del pensamiento bioquímico-emocional inherente a cada animal de la naturaleza. Los animales también razonan según sus propios recursos mentales cerebrales.

La idea de que los animales no piensan y que el hombre era un animal en la época de las cavernas, ha obstaculizado y puesto una suerte de muro de contención al pensamiento del hombre más todavía por la influencia de los preceptos e ideas sectarias religiosas de diversa índole, construidas paradójicamente a instancias conceptuales primigenias de los periodos del desarrollo humano en las cavernas sino desde la aparición del homo sapiens sapiens. Respecto a eso hay literatura abundante sustentada en el hallazgo de herramientas hechas por el hombre y restos similares. Antes de la producción de materiales transformados utilizando las manos del hombre, hubo periodos de uso de materiales naturales sin modificar que cumplieron para los mismos propósitos de caza y recolección, conocimientos que se transmitieron también de generación en generación para la sobrevivencia de los homínidos sino proto-homínidos. Aquí la ciencia poco puede hacer sino elaborar especulaciones válidas con respecto a los restos óseos (cráneos, huesos diversos) que se van hallando con el tiempo y sustentan la teoría de la evolución del hombre.

La idea del Dios primitivo u originario tendría sus primeros bosquejos en esta etapa de las cavernas (tendría varios periodos), asociado a la necesidad del control de personas, del monitoreo de grupos errantes, del control de áreas de territorio y sus recursos (la propiedad privada bajo las formas de comunidades primitivas), es decir, de un periodo con características más de sedentarización que de nomadismo. A excepción del control de la manada o del clan familiar animal, antes, en una condición más salvaje, exclusivamente animal, no cabían pensamientos de esa índole en razón a su condición exclusiva de animal salvaje cazador y recolector nómade, en la misma condición que la de los demás animales, incluso desde que emergieron del mar a colonizar la superficie terrestre. La idea del Dios alguno, sea de la forma o característica que fuera, simplemente no existía, no cabía en el pensamiento del animal homínido ni proto-homínido, devenido posteriormente luego de millones de años en homo sapiens sapiens.

La idea del Dios primitivo evolucionaría más definidamente con este hombre de las cavernas, con su historia evolutiva siempre asociado exclusivamente o a la altura de sus necesidades e intereses (exclusivamente de poder) tal y como sucede en la actualidad con matices más de forma que de fondo.

Los hombres de la época de las cavernas, en un periodo final, evidenciarían la existencia de grupos (sociedades) más complejas que contrastarían radicalmente con respecto a la idea que tenemos de aquellos.

Los proto-homínidos, los homínidos y finalmente los deformes hombres peludos cazadores y recolectores que dormían indiferentemente en la intemperie (sol, lluvia, granizo, heladas) y no en las cavernas serían los que sobrevivirían y posteriormente habitarían las diversas cavernas que existen en el mundo como por ejemplo las que existen también en muchas regiones de nuestro país. Está demás mantener la torpe idea de que no sabían protegerse de la intemperie o que no tenían recursos para ello, como la de aquella idea de que andaban desnudos (como en el paraíso religioso) que sí se correspondía con el modo de vida de las comunidades selváticas que encontraron los conquistadores españoles en 1492 en el nuevo continente americano y que se correspondía con su vida natural libre de pensamientos pervertidos por la cultura, la religión y el poder del hombre sobre los hombres como sucedía en el continente europeo, cuyo salvajismo europeo y americano solo se contrastaba por la ropa, los recursos tecnológicos, los descubrimientos científicos, la hipocresía del poder político y el maniqueísmo religioso.


El desarrollo cognitivo progresivo de los primitivos pensadores con respecto a las demás constelaciones, la observación de la ciclicidad del Sol y los fenómenos naturales asociados a este (incluyendo la ciclicidad de las constelaciones), habrían sido un factor influyente para la progresiva sedentarización del hombre en todos los lugares del planeta y no solo en el Perú. Sin esto, pruebas de ensayo y error agrícola dependientes del control del entorno natural solo eran posibles a aquellos bajo el incipiente control sistemático del hombre de las cavernas. La astronomía implementada con fines de supervivencia en los periodos de los habitantes de las cavernas y de los cazadores recolectores (específicamente por los adultos mayores, hombres enfermos) derivaría en otra más sistemática, clasista, controladora, maniqueísta manipulador de emociones (las primitivas ideas religiosas se perfilarían en equivalente medida) durante el sedentarismo, la misma que podemos ver en sus geoglifos y restos arqueológicos. El lenguaje astronómico de las épocas de las cavernas no era precisamente la más adecuada para su compartimiento, transmisión o socialización pues tenía un carácter mental más simbólico naturalista que abstracto-conceptual. “El gran caimán que navega sobre el río”, el que primaría sobre las bases ancestrales de las culturas Sechín, Caral y posteriormente Chavín por ejemplo (caso del Obelisco de Tello). Los oráculos en las culturas europeas y asiáticas serían una expresión equivalente de similar evolución social.

WALTER, EL NIÑO QUE TODAVÍA NO SABÍA BIEN DEL CÁLCULO MATEMÁTICO, NI ESTADÍSTICO, NI DE LA MEDIDA DEL TIEMPO


Ya repetía por dos años en la primaria. Sus compañeritos de aula decían de él que era un relajado, que desobedecía a sus padres, que era malcriado y abusivo con ellos porque no tenía las demás cosas que tenían sus amiguitos de la escuela. Era muy astuto aunque tenía demasiadas dificultades para la lectura lo que demoraba su aprendizaje, afectaba su propia estima y por ende su relación con los demás.

Salía muy de noche al baño y se quedaba viendo las estrellas que titilaban ante él como si tuvieran frío. A veces las veía ocurrentemente como que bailaban y al contárselo a sus compañeros ellos se reían de sus chistes pero no le hacían caso porque preferían aprovechar el tiempo para jugar pues por las tareas domiciliarias de la escuela, la ayuda en casa a papá y/o a mamá, entre otros deberes, les quedaba algo de tiempecito para reunirse con los amigos y amigas, algo que siempre buscaba Walter pero que le generaba la irritación y la mala vista hacia él por parte de sus padres que no habían tenido escolaridad alguna, no sabían leer ni escribir y no querían que Walter siguiera sus pasos.

Así, sus padres trabajaban de lunes a viernes en su estancia y los días sábados y domingos tenían la ocasión de retornar a su hogar que tenían en la ciudad donde sus hijos pernoctaban. La madre preparaba los alimentos del día, muy de temprano, antes que saliera el Sol y despertara el hambre de las alpacas. Por las noches mientras preparaba las cosas para mañana, acostumbraba mirar a la luna y rezarle a su otra madre (“mama luna”, “madrecita linda” le decía) y pedirle que la ayudara en su diario trajinar rezándole con las palmas tomándose, juntas y alzadas a la altura de su mentón, de pie ante el fulgor nocturno de las estrellas. Walter la había visto hacer eso en muchas ocasiones antes de irse a dormir y le daba cierto miedo escalofriante al verla en ese trance y pensaba si estaba loca por hablarle a la luna o algo así pues eran cosas sin vida, inertes según él, que no se atrevía a molestarla en sus rezos pues no la entendía por lo muy alegre y sonriente que se ponía cuando hablaba de aquella indescriptible y confusa mamá si él veía que no se llevaban bien y a veces discutían e incluso le hablaba en tono muy duro, a veces áspero que no se correspondían con sus palabras en dicho rezo. Eso había aprendido de su madre sin querer, como se dice casi por imitación, pero todavía no entendía por qué había que agradecerle a la luna ni mucho menos al Sol pues las estrellas solo le provocaban cierta meditación sin meditación, nada más y no tenía ni la más remota idea de por qué estaban allí pero que en pocas ocasiones a algunas que siempre las había visto, desaparecieron de improviso sin saber por qué pero que quiso saber la razón.

Para aprovechar el sábado y parte del domingo, sabía que tenía que subir a su estancia el viernes por la tarde inmediatamente después de salir de la escuela. Sus temores de salir más tarde eran por si ese día al tiempo se le ocurría hacer llover con descargas eléctricas y eso sí era peligroso para él e iba a retrasar estar junto a su mamá y papá que le llevaba a pedir permiso en más de una ocasión pensando su profesor que lo hacía solo por faltar por gusto u ociosidad y que a sus padres no parecía importarles si perdía clases.

Un día, motivado por su interés personal de proseguir con más tiempo para sus juegos en el pueblo o en su estancia, se le ocurrió pedirle que los días viernes, el profesor se fuera más temprano pues al no haber carretera ni trocha, él debía ir andando a su estancia situado a más de cinco kilómetros de su casa del pueblo y debía caminar buen trecho de fuerte subida junto a su hermano y hermana para apoyar a sus padres tomándolo como una manera de salir de la rutina escolar y que sus padres descansen un poco con su ayuda en la estancia, a la vez de acompañarlos e informarles de los hechos sucedidos en los días que pasaban durante la semana escolar en el pueblo, los gastos que habían realizado y que debían de realizar entre otras cosas. Walter ya no tenía tiempo para hacer sus tareas escolares pues iba corriendo tras las alpacas disfrutando a su modo de momentos de relajo que no los encontraba en su salón, en su aula escolar, sentado permanentemente en su silla de los que solo le motivaban las horas de recreo y los días del área de educación física en los que el profesor de dicha área no les exigía ejercicios controlados y sistemáticos sino que los dejaba jugar a su antojo, a su albedrío.

Su profesor escuchaba dicha sugerencia con cierto cuestionamiento, sorprendido, pues el ministerio de educación les había sugerido, sino ordenado bajo sanción legal, que no se podían perder horas lectivas por los que se les estaban pagando. Horas trabajadas, horas pagadas. Era cierto que el profesor también terminaba cansado de trabajar durante la semana pero que inspirado por su deseo personal y ministerial de mejorar la calidad educativa en el país, olvidaba sus propias motivaciones y les presionaba a los educandos a llegar a cubrir laboralmente sus horas de trabajo que a Walter le importaba muy poco y hasta desafiaba a su profesor queriendo jugar con sus daños o canicas dentro del aula lejos de las miradas recriminadoras pero exigentes de la dirección de la escuela. También era cierto que el peor día de la semana era el lunes pues apenas había aprovechado del sábado y parte del domingo no solo para llegar a su casa en viaje de más de dos horas en auto sino para ponerse al día y al tanto de lo que sucedía principalmente en su hogar, en la ciudad y el país, recibiendo las quejas u observaciones de su esposa y de las necesidades de sus hijos de quien decían que era un papá por horas, algo así burlonamente como suerte de padre soltero en tono de burla como solía decirle sarcásticamente su mujer. Comprensible en su condición humana y también buscador de soluciones a la crisis educativa pues estando éste soltero y sin hijos pensaba que el magisterio no debía estar conformado por profesores casados, con esposa e hijos, pues los distraían de sus deberes escolares, algo así como una suerte de inteligentes sacerdotes y curas encargados de la educación del país, ahora convencido de lo contradictorio que significa ser padre y lo que significa ser profesor a la vez.

Dicho profesor entendía perfectamente las necesidades del sistema político y económico inmerso en un contexto nacional e internacional llamado como globalización de la economía y de las relaciones sociales, políticas y militares del poder involucradas. Sabía que el domingo debía utilizarlo para elaborar sus materiales de trabajo, pensar en tomar el bus de la tarde si es que no habían trabajos ni problemas que resolver en su hogar u otras necesidades propias de la vida familiar, o levantarse el lunes muy de madrugada para en auto llegar a su centro de labores antes del ingreso de los educandos a la escuela. Era su peor día pues no había dormido bien y los educandos también lo podían ver en su cara sino entenderse del mismo modo pues aquellos también muy probablemente habrían llegado muy temprano al pueblo para retomar sus labores escolares. Había que manejar su irritabilidad.

Walter no sabría cómo explicarle a su profesor el no haber hecho sus tareas encargadas. Muchas veces había ensayado eso de que su chancho se había comido su tarea, que su perro lo había roto en pedacitos, que se le había perdido en el camino, pues sus ensayos de dejar olvidado su cuaderno en el aula, de haber dejado sus copias dentro de su mesa tampoco iban a funcionar, que el profesor ya no le iba a creer nada y que quizá era mejor decir que no lo había hecho sin tener que dar más explicaciones que no eran de la incumbencia de su profesor. Lo más creíble que le dijo al profesor fue que como su padre era campesino, obrero eventual, él iba a ser como él y no tenía por qué esforzarse mucho para eso.

Pensando más que solo decir mentiras piadosas que su implacable profesor no iba a escuchar ni entender, pidió la palabra y le propuso según su propio entender dizque de su observación de las estrellas y de los días solares como repitiendo torpe y atropelladamente las palabras de su quechua hablante madre (el profesor, sorprendido, casi a punto de reírse a carcajadas pero controlándose por no herir susceptibilidades, pensaba que Walter hablaba tonterías pues ya lo estaba considerando, a su modo de ver, como resultado de ser un vago, un ocioso potencial), que no debía de haber la semana sino otra manera de contar los días del cíclico año solar, que en todo caso no tomase en cuenta su opinión, debían de descansar tres días a la semana y solo trabajar cuatro días. El profesor al no poder controlar sus emociones, al momento con dificultad se sonrió de aquellas palabras y le dijo que hablaba erróneamente, que aquello no era factible, que lo que se buscaba en el país eran más horas de trabajo, de menos ocio para que esta nación prosperase y se convierta con el trabajo de todos en una suerte de potencia económica mundial como ya sucedía con otras naciones del mundo y que la educación jugaba un papel muy importante para el logro de estos objetivos definidos desde el gobierno y ejecutados a través del MINEDU (Ministerio de Educación), que no había nada que nos iba a parar, o mejor todavía, que nadie debía quedarse atrás y que el sacrificio lo valía. Los demás educandos convencidos de la sapiencia de su profesor, asintieron con la cabeza riéndose de las palabras del loquillo Walter como solían llamarlo y no atinaron a cuestionar las correctas palabras del profesor.

Si bien pasó desapercibido por lo absurdo de la idea, el profesor preparó la sesión definida del día siguiente sobre algunas culturas ancestrales peruanas domesticadores de animales que recordó que tenían ocho meses al año por ende meses de días diferentes a los actuales y se le vino a la mente lo propuesto por Walter diciéndose a sí mismo que aquello se correspondía con otro contexto, con otras intencionalidades, con otras necesidades, con otros intereses, con otras realidades, con otras formas arcaicas de organizar las sociedades, sus actividades y el poder, que ya no tenían absolutamente nada que ver con las necesidades actuales y modernas de la industria, del comercio ni de la tecnología actual y dejó de lado dicha sugerencia dándola por primitiva, propia del pasado ya fenecido y superado pues la ciencia y la astronomía habían calculado la duración del tiempo con una precisión tal del error casi cero de la duración del tiempo solar diario y anual era incluso controlado por relojes atómicos, pues sabía incluso que el Sol podría ser afectado en su vuelta alrededor de la galaxia la Vía Láctea por fuerzas externas e inmersas a dicha galaxia que alteraban el ciclo solar y por ende la medición del tiempo y el hombre tenía la capacidad de ajustar dicho reloj atómico. Pensó que Walter perdía el tiempo con esas divagaciones supuestamente astronómicas, que el tiempo ya era medido con tecnología de punta, que los astrónomos ya tenían todo el conocimiento de los astros y galaxias por ejemplo gracias al telescopio Hubble entre otros argumentos que pasaron por su mente para sostener y consolidar la idea moderna de la medición del tiempo.

Resuelto el aparente problema surgido por una pregunta ingenua y ajena a la realidad, terminó de preparar su sesión de aprendizaje, alistó sus materiales de trabajo y se fue a dormir pensando en que mañana era viernes y que todos los educandos sin excepción debían estar sin falta en la escuela para el trabajo escolar, que era un compromiso a garantizar y a la salida del trabajo debía abordar raudamente el auto que lo llevaría a casa para reunirse con su esposa e hijos pues de no hallarlo tendría que llegar demasiado tarde para algún trámite en el banco, en la UGEL u otro similar sino esperar la madrugada del sábado para reunirse con ellos bromeando ingenuamente perversa para sí en que si no iba, sus hijos podrían decirle “vecino” en lugar de papá. Ni para pensar en capacitaciones serias, cursos, estudios que no involucren la improvisación, la obtención de un mero cartón para el file. Así como Walter alguna vez le había insinuado abandonar la escuela, éste había meditado más de una vez en dedicarse a otras cosas y dejar que la educación escolar esté a cargo de los más aptos e idóneos según la evaluación de desempeño por parte del Minedu. Todo debía ser por la mejora de la educación en el Perú, el pilar fundamental del desarrollo y el progreso.

Walter, pensando en su madre y en su padre, que dijeron que no irían a visitarlos al pueblo el fin de semana, en sus alpacas, en su perro favorito Cometa, en lo que iba a decirles al llegar a su estancia, en el cerco caído la semana pasada por culpa suya, en las cuotas para el desayuno escolar que le exigían para que compraran gas que habían dejado de pagar por más de dos meses, en la alpaca que se perdió y la hallaron muerta por el ataque de un zorro que merodeaba la estancia, en el ichu que habría de quemar con ayuda de sus hermanos para evitar que se escondiera dicho predador, terminaba de hacer su tarea encargada con ayuda de su hermana, desanimado ya por la respuesta contundente de su profesor de elevada escala magisterial, convencido de lo inútil y absurdo de su propuesta, prefirió olvidarse del asunto y seguir la rutina del desarrollo y el progreso establecido en su país que no iba a contradecir solo porque sus propias necesidades, facilistamente le habían llevado a pensar de esa modo. El peso de la historia era mayor que cualesquier especulación.


Pero sin embargo, pese a su convencimiento de estar pensando tonterías, seguía diciéndose a sí mismo mientras cerraba sus traviesos ojitos para dormir: “si sábado y domingo fueran dos días feriados, y si incluso pudiéramos cambiarles de nombre aunque sea eso nomás”, y se durmió con una sonrisa en los labios seguro de su ingenuidad e inocencia, indiferente a las burlas de sus compañeros, del cuestionamiento del profesor o de quien sea.

domingo, 4 de junio de 2017

MÁS DE LO MISMO. TERRORISMO MERCENARIO DEL CAPITAL SIONISTA Y ÁRABE PRO-OCCIDENTAL EN MARCHA (CONSECUTIVA). DEL CAMPO A LA CIUDAD, A MOJARSE TODOS.


EL PRETEXTO DE LOS VÍNCULOS DE TRUMP CON RUSIA: SE ESTÁ DESHOJANDO UNA MARGARITA.

Hasta la inteligencia es frágil en los EE.UU. Eso ha quedado demostrado con la elección de Donald Trump donde los ciudadanos son fáciles de influenciar debido a que internamente sus influenciadores se han convertido en un arma de doble filo o triple filo contra sus ciudadanos.

¿Los ciudadanos de Londres y demás países donde están sucediéndose atentados mercenarios del capital podrán tener la confianza de siempre en aquellos que dicen "combatir" al "terrorismo"?

Influenciados o no, para unos, los ciudadanos norteamericanos son insensatos por ponerse a pensar y a analizar libremente su realidad, no aquellos que sensatamente aceptan la "realidad" que los medios reaccionarios pro terroristas mercenarios yanquis y árabes pro-occidentales difunden alegremente en honor de su libertad, su democracia y su justicia.

Así, esta mediática crítica contra Trump y Rusia, entre otros, no es en esencia contra ellos sino contra quienes dicen querer representar, gobernar. Una pataleta de muy largo plazo sin sentido pues EE.UU. no ha cambiado en nada mas que solo de rostros.

LOS ATENTADOS NECESITADOS POR LA OLIGARQUÍA: ANTES DE ABRAHAM, LOS PADRES SACRIFICABAN A SUS HIJOS AL PERVERTIDO DIOS PREDOMINANTE POR AQUEL ENTONCES SEGÚN LAS VIVENCIAS Y NECESIDADES DE LAS SOCIEDADES DEL MEDIO ORIENTE.

Lo queramos o no pero al paso que van los acontecimientos en los países del mundo, pronto los tendremos en el Perú solo que opacados por el relativo poder que todavía tiene la subversión peruana.
Con los 'milicianos' del otrora Grupo Colina sí que tendríamos toda una fiesta del gusto de la oligarquía no solo nacional. Seguidores como ex compañeros de la AIO Leonor La Rosa (ex 'miliciana') los tendríamos como ejecutores de estos atentados. Fue la época del desinflamiento de la inteligencia operativa peruana que ni el más cuco o capo podrá reeditar hoy. Ni siquiera camuflando a los mismos rescatadores de la casa del embajador de Japón.

La indiferencia en la sociedad peruana (no tanto de las 'autoridades') frente a estos hechos internacionales no es de extrañar, menos que los mismos medios de comunicación reaccionarios denominen a los delincuentes terroristas sirios como "rebeldes", "revolucionarios". Eso dice mucho de la proclividad de esta gente por permitir acciones "inteligentes" en el país. Espero que también estén dispuestos a ser víctimas de sí mismos (misma enfermedad mental). El tiempo me dará la razón o me desmentirá y presentará como pervertido social que trafica con las circunstancias y la opinión pública.

RESPECTO A NO RESPETAR LOS ACUERDOS DE REDUCCIONES DE LAS EMISIONES DE GAS CONTAMINANTE DE PARÍS.

Los gringos ya saben que no es necesario bombardear naciones para INVERTIR EN SU RECONSTRUCCIÓN. Ni su terrorismo de fábrica puede compararse con el daño que provocarán con su retiro e intransigencia por mantener a su sociedad cada vez más en aumento.

Destruirán nuestros países con el calentamiento global pero luego nos ayudarán a reconstruirlo, un gran negocio.

Se acerca una época de exterminio humano pero necesario para la estabilidad natural del planeta. Es una observación similar a como la hacemos para con los demás animales.

Así, todo acto contra el hombre está justificado.

LA (TODAVÍA) NECESIDAD DEL TERRORISMO MERCENARIO DEL CAPITAL SIONISTA Y ÁRABE PRO-OCCIDENTAL. AMÉRICA NO SE CHUPA EL DEDO.

Está claro que con satélites, Rusia y/o China (luego será Corea del Norte) pueden saber de dónde salen y dónde se estacionan las aeronaves que hoy nutren, financian y arman a los terroristas del ISIS y a los Talibanes en Afganistán y derribarlos con misiles. En Afganistán, el escenario de la invasión soviética se está por reproducir y son los mismos agentes enfrentados en cuestión; hasta podríamos decir que Osama Ben Laden resucitó, otra vez aparentemente se repite la misma historia.

El imperio del capital sionista y árabe pro-occidental necesita mantener vivos a sus mercenarios del capital pues su inteligencia superior no ha logrado producir todavía algo mejor que eso de la falsa "lucha" contra el "terrorismo".

En Perú hay una suerte de mediática "desesperación" por mostrar a la subversión como un peligro "latente" y necesitan a viva voz que Sendero luminoso o el PCP en armas salgan a realizar actos de gran envergadura que justifiquen y den soporte a dicha "lucha" contra el "terrorismo". No parecen querer hacerles el juego tan gratuitamente tan solo por su pielcita blanca y sus ojitos de colores.

El ataque contra un patrullero en Ayacucho (dizque por presuntos narco "terroristas"), donde murieron dos policías, a mi modo de ver, apunta más a un ajuste de cuentas entre narco policías y/o narco militares que a una acción exclusivamente del narcotráfico común. Otra cosa, otra noticia o versión no hay y ni se animan a decir elementos de la subversión sino utilizar la indefinida palabra "terrorista" para encubrir situaciones que no se quieren apropiadas según circunstancias diversas.

De no prosperar el sajiro (coqueteo) de la subversión, tendrán que crear con sus miembros policiales y sus delincuentes de fábrica algún grupo verdaderamente terrorista a la altura de sus necesidades (como ya lo intentaron fracasadamente en el segundo gobierno de Fujimori, como ya lo tienen creado con el Daesh o ISIS o “Estado” Islámico) o importarla del exterior bajo el cliché incluso de un presunto "gonzalismo" extranjero de marras. Nada se pierde con soñar.
¿Las generaciones pasadas, presentes o futuras? Pregunta difícil para un simple animal.