sábado, 30 de diciembre de 2017

PPK Y LA RECONCILIACIÓN CON LA CORRUPCIÓN DEMOCRÁTICA



Hubiera sido mejor que se diera la vacancia de Pedro Pablo Kuczinsky y en esas condiciones realizarse un nuevo proceso electoral a la presidencia, pero no, acuerdos desesperados bajo la mesa con un sector del Fujimontesinismo del Chongreso de la República de Perú llevarían a tranzar la permanencia de PPK en el gobierno, como ellos mismos lo han aseverado, a cambio de la liberación impune del delincuente terrorista de Alberto Kenya Fujimori Fujimori a través del mecanismo del indulto presidencial que dicho sea de paso debiera de extirparse de las costumbres lumpenescas y pseudo religiosas de los gobernantes de turno.

A esta mentira del indulto humanitario amparado tanto por periodistas de cloaca como por funcionarios democráticos de toda índole entre nacionales y extranjeros a la que se han sumado médicos de pacotilla a los que bien el usuario podría pedirles comprado certificados bamba para justificar toda suerte de embustes y mentiras en las diversas instituciones del estado peruano.

El execrable gobierno de turno llama a la RECONCILIACIÓN NACIONAL en una suerte de mamotreto de justicia que no existe en el país motivo por el que hace muchas décadas atrás se instituyó el gobierno de terror y las acciones correspondientes quienes en una guerra interna negada ha provocado las circunstancias actuales que nos toca vivir y las seguiremos viviendo.

PPK habla de “reconciliación”, una reconciliación única y exclusivamente con la CORRUPCIÓN DEMOCRÁTICA de este país en el sentido de darle gobernabilidad y estabilidad política no solo al gobierno sino a la politiquería corruptora tradicional del país.

Estamos siendo testigos de cómo ya sin desparpajo, por solo mantener a un reaccionario pelele en el gobierno, tanto desde Palacio de Gobierno como desde el Chongreso peruano se tenga que salpicar de mierda por todos lados a todos los peruanos sin excepción o peor, que pretendan ingenuamente o por cualesquier medios que nos la comamos alegremente en aras de una falsa “reconciliación” de marras.

Si pretenden que les creamos, deben de hablar claro y preciso, es decir, hablar de sólo una reconciliación entre el fujimontesinismo y las fuerzas pseudo democráticas de este país que están demostrando que en familia reaccionaria democrática se pueden transgredir las formas democráticas de los que se ufanaban y la dignidad de la nación que no piensan como ellos.

Entendemos que bajo ese contexto, cualesquier investigaciones contra la corrupción institucionalizada del país que involucra a todos los partidos políticos legales sin excepción, solo nos demuestra que está poniéndose en marcha ya no bajo las formas de la dictadura fujimontesinista como sucedió con el gobierno de dicho delincuente terrorista sino hoy con la promiscuidad política y los conciliábulos de quienes han maquillado la democracia peruana para engatusar a sectores de los que se busca de simples espectadores, la sumisión, el servilismo, el costo social.

Las fuerzas armadas reaccionarias no tienen ya propuestas ni radicaloides como sucedió con el mitómano del Ollanta Humala, sirviente remozado del fujimontesinismo utilizando a las fuerzas de la izmierda peruana.

Lo peor de este gobierno en todas sus instituciones políticas gubernamentales es que observan indignados las acciones de otros gobiernos extranjeros (caso de Venezuela), las atacan, las defenestran, se entrometen pero terminan haciendo cosas peores a ellos. Cualquier peruano con el más mínimo razonamiento entiende que eso es un GRAVE PROBLEMA MENTAL que ha copado las instituciones gubernamentales en su conjunto incluyendo de quienes se dicen los rectores de la democracia peruana y “sus valores”. Como para no reírse como un payaso.


PPK debe retornar a Alberto Fujimori a su celda y simplemente renunciar tal y como se hace con mucha gente que comete exabruptos y es expectorado de sus vidas públicas, es decir, todo sea por darle gobernabilidad al país sin que esto suene a chantaje o amenaza de ninguna índole.