11-marzo-2012
Lamentamos que el servidor de blogger no esté funcionando adecuadamente pues no podemos subir fotos.
Según fuente de RPP noticias de Perú, David Bedón Panduro, de 25 años destruyó la estatua de la Virgen de Fátima, de la parroquia del mismo nombre, que se sitúa en la tercera cuadra de la avenida Armendáriz en Miraflores. Personal de la Comisaría de Miraflores, que detuvieron al joven en la mañana dijeron que el sujeto sufre de alteraciones mentales como consta en su DNI, según señalan los serenos, Bedón afirmó que destruyó la estatua porque ‘le daba mala imagen’ a la calle y ‘lo asustaba’ lo que ha causado malestar y tristeza en la población miraflorina.
Para mi persona es una noticia carente de importancia. Lo menciono solo por una cuestión de evocación histórica. Me imagino cómo deben de haberse sentido los antiguos peruanos cuando se destruyeron sus dioses y huacas y no precisamente por sujetos con alteraciones mentales (¿o sí?), que a diferencia de Bedón, los conquistadores asesinaron niños, ancianos y hasta madres gestantes (cuyos fetos fueron atravesados por las espadas conquistadoras en el propio vientre en el nombre de su Dios tal y como constan en las crónicas) por imponerles el catolicismo cristiano del que hoy sienten una profunda tristeza. En aquel entonces sería pánico, terror profundo, ¡taitito!
Mi malestar y tristeza si va en razón de este pobre hombre. Aquí en Huancavelica vemos diariamente deambular varones y mujeres enfermos mentales con total indiferencia de las “autoridades” locales (de la que algunos electoralmente se comprometieron a ayudarlos: ¡no hay presupuesto!, ¡los orates no son inversión, son gasto!, ¡sus problemas no son mis problemas!, en fin). Una indiferencia que se me ha pegado respecto de la acción de Bedón que la considero intrascendente y hasta risoria y no precisamente porque yo esté loco ni nada por el estilo.
EL HIJO DE MIKY GONZALES “AKUNDUN”
18-feb-2012
Las pantallas de nuestros televisores se ven inundadas del tema mediático de “racismo” demostrado por el hijo del músico compositor Miky Gonzales. Este adolescente de trece años en un cine de Lima trató deportiva y “despectivamente” a una mujer de rasgos mestizos que respondió con una bofetada y el esposo de esta le propinó una paliza (‘adecuada’) de padre y señor mío al irrespetuoso muchacho.
Lo malo de todo esto es que se muestre a esta dama y a su esposo como “víctimas” y que se sientan ofendidos de habérseles recordado lo que son en esencia solo que de maneras groseras y ‘despectivas’. Cuando me recuerdan lo “serrano” o “cholo” que soy no me molesta ni me hace sentir orgulloso, solo dejo que el que me lo dice se revuelque en sus tribulaciones mentales mientras no me toque físicamente claro, e allí mi lado tolerable mientras admiro lo estúpido o estúpida que es y que solo respondo verbalmente cuando considero oportuno o 'necesario'.
Cabe recalcar a los niños y adolescentes (en razón a sus esdades) que en una sociedad como la nuestra es imprudente no responder o quedarse callado (no es bueno quedarse callado, así tengas traumas diversos por las que 'tengas que hacerlo' sean estos de índole moral-religioso o no) y asumir las probables situaciones de violencia que se pudieran generar.
También recordarle a los "serranos" que deben ser conscientes que los "limeños" (generalmente pobres, de clase media y lumpenescos) antes que la violencia tienen a su lengua como arma mortal y la emplean bien para conocerte en tus debilidades o tantearte psicológicamente (algo en el que tomo en cuenta en los niños bajo mi cargo que desde pequeñitos van a Lima a trabajar y más aún para aquellos que permanecen en su localidad).
Especulemos:
El problema no es nuevo, eso es el probable reflejo (para este caso) de la falta de atención del padre para con el hijo y de la excesiva influencia de la madre arribista heredera de los complejos hispanos de la conquista en nuestro país (quizá norteamericanos).
La actitud del muchacho contrasta a la de su padre lo que nos da un indicador de posibles resentimientos que ha de tener con el papá o del afán de figuretismo que debe de haber despertado en el muchacho dado la imagen paterna y materna sin significar nada socialmente, hasta ahora.
Esto me parece más que un simple hecho y cotidiano de la sociedad limeña que la prensa está magnificando solo por tratarse de personajes públicos y manoseables. ¡No jodan!
NIÑO DE 13 AÑOS ASESINA A SU VECINO DE 11
También pudimos ver por la TV que un niño de 13 años (de rasgos morenos) asesinó a su vecino de 11 porque éste constantemente lo acosaba con denominaciones de gay, marica u homosexual similar. La madre es considerada como probable rea o presa en razón de la edad del niño. De ser así todos deberíamos estar presos por permitir que estas cosas sucedan.
Todo adolescente (generalmente) sometido al Bulying tiene digamos tres alternativas. Si hay la presencia de tutores familiares adecuados (o amigos) podrá sobrellevar este caso que diremos de adaptación (y sus secuelas si no sucumbe o degenera a causa de ellos) o mantener cierta indiferencia, puede en todo caso hacer lo que hizo este niño homicida o en todo caso el suicidio por percibir que es un ser indeseable o anormal y en algunos pudieran devenir en actos homosexuales por la presión social.
El “acoso” es una actitud típica del peruano costeño (del “limeño” que detesta que los “serranos” vayan a la capital del país a trabajar y/o vivir pues siente que les quitan terrenos, trabajo, entre otras cosas, y demás oportunidades –peor si algún “serrano” se pasea con carro cuatro por cuatro último modelo) en promedio que no necesariamente degenera en situaciones como esta. Lo reprochable de esto está en el cuidado de los padres de ambos niños y en los “parámetros” sociales establecidos como conductas aceptables según el género en un contexto social donde la ausencia del papá, de la mamá o de ambos (generalmente por razones laborales) es cada vez más notoria y dichas actitudes se asocian con compatibilidades (“limeños”, “serranos”, “negros”) culturales o “raciales” en el contexto del derecho a asumir una “identidad”. Prejuicios que aún subsisten y se emplean para diferenciaciones sociales y actitudinales (principalmente en los sectores medios y bajos de entre los “limeños”) que aún asocian (por diversas razones) a todo lo “serrano” como “bruto”, “cochino” enajenados de la realidad de los mismos (desde la época de la Colonia o de la conquista española).
En las condiciones actuales (de guerra interna incluido) gente como el hijo de Miky y el niño de 11 años son los que tienen que pagar el pato por sus actitudes. Antes de la emergencia de Sendero Luminoso (específicamente de la izquierda peruana) en el escenario nacional (sin siquiera ir hasta la época de la Colonia) tales actitudes habrían pasado desapercibidas o celebradas y los “serranos” simplemente se la habrían pasado resignados, llorando por su destino (masticando su cólera por no decir su coca) y cantando la canción de Luis Abanto Morales el de: “Cholo soy, ¡y no me compadezcas!”.
Razones para odiar a Sendero Luminoso y al MRTA las hay, y muchas.